Los estudiantes de varias universidades podrán identificarse con sus móviles en el campus, también en la biblioteca

Apple Student ID

Imagen: Apple.

Este nuevo curso los estudiantes de las universidades estadounidenses de Duke, Alabama y Oklahoma podrán identificarse con su iPhone o su Apple Watch en sus respectivos campus. Para ello tendrán que incorporar a la app Wallet sus tarjetas de identificación, tal y como se explica en el soporte de Apple.

Con estas tarjetas digitales los estudiantes podrán acceder a diferentes recintos del campus, registrarse en eventos, realizar compras y tomar en préstamo libros de la biblioteca.

Por el momento se trata de un proyecto piloto, pero se prevee que para finales de año otras universidades se incorporen a este programa.

Wallet fue presentada en 2012 con el nombre de Passbook y desde entonces su uso —y el de aplicaciones equivalentes para Android, como PassWallet— ya es habitual para tarjetas de embarque y otros medios de transporte. No es tan usual encontrar bibliotecas que las utilicen para sustituir al carné de usuario, pero se están encontrando otras alternativas, como incorporar este uso en la app de la biblioteca.

 

Anuncios

Arqueología bibliotecaria

arqueobiblio¿Quién no utiliza un trozo de papel o lo primero que encuentra a mano para señalar la pausa de la lectura, una señal que permita encontrar con facilidad la última página leída, el inicio del párrafo que estamos deseando (o no) retomar sin demora? ¿Quién, con las prisas, no ha olvidado esos objetos entre las páginas del libro que acaba de finalizar o abandonar? Son muchas las sorpresas que nos deparan los libros prestados en las bibliotecas cuando son devueltos. Estas son algunas de las que hemos encontrado en la biblioteca de Muskiz: http://bit.ly/aurkitutakoak

 

¿Te animas a contarnos las tuyas?

La interacción, un reto para las bibliotecas universitarias en los medios sociales

Lo que distingue a los medios sociales es la interacción y la comunicación con el usuario. Ese es también el elemento que más se nos resiste en los perfiles de las bibliotecas: conseguir un «me gusta», un comentario o que nuestras publicaciones sean compartidas es todo un logro.

Un análisis de las publicaciones de las bibliotecas universitarias españolas en sus páginas en Facebook ha revelado un bajo índice de interacción:

  • El 22,6% de las publicaciones analizadas no han recibido ningún «me gusta» y más de la mitad ha obtenido unos pocos (entre uno y cinco).
  • Tres cuartas partes (76,7%) no ha sido compartido nunca, por lo que apenas se puede hablar de viralidad.
  • Nueve de cada diez publicaciones no ha recibido un solo comentario, por lo que no se puede hablar de conversación.
  • El nivel de seguimiento también tiene margen para ser ampliado: un 62,5% de las bibliotecas universitarias no llega a más del 10% de seguidores respecto al número total de usuarios.

Interacciones en las páginas en Facebook de las bibliotecas universitarias españolas.

Las conclusiones de este trabajo son todo un reto: es necesario reflexionar sobre el nuestra presencia en medios sociales y diseñar estrategias que provoquen la participación, algo que se ha demostrado que no es imposible de conseguir.

Os invito a leer el texto completo del artículo, que contiene más detalles. Ésta es la referencia:

Arroyo-Vázquez, Natalia (2018). “Interacción en las páginas en Facebook de las bibliotecas universitarias españolas”. El profesional de la información, v. 27, n. 1, pp. 65-74. https://doi.org/10.3145/epi.2018.ene.06

¿Cómo sería un mundo de antibibliotecas?

En el IFLA Trend Report 2017 Update Karl Schroeder introduce el concepto de antibiblioteca, una biblioteca donde toda la información es falsa y cuyo objetivo es confundir a la gente:

«La antibiblioteca contiene millones de textos, artículos y ensayos , todos aparentemente escritos por reputadodos autores históricos. Hay biografías de estos autores —todas fabricadas— e historias de sus disputas y duelos y de las escuelas de pensamiento que han crecido a su alrededor.»

Al leerlo he recordado la estupenda novela de Susanna Clarke Jonathan Strange y el señor Norrell, que está plagada de referencias a obras ficticias sobre magia y menciones a magos ilustres, también inventados. Sería un buen ejemplar para la antibiblioteca de ser considerada una novela histórica en lugar de la obra de ficción que es.

La antibiblioteca podría ser el comienzo de una historia de ciencia ficción o de una distopía, pero resulta evidente que es realmente una porción de la internet actual, en la que se publican y transmiten con facilidad noticias falsas y bulos al servicio de intereses concretos. Lo interesante de esta antibiblioteca es su fuerza para poner en valor a nuestras actuales bibliotecas y su función de preservación del conocimiento.

Ejercitemos un poco la imaginación: ¿cómo crees que sería un mundo de antibibliotecas?

La X Jornada de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes: diez años de tendencias en información y documentación

El 14 de diciembre se celebró en Madrid la X Jornada de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes, con el lema Diez años de tendencias en información y documentación (2008-2017), con el que se proponía repasar los temas de anteriores jornadas y reflexionar sobre la evolución de estas tendencias.

Dividido en cuatro mesas de debate, el formato de la conversación ha sido un acierto no solo por la agilidad del diálogo, que se hace mucho más ameno para todos, permite enfocar las ideas de forma más directa y fomenta la conversación, sino también por la calidad de las moderadoras y de los ponentes. Las intervenciones breves de participantes en anteriores ediciones a través de vídeos, el envío de preguntas en línea y la votación en directo han sido elementos que han roto la monotonía.

Participé en el primer debate junto con Alicia Sellés, y bajo el hilo conductor de Feli Campal, una maestra conduciendo la conversación. Alicia explicó cómo las bibliotecas pueden contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para la Agenda 2030, entre los cuales se encuentra el acceso a la información. También afirmó que el papel de las bibliotecas debe ir más allá de la cultura y estar en otros ámbitos y destacó la dimensión local y global de las bibliotecas.

Por mi parte, quise destacar la importancia de los medios sociales en la conexión entre los propios bibliotecarios y los retos a los que aún se enfrentan las bibliotecas respecto a los medios sociales, entre los que se encuentran la alfabetización informacional respecto a las noticias falsas y promover la interacción con el usuario. También defendí la existencia de la marca Biblioteca y la necesidad de plantear la presencia en medios sociales de la dentro de los planes estratégicos, con mucha más atención, porque está en juego la imagen de la biblioteca.

En el segundo debate Feli Campal condujo a Belén Llera y Julio Alonso Arévalo, que charlaron sobre el libro electrónico, la calidad de la lectura y las imposiciones de las editoriales en lo referente al libro digital, que no benefician a los usuarios de biblioteca. Fue el público quien se encargó de señalar la principal conclusión: se nos está haciendo largo el camino hacia el préstamo de libros electrónicos.

Belén Llera y Julio Alonso Arévalo

Después de soplar las velas de décimo aniversario y del café, Elisa García Morales tomó el relevo como moderadora y dio paso a Montserrat García-Alsina y Gema Bueno, que defendieron el valor de las competencias de los bibliotecarios en aspectos como el big data, a pesar de que tradicionalmente no nos gustan especialmente los datos, y la importancia del small data para las bibliotecas. García-Alsina trasladó a la audiencia la preocupación en el entorno académico por el descenso en el número de estudiantes de información y documentación y el cierre del grado en la UOC.

El último debate de la Jornada fue también el más polémico, como suele suceder cuando se tratan temas laborales, y el que más polémica y participación del público suscitó. Para José Luis Bueren los profesionales de las bibliotecas no dejamos competencias atrás, sino que vamos incorporando otras nuevas. Además, recordó que la innovación en bibliotecas no es solo una cuestión de tecnología. Paula Traver charló sobre el talento oculto de los profesionales que no tienen oportunidad de poner proyectos en marcha debido a unas estructuras internas que no valoran sus iniciativas. Para ella cada vez importan menos las titulaciones y más las necesidades que puedes resolver en el ámbito laboral. No se trata solo de desarrollar competencias, explicó, sino también aptitudes. Entre el público se mostró la preocupación por los programas de las titulaciones, la inserción en el mercado laboral de los nuevos titulados y la aparición de nuevos perfiles profesionales, como el de document controller.

Estas son solo algunas de las muchas ideas que se transmitieron, el resto quedarán recogidas en los vídeos que se publicarán próximamente. Un año más, la Jornada de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes se ha convertido en un espacio referente para los profesionales en cuanto al formato y los contenidos. Felicitaciones a Yolanda de la Iglesia y a todo su equipo por este décimo aniversario y por su gran trabajo, esperamos impacientes la siguiente edición.

Leer es viajar (Lecturas en trayecto)

Soy profesor, es lo que siempre quise ser. No cambio la enseñanza por nada. Enseñar me sigue pareciendo la mejor manera de abrir caminos… como la lectura. Junto a mi vocación docente, he requerido hacer paréntesis vitales para afrontar responsabilidades institucionales (asumir la dirección de bibliotecas de mi universidad, por ejemplo), actualizarme en conocimientos y metodologías (mi sabático en Estados Unidos, por ejemplo) o ampliar habilidades profesionales (mi periodo en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, por ejemplo). Mis experiencias profesionales anteriores me permiten enseñar “con fundamento” y disponer de más capacidad para la docencia y la promoción de la formación oficial de profesionales de la documentación. Además, el balance que sin pretenderlo uno realiza cuando cumple medio siglo me ha llevado a compensar dedicaciones y ganar más tiempo para placeres como la lectura. Soy un docente que forma profesionales de bibliotecas y que lee con la suficiente frecuencia como tirar para arriba de las estadísticas de hábitos de lectura. ¿Y qué leo? Pues soy de los que se dejan arrastrar por temas, autores y sellos en cuyos criterios se puede seguir confiando. Pero no he venido a hablar de mis libros, sino de los que otros escribieron y que tuvimos el gusto de empaquetar para mostrar en bibliotecas dentro del plan de lectura posiblemente más longevo del país: Un libro es un amigo, de la Diputación de Badajoz, que se inició en 2004 y que sigue en activo.

Mi etapa en la gestión cultural me permitió diseñar exposiciones en las que la lectura fuera el fin, el medio y el principio. Junto a Patricia Picazo de Fez, coordinadora del Plan, y acompañantes diferentes según el proyecto, creamos exposiciones artístico-literarias que se mostraban en bibliotecas públicas para la promoción del libro y la lectura. Una de ellas fue Lecturas en trayecto, producida en 2005 y en la que se proponían diferentes trayectos de viaje, guiados por personajes con mucho en común: los viajeros épicos, los que se lanzaban a empresas dudosas, los avispados, los perseguidores de quimeras, los mundanos y ultramundanos, los sempiternos niños, los enamorados cabales o ingenuos, los desnortados o los sedentarios vocacionales. La exposición partió de la idea de que el libro es el viaje y, por y para ello, los personajes y sus obras se organizaron en imaginarias líneas de metro, que llevaban de un personaje a otro, de un libro a otro, de una estación lectora a otra. El éxito de la exposición se debió, por una parte, al ropaje artístico que creó Lara Contreras, con sus instalaciones de grandes maletas, con los bagajes sentimentales de un personaje por línea. Y, sobre todo, por otra parte, a la selección literaria que realizó Rubén Contreras, profesor de literatura y lector sin límites.

lecturasentrayecto

Lecturas en trayecto – Mapa literario de la exposición y selección bibliográfica

Rubén Contreras escogió 45 personajes (y sus 45 obras) y los organizó en las nueve líneas conductoras. Visualmente, los personajes y sus hilos se presentaron conectados en un mapa y desarrollados en paneles informativos, que acompañaban a cada maleta-instalación, destacaban las características de cada personaje y remitían a la obra en la que vivían, que también se podía consultar en la exposición. Además, se editó una completa guía literaria, con textos de Rubén Contreras, en la que se presentaban las líneas, los personajes y las obras. La guía de Lecturas en trayecto supone una gran labor de auto-canon, que continúa vigente y que sigue sirviendo para responder a la pregunta ¿y ahora qué libro leo?

Las bibliotecas (y las lectoras y los lectores) tienen a su disposición la guía de lectura para su descarga, así como los paneles que se usaron para la exposición. Descárguenla, reutilicen los materiales, recomienden la guía, adapten la idea o repítanla en sus bibliotecas. Qué mayor promoción de la lectura que la propia lectura de las obras recomendadas. Y nosotros, tan felices.

Desmitificando las apps en bibliotecas: sí, pero diferentes al sitio web

Cuando pregunto a los bibliotecarios que asisten a mis cursos sobre dispositivos móviles qué creen que sería mejor para los usuarios de su biblioteca, una app o una adaptación de su sitio web, la mayoría no duda en apostar por las apps. Esto es solo una muestra del entusiasmo que las aplicaciones móviles han suscitado entre los profesionales, que queda también patente en las apps creadas por las bibliotecas.

Los datos de uso de BiblioUSAL, la primera app de una biblioteca en España, creada por la Biblioteca de la Universidad de Salamanca en diciembre de 2011, ha sido visitada seis veces menos que la versión del sitio web para dispositivos móviles, con contenidos prácticamente idénticos. Por el contrario, el uso de la app es más intensivo, pues en cada sesión se visitan más páginas y durante más tiempo, lo que nos lleva a pensar que las apps son más interesantes para los usuarios intensivos de la biblioteca cuando se trata de una versión con contenidos similares a los del sitio web. Esta es la principal conclusión del artículo Comparación de los datos de uso de la app y el sitio web móvil de una biblioteca universitaria, que se acaba de publicar en la revista El profesional de la información.

En este trabajo también se pone de manifiesto la importancia de la promoción de estas apps y los bajos índices de descarga que presentan esta y otras apps de bibliotecas universitarias, y que representa entre el 0,2% y el 17,3% cuando se pone en relación con el número de usuarios.

Por lo tanto, estos datos son un claro apoyo a favor de la web cuando se trata de adaptar los contenidos del sitio web de las bibliotecas para smartphones y tabletas. Además, nos llevan a reflexionar sobre cuál puede ser la utilidad de las apps y a pensar en qué condiciones podrían cobrar mayor interés para los usuarios. En esta línea se ha trabajado en una nueva versión de la app de la Universidad de Salamanca, BiblioUSAL 3.