Hablar con los libros

Esta tarde se han presentado IOS 5, el nuevo sistema operativo para iPhone, iPad y iPod Touch con más de 200 nuevas características, y el iPhone 4S. Una de las funciones más sorprendentes del nuevo iPhone es Siri, un sistema de interacción con el dispositivo a través de la de voz que pronto se ha convertido en Trending Topic mundial y que ha eclipsado al tan esperado smartphone.

En versión beta y sólo en inglés, francés y alemán, Siri podría ser la segunda revolución en la interacción con los dispositivos móviles popularizada por Apple, tras la fiebre por lo táctil que nos invade hoy. Así, podremos preguntar a nuestro dispositivo móvil qué tiempo hace en Honolulu, qué hora es en París, cuál es el restaurante italiano más cercano, pedirle que haga sonar el despertador a las 7:00 o que envíe un correo electrónico.

Tanto en iPhone como en iPad y iPod Touch podemos leer libros a través de aplicaciones. Si Siri es capaz de interactuar con las aplicaciones, incluso con las de terceros, como anuncian los de Apple, ¿por qué no con los libros? ¿Podremos pedirle a un libro en el futuro que nos lleve a una página determinada, que agregue una anotación o que señale una página? ¿Podremos preguntarle que busque una palabra o una frase completa en su texto? ¿Podrá respondernos de la misma forma, mediante un sonido? ¿Qué implicaciones tendrá la interacción por voz en los sistemas de búsqueda de la información? ¿Podremos algún día hablar con los libros?

Estemos atentos.

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Leer en el iPad de Apple

ipad[Biblioblog] A las 7 de esta tarde, hora española, comenzaba la presentación del último aparato de Apple, el esperadísimo iPad. Se trata de un terminal híbrido, entre iPhone y ordenador portátil, que ha nacido con el nombre de tableta por su forma y del que se ha hablado hasta la saciedad antes de su aparición pública. Su utilidad en situaciones de movilidad es indiscutible: incluye programas ofimáticos (edición de textos, hoja de cálculo, presentaciones, agenda y calendario), navegación web (a través de wifi y conexiones 3G) y correo electrónico; gestión de imágenes, escucha y descarga de música desde iTunes; juegos, visualización de vídeos y descarga de aplicaciones. Y todo ello desde una pantalla táctil de menos de 10 pulgadas.

Pero centrémonos en sus capacidades para la lectura de libros y prensa. Su forma y dimensiones le asemejan a cualquier otro lector de libros electrónicos, con la única diferencia de que no incluye tecnología de tinta electrónica. Durante la presentación de Steve Jobs ha sido evidente que el iPad ha sido construido pensando en los lectores, y lo ha demostrado con la presentación de las aplicaciones iBooks (para la descarga de libros y creada en colaboración con Amazon, los que supone una clara apuesta por el formato epub) y para la lectura del New York Times.

Pero las implicaciones del iPad para el mundo de la lectura van más allá. La mayor parte de las aplicaciones para iPhone funcionarán en el nuevo dispositivo también, y el libro supone en ellas un amplio trozo del pastel: la segunda categoría con más aplicaciones es la de libros, sólo por detrás de la de juegos. Entre ellas hay varias dedicadas a la lectura, como las veteranas Stanza y Reader o la más nueva Wattpad. En cuanto a la prensa, ya se puede leer en línea, pero además también existen varias aplicaciones para ello. El iPhone y el iTouch, apesar de sus limitaciones en cuanto al tamaño de la pantalla, ya han desvelado su potencial para la lectura, y por lo tanto, lo que ha hecho Apple con su iPad es mejorar esas prestaciones.

La entrada en escena de las tabletas (antes de la de Apple se presentó la de Microsoft, con un planteamiento muy similar, y todo apunta a que durante este año aparecerán otras) pueden suponer un serio competidor para los lectores de libros electrónicos: ¿por qué comprar un aparato que sólo tiene  una utilidad cuando puedes comprar otro para varias? Mucho tienen que cambiar el planteamiento de los e-readers en este escenario. El modelo de aplicaciones en el mundo de la lectura ya se ha mostrado exitoso, hasta el punto de que el propio Kindle, así como otras empresas, han lanzado recientemente su propia aplicación para iPhone.

Ante esta perspectiva no se puede saber a ciencia cierta qué tipo de aparatos se utilizarán el un futuro próximo para la lectura (el tiempo lo dirá), pero sí que la lectura electrónica se ha convertido en un valor por el que están apostando todos los fabricantes de tecnología, de una u otra forma. Y eso es algo que deben tener muy en cuenta las bibliotecas.