Gaseosa tamaño familiar

Ya hace un tiempo comentaba en este espacio experiencias colaborativas poco formales y más terrenales. Poco a poco se van obteniendo resultados, pero en esta ocasión quiero comentar uno que desde mi punto de vista es relevante y es un ejemplo de colaboración.

Logo Bib@prop

Me refiero a la reciente puesta en marcha de una APP (Bib@prop = bibliotecas cerca) en la que los estudiantes de Catalunya pueden conocer en tiempo real cuales son las bibliotecas o salas de estudio más cercanas en donde estudiar. Esta APP forma parte de la iniciativa LABObiblioteques, un proyecto de colaboración entre diferentes redes de lectura pública y redes universitarias entre cuyos objetivos hay el de un mayor aprovechamiento de los recursos disponibles. Y precisamente de uno de los recursos bibliotecarios trata la APP: de sus instalaciones y de su disponibilidad y horarios.

El tema era: ¿Cómo conseguimos recopilar los datos como localización y horarios entre otros de casi 500 bibliotecas pertenecientes a tres redes de lectura pública y a ocho redes universitarias y meterlo todo en una APP? A priori no era tarea fácil con diferentes modelos organizativos y diferentes sistemas de gestión y de información.

Y de ahí el título de este post, algo ya debe estar inventado, solo hay que experimentarlo (con gaseosa, claro): Vimos que cuando buscas una biblioteca en Google, la página de resultados muestra a la derecha una pequeña ficha con los datos de la biblioteca. Y ahí estaba la clave si ya lo tiene Google, vamos a ver cómo podemos aprovechar esta información.

En la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC, ya hacía un tiempo que teníamos algo de experiencia en esa ficha gracias a una sugerencia de Mar Romaní y en las que nos organizamos para gestionar la información disponible en Google, sólo era necesario profundizar un poco más en esta funcionalidad..

Allá que vamos y vemos que se trata de una de las prestaciones de la família de Alphabet o Google, conocida como Google Business (anteriormente Google Places), que contempla la información que necesitamos para la APP como horarios, horarios especiales (especialmente útil para aberturas extraordinarias como en épocas de exámenes), imágenes, sitio web, teléfonos y dirección.

Además, vemos que se complementa con las búsquedas de Google y con Google Maps y de propina nos da las indicaciones para llegar, gaseosa en estado puro señores, solo hay que seguir investigando un poco más.
Descubrimos que todas las ubicaciones disponen de un identificador único o PlaceID i además dispone de una API con la que podemos recuperar la información a partir de este identificador.

Y para cerrar el círculo comprobamos que buscando bibliotecas por diferentes poblaciones ya nos aparece la ficha informativa en la parte derecha de la lista de resultados. Tambiéno con un simple zoom en Google Maps vemos la ubicación. Conclusión ya lo tenemos todo, solo falta recopilar estos identificadores o PlaceiD y a por la APP. Sólo hay que coordinarse.

Si, … pero

Abrir una gaseosa, no siempre es fácil: las ubicaciones existen, pero la información que contienen es poco fiable: horarios desfasados, datos incompletos, bibliotecas que cambiaron de ubicación etc… y que en la mayoría de ocasiones el lugar lo debe haber creado Google o algún ciudadano, rara es la biblioteca que gestiona esa información.

Pues el primer paso es reclamar la “titularidad” del lugar, o si no existe crear la ubicación y una vez realizados los trámites actualizar la información de la biblioteca. Para eso creamos unas pautas que se distribuyeron entre las diferentes redes y en dónde al final se recogen los PlaceID en un formulario (también de Google, claro).

Durante el proceso de revisión, a por la APP

En paralelo vamos investigando como crear la APP Y de esto se encarga Fran Mañez que ya tiene experiencia en temas de geolocalización como el portal Geocommons que desarrollamos en la UPC a partir de contenidos geolocalizables del repositorio institucional de la Universidad.  Reuso del conocimiento en estado puro, amig@s.

Apostamos por Ionic un Kit de desarrollo de software (SDK) en código abierto que trabaja bajo Angular 2 y Apache Cordova y en dónde vía REST nos retorna la información de las bibliotecas vía el PlaceID en formato JSON con el que se construyen los contenidos en la aplicación.

¿Qué hemos conseguido?

Bien, pues la tarea ya es una realidad, la APP para Android ya está disponible en la Play Store y en breve en Apple iTunes, pero además creo que hemos obtenido otros beneficios:

  • Por primera vez en Catalunya esa deseada colaboración inter-redes de diferentes tipologías para compartir recursos. concretamente los espacios.
  • Nos hemos coordinado y distribuido las tareas de recopilación de los PlaceID sin interferir en los procesos y flujos de trabajo de cada red. Cada una se ha organizado como le ha ido mejor: de forma centralizada en algunos casos y descentralizada en otros.
  • Hemos aprendido lo que Google sabe de las bibliotecas y cómo modificarlo.
  • Algunas redes empiezan a compartir la gestión con los servicios centrales para tener una visión más amplia de la red
  • Descubrimos que hay unas estadísticas (Insights) con las que sabemos cómo han llegado a la información (Google Search o Google Maps), si a partir de ahí, nos han llamado con sus smartphones, si le han indicado a este cómo llegar, la visualización de imágenes, si visitaron la web y naturalmente gestionar los comentarios y opiniones que la mayoría de bibliotecas desconocían o no sabían qué hacer con ellos.

En resumen, mucho más que una APP, una nueva acción colaborativa y hemos tomado las riendas de una información que no gestionamos. Bien, esto mientras dure Google Business, que a Google cuando lo le salen las cuentas, cierra el servicio, el próximo Google Talk, pero ya sabemos eso del “beta permanente”.

¿Qué contiene la APP?. Pues, información de casi 450 bibliotecas entre la redes de la Generalitat de Catalunya, de la Diputació de Barcelona i de Biblioteques de Barcelona, además de las bibliotecas universitarias de la Universitat Politècnica de Catalunya, Universitat de Barcelona, Universitat Autònoma de Barcelona, Universitat Oberta de Catalunya, Universitat de Girona, Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, Universitat de Lleida y Universitat de Vic.

La APP muestra sus horarios (y si en el momento de usar la APP está abierta o cerrada), las más cercanas y el tipo de biblioteca

A propósito, ¿Alguien se anima a ampliarlo al resto de bibliotecas del Estado?

¿Nuevos modelos de cooperar, colaborar y compartir?

Desde hace décadas las bibliotecas han colaborado entre ellas para optimizar recursos, aunar esfuerzos, compartir experiencias etc.. que con el tiempo se han formalizado en redes, consorcios, asociaciones, etc.. como REBIUN la Red de Bibliotecas Universitarias Españolas, el Consorcio de Bibliotecas Universitarias de Catalunya (CBUC) que actualmente está integrado en el Consorcio de Servicios Universitarios de Catalunya (CSUC) o a más alto nivel como puede ser LIBER la Ligue des Bibliothèques Européennes de Recherche u OCLC.

Uno participa o ha participado en diferentes grupos de trabajo especialmente en las dos primeras entidades y sin desmerecer la utilidad y las ventajas de este tipo de entidades, en general se quedan en el nivel de direcciones y técnicos con poca influencia de los “front office” de las bibliotecas que finalmente tienen que implementar los proyectos acordados.

Pero en  los últimos diez días hemos vivido tres experiencias ligeramente diferentes a las dinámicas de esas macroentidades mencionadas.  

Por un lado el segundo encuentro entre equipos de las bibliotecas con perfil politécnico lease las bibliotecas de las universidades politécnicas de Madrid, Valencia, Cartagena y Catalunya. La idea surge a partir del proyecto UP4, una alianza entre las cuatro universidades para entablar acciones conjuntas en materia de docencia, investigación,
transferencia del conocimiento e innovación. 

El planteamiento de las bibliotecas de estas cuatro instituciones fue,  ¿Si lo hacen los de “arriba”,  porque no las bibliotecas? Pues nada, un sondeo aprovechando la última asamblea de REBIUN, unos e-mail más alguna llamada y manos a la obra.   

Mañana intensa en donde cada institución presentó sus proyectos más relevantes, además de tratar aspectos que nos inquietan y cómo los podemos afrontar, acordando algunos proyectos a desarrollar conjuntamente.

Se mostraron iniciativas, algunas de las cuales se presentarán en el próximo Workshop de REBIUN   como la geolocalización de la producción científica, mapas de la ciencia, plataformas de préstamo de e-books, como incorporar los materiales de las editoriales, la gestión de datos de investigación, cómo se gestiona el flujo de trabajo entre los CRIS y los repositorios,  el autopréstamo de portátiles. UP4

Todo un conjunto de temas en los que alguna de las bibliotecas está trabajando, otras ya lo hacen pero tienen inputs para mejorar o bien iniciativas para afrontar conjuntamente. Mención especial merece los costes que supone para cada una de las bibliotecas los productos digitales que suscriben: la diversidad de tarifas es sorprendente y  requieren de una normalización, No digo precios, pero algunas diferencias eran de escándalo y aquí hay tarea 😉

…. Y  seguimos: 24 horas más tarde celebramos un encuentro conjunto entre los equipos y directores/as de las bibliotecas de la Universidad de Barcelona (UB) y la de Politècnica de Catalunya  (UPC).

Contextualicemos primero: la zona universitaria de Barcelona debe ser una  de las áreas con mayor densidad de bibliotecas académicas. En poco más de un kilómetro cuadrado,  además de los servicios técnicos, hay siete bibliotecas de la UB y cinco de la UPC y resulta que salvo alguna excepción los responsables de la UB no conocen a los de la UPC y viceversa. UB_UPC

Pues la idea del encuentro es empezar a recortar ese “gap” entre bibliotecas que realizan actividades similares y que nunca habían hablado entre ellas cuando en algún caso les separa un semáforo o menos.

Tras una breve presentación se generaron un sinfín de propuestas de colaboración que por votación se redujeron a seis que se concretaron gracias a diferentes grupos de trabajo y de las que durante el próximo curso desarrollaremos un par de ellas, además del compromiso de realizar el encuentro regularmente.  

Mis percepciones del encuentro más allá de las propuestas: la importancia de conocer al o la de la biblioteca de al lado, las conversaciones sobre temas terrenales que afectan  a las bibliotecas como el modo de gestionar el silencio, los hurtos, el esfuerzo mantener las instalaciones abiertas con recursos reducidos, la gestión de los fondos, el mobiliario, los conflictos etc… una pausa y buen café tuvo su efecto.  Y creo que como decía Rick Blaine (Bogart) a Louis Renault (Claude Rains) en Casablanca:  presiento que este es el comienzo de una gran amistad.

Y para finalizar la semana una reunión de seguimiento del  Proyecto LaboBiblioteques  otro ejemplo de buenas prácticas y colaboración en dónde están implicadas la redes de bibliotecas públicas de la Generalitat de Catalunya, de la Diputació de Barcelona, del Consorci de Biblioteques de l’Ajuntament de Barcelona y las bibliotecas de la Universidades de Girona, Barcelona, Oberta de Catalunya y Politècnica de Catalunya.

LaboBiblioteques es un espacio abierto de colaboración entre bibliotecas públicas y universitarias y con toda una serie de actuaciones y propuestas.   En este caso, lo relevante labono es la reunión de seguimiento, sino comprobar cómo va avanzando las diferentes actuaciones y especialmente  la completa autonomía de las diferentes bibliotecas para entablar proyectos basándose en la proximidad, en la temática  intereses, etc… y cada proyecto es completamente autónomo y que avanza al ritmo que acuerdan los responsables del proyecto.  También son temas muy pero muy terrenales como coordinarse en las aperturas en época de exámenes, el intercambio  temporal de lotes de libros o la formación en programación a usuarios de bibliotecas públicas entre otras actividades que se van cocinando.

Si has llegado hasta aquí, te debes estar preguntado el porqué de contar estas tres iniciativas, pues porque creo que estamos viviendo un nuevo modelo de colaboración. Me explico:

En estos casos considero relevante a diferencia de las asociaciones digamos formales como las mencionadas al inicio, que hemos logrado bajar algún escalón de lo podríamos definir “jerarquía bibliotecaria”. Ya no es tan macro o por “arriba” sino ya a nivel de biblioteca, completamente informal y como ya he mencionado anteriormente más terrenal y que implica pequeñas actuaciones y no grandes proyectos que a las “grandes asociaciones” por sus dinámicas es lógico que no contemplen.

Es probable que en una época de crisis a la que si le añadimos rápidos cambios tecnológicos que afectan a los modelos de aprendizaje y por extensión a las bibliotecas aparezca una filosofía basada en una fuerte colaboración desde abajo a casi coste cero y abierta a ideas y proyectos.  Probablemente puro instinto de supervivencia.

El futuro de los diferentes acuerdos ¿Quién lo sabe? pero va a depender de los que están en primera fila de las bibliotecas no de las cabezas pensantes.

Curiosamente cooperar, colaborar y compartir empiezan en CO,  otra característica es que también es low COst.

Si conoces experiencias similares, este puede ser un buen lugar para compartirlo 

…. y luego dicen que cuando finaliza la actividad académica, las bibliotecas vamos al ralentí. Leyenda urbana naturalmente 😉

Los bibliotecarios académicos y el apoyo a la investigación

“Los bibliotecarios académicos y el apoyo a la investigación” es una colaboración de Antonio Luis Galán Gall, Director del área de bibliotecas de la Universidad de Castilla-La Mancha.

BUCCM_CuencaEstoy seguro de que nadie pone en duda la enorme evolución (¿revolución?) que las bibliotecas universitarias has desarrollado en las últimas décadas. Evolución en cuanto a su concepto (pensemos si no en la asunción no solo de modelo, sino también del término CRAI), en cuanto a las tareas que asumen, a sus objetivos y, muy en especial, en cuanto a sus servicios.
Si hacemos un somero repaso de los servicios ofrecidos por nuestras bibliotecas, de los años 90 a esta parte, nos encontramos con conceptos que a más de uno le hubieran parecido casi disparatados, y que hoy no sólo forman parte del quehacer cotidiano de los bibliotecarios, sino que, además, ocupan tal vez ya la mayor parte de nuestro tiempo, quizás porque otras tareas más “clásicas” han alcanzado unos elevadísimos niveles de automatización, con el consiguiente ahorro de costes y rentabilización del tiempo, al mismo tiempo que han surgido otras necesidades (o, tal vez, sólo se han hecho más evidentes).

La implantación de estos nuevos modelos ha contado con factores favorables, pero también adversos. Entre los que lo han facilitado están, como decíamos, el elevado nivel de automatización de algunas tareas, el modelo Bolonia de enseñanza/aprendizaje y la implicación institucional de las universidades, que han hecho de la biblioteca el verdadero epicentro de nuestras instituciones. Pero, por encima de lo anterior, la magnífica implicación de los profesionales y su enorme formación y preparación.

Esta formación, que comienza en las diversas facultades, y continúa a lo largo de la vida de la gran mayoría de nuestros profesionales, se debe tanto a la calidad que la enseñanza de la biblioteconomía y la documentación ha alcanzado en España, como al empeño de cada profesional por mantenerse formado, así como de las universidades por contar con los mejores profesionales. Otro factor, nada desdeñable, ha sido la cooperación entre bibliotecas y bibliotecarios, que toma forma, de modo muy especial, en la Red de Bibliotecas Universitarias (CRUE-REBIUN) o en cada uno de los consorcios existentes.
Así, las bibliotecas universitarias españolas cuentan con personas magníficamente preparadas para realizar las tareas más tradicionales de una biblioteca, pero también aquellas que se han incorporado a nuestra rutina en los últimos años: Alfabetización Informacional, marketing y difusión, evaluación de servicios y gestión de la calidad, responsabilidad social, apoyo a la docencia, y un larguísimo etcétera que no cabe aquí detallar.

Existe, sin embargo, un tipo de servicios que, aunque en algunas bibliotecas gozan de una larga tradición, están adquiriendo un auge que va a la par de la necesidad que universidades e investigadores tienen de hacerse visibles y competitivos: los servicios de apoyo a la investigación.

La investigación, como una de misiones fundamentales de la universidad, junto con la docencia, necesita de una serie de recursos que no se limitan a los concretos de cada proyecto o de cada campo del conocimiento científico. Recursos comunes e inherentes al hecho mismo de investigar, hacer visibles los resultados del trabajo realizado, y conseguir que, por diversos medios, ese resultado sea conocido y reconocido por la sociedad. Facilitar que esto sea posible, es también tarea de las bibliotecas.

Nunca es bueno partir de ejemplos, y si nos empeñáramos en acudir a alguno, tendríamos, sin salirnos del entorno REBIUN, al menos 60 o 70 casos válidos, por supuesto, cada uno con las limitaciones derivadas de su disponibilidad de recursos humanos y técnicos.  Es por eso por lo que no vamos a hablar de universidades o bibliotecas concretas, y nos limitaremos a enumerar, muy por encima, algunos de los servicios que, bajo este paraguas, se están ofreciendo a las comunidades universitarias y a las propias instituciones, tales como:

  • Apoyo para la evaluación de la actividad investigadora
  • Manejo de fuentes para la evaluación de la producción científica
  • Apoyo para la acreditación y la obtención de sexenios de los investigadores
  • Formación para el uso de recursos bibliográficos y herramientas
  • Formación y gestión de la Propiedad Intelectual
  • Normalización de firmas y de instituciones
  • Ayuda para publicar mejor, con más visibilidad y proyección
  • Gestión de la publicación en abierto
  • Realización de curriculum vitae normalizados
  • Y, por supuesto, estudios e informes bibliométricos que ayudan a que la universidad conozca mejor el impacto de la investigación de su personal, y de su posicionamiento en rankings universitarios, posibilitando su mejora.

Aunque resulte un tanto reiterativo, debo insistir: si esto es posible, con unos niveles de calidad además indudables, se debe, fundamentalmente, a los factores que ya hemos apuntado anteriormente:

–    Los profesionales que prestan sus servicios en las bibliotecas universitarias, son conscientes de la importancia que estos servicios tienen para su comunidad y, en consecuencia, su propia formación para gestionarlos. Es, precisamente, su vocación de servicio, lo que ha llevado a su implantación generalizada.

–    Las universidades, sabedoras también de la importancia de estos servicios, así como de todos aquellos que se prestan desde las bibliotecas, confían en su personal y lo apoyan con, entre otras cosas, importantísimas inversiones en formación continua (en ocasiones favorecida por asociaciones o incluso empresas especializadas).

–    La preparación previa con la que los profesionales llegan a sus puestos de trabajo, adquirida, en origen, en las facultades en las que estudian sus grados y master.

–    A la intensa labor de cooperación que existe entre bibliotecas, y que facilita el intercambio de ideas, de experiencias y de elementos formativos.

Los bibliotecarios académicos, universitarios en su inmensa mayoría, asumimos los retos que las nuevas necesidades de nuestras instituciones nos demandan, y lo hacemos con una enorme capacidad de innovación y de aprendizaje, adelantándonos, en la mayoría de las ocasiones, a que las propias universidades nos lo exijan. No se trata de crear necesidades, sino de anticiparnos a ellas y afrontarlas con enorme profesionalidad y dedicación.

 

 

 

 

 

El libro electrónico en las bibliotecas universitarias

El libro electrónico en las bibliotecas universitarias: recursos, servicios y 20 aspectos clave para su desarrollo

El libro electrónico en la universidad española

El libro electrónico está presente en las bibliotecas universitarias desde su nacimiento. Su presencia no ha sido significativa hasta el momento, pero todas las bibliotecas han ido  adquiriendo o suscribiendo monografías digitales de forma progresiva. Las estadísticas de REBIUN (1) podrían indicar que la incorporación del libro electrónico está siendo destacada, ya que desde 2009 hasta 2013 el crecimiento de la colección de libros electrónicos ha sido de un 51%, pasando de una media de 63.753 títulos en 2009 a 129.701 monografías electrónicas de pago o con licencia en 2013 (media de títulos de las bibliotecas de REBIUN). Partiendo de estas cifras se podría concluir que el libro electrónico es un recurso asentado en las bibliotecas universitarias españolas, algo que no puede afirmarse, como se describirá en este texto y que requiere tanto una reflexión acerca de cómo se están desarrollando las colecciones de libros electrónicos en las universidades, como una análisis de la realidad española en el que se determine como están afrontando las bibliotecas universitarias y científicas la formación de colecciones de libros electrónicos y la prestación de los servicios de acceso a este tipo de recursos. Una primera explicación para estas altas cifras, en cuanto al volumen de títulos disponibles, es que las bibliotecas académicas a menudo suscriben licencias de acceso a las colecciones íntegras de los proveedores, con derechos limitados de consulta. Si las estadísticas de REBIUN recogieran también las obras electrónicas adquiridas en propiedad, los datos serían muy diferentes.

Las bibliotecas universitarias españolas están empezando a tomar decisiones en torno a los libros electrónicos, debido a la diversidad de modelos de comercialización y a la necesidad de integrar toda la información bibliográfica dispersa en las plataformas de los editores y proveedores con los que las bibliotecas trabajan (2). En este sentido, REBIUN aprobó un nuevo objetivo estratégico en su Asamblea anual de 2014 orientado hacia el libro electrónico en las bibliotecas universitarias y científicas (3). El nuevo objetivo quedó redactado de la siguiente forma: “Fomentar la incorporación del libro electrónico en las bibliotecas como recurso para la promoción de colecciones académicas, la prestación de servicios innovadores y el desarrollo de cooperación científica”. La línea estratégica 3, que coordina las iniciativas de REBIUN relacionadas con ámbitos digitales, es la responsable de este objetivo y ya ha creado un grupo de trabajo específico para producir documentación sobre la situación del libro electrónico en las bibliotecas académicas y científicas españolas. Otra muestra de este interés es el grupo de trabajo mixto UNE-REBIUN creado para experimentar vías de colaboración entre editoriales y bibliotecas universitarias y cuyo primer resultado ha sido el intercambio científico de libros electrónicos a través de plataformas de préstamo digital (4).

La gestión del libro electrónico en bibliotecas universitarias es un tema de análisis en la bibliografía profesional actual (5). Desde las políticas de selección hasta el análisis de uso, los procesos en la administración del libro electrónico en las bibliotecas universitarias deben tener en cuenta una serie de consideraciones que van a condicionar qué colecciones se ofrecen, cuánto valen dichos recursos, a quién se pondrán adquirir, dónde se encontrarán los libros o qué se podrá hacer con ellos. Los aspectos que se deben considerar se pueden agrupar en las cinco fases sucesivas por las que la biblioteca debe pasar desde que se plantea la compra de un libro electrónico hasta que evalúa su uso: formación de colecciones, adquisición de las obras, proceso técnico, prestación del servicio y evaluación y promoción del servicio. En los apartados siguientes se desarrollan estas cinco etapas, detallando los principales aspectos que se deben tener en cuenta en cada una de ellas.

Libros electrónicos en las bibliotecas universitarias

Formación de colecciones: seleccionar libros electrónicos

La selección de los libros electrónicos que una universidad desea incorporar, además del presupuesto disponible, dependerá de las políticas de desarrollo de colecciones que la biblioteca haya establecido y de las necesidades concretas que atiendan a las titulaciones o a proyectos de investigación específicos. La selección de los libros electrónicos se podrá realizar de distintas maneras, en función de los proveedores y herramientas con los que trabaje la biblioteca. Existen diferentes agregadores de contenidos y distribuidores a los que las bibliotecas pueden adquirir contenidos digitales, siempre teniendo en cuentas las posibilidades de consulta de los libros, como se verá más adelante.

Los modelos de venta que se suelen contemplar son los siguientes: título a título (pick & choose), colecciones (package), evaluación (evidence) y desiderata (PDA, Patron Driven Acquisition). La compra título a título es la más conveniente para la biblioteca, ya que la selección se realiza con los criterios que marcan las universidades y no los proveedores. Se trata del modelo “pick & choose”, de selección de libros a partir de los catálogos y plataformas de compra de los proveedores. Junto a este modelo, sigue siendo común la compra por paquetes, en algunos casos como única posibilidad para adquirir contenidos de editores. Así ocurre con Springer, quien vende por colecciones temáticas y años. Un modelo híbrido es la compra de colecciones basada en el uso o “evidence”. Consiste en abrir durante un tiempo limitado todo o parte del contenido de una editorial a cambio de un pago previamente establecido. Tras el periodo de prueba, la biblioteca se queda en propiedad con los libros que se puedan adquirir conforme al importe acordado. La selección se apoya en los datos de consulta y descarga que facilita la editorial. Este modelo es posible con grandes editoriales como Elsevier, Springer o Wiley. Por último, un modelo que se ofrece para la selección y que todavía está muy poco representado en las bibliotecas universitarias españolas es la compra bajo demanda de los usuarios, que recibe nombres como “Patron-driven acquisition” (PDA) o “Demand-driven acquisition” (DDA). Este modelo parte de que la biblioteca acuerda con el proveedor las condiciones para que los libros electrónicos estén a disposición de los usuarios, quienes podrán hacer uso de las colecciones, independientemente de que sean o no parte de los recursos adquiridos, porque la compra se activa por iniciativa del usuario, tras un periodo de consulta, descargas o impresiones. Este modelo está activo en España en empresas como Ebsco o Ebrary de Proquest, quienes ya tienen modelos de venta y plataformas para ello.

Los precios que las bibliotecas pagan por los libros electrónicos pueden variar sensiblemente si se compran por títulos o colecciones, así como por el número de usuarios y de si se trata de compra o suscripción. Muchas editoriales, como Elsevier, Emerald, DeGryter o Springer tienen precios diferentes para novedades (Frontlist) y para obras retrospectivas (Backlist). De igual forma, la compra por colecciones siempre es más asequible que la que se realiza título a título, aunque en los paquetes la selección no suele ser posible. La compra de colecciones consorciadas también es una de las vías que se están empleando en las universidades españolas para dotar a sus bibliotecas de libros digitales. En el caso de las compras consorciadas, son habituales las negociaciones entre los consorcios y los proveedores para acordar precios y condiciones. Los precios variarán en función del número de usuarios y de las posibilidades de consulta. Lo habitual en las bibliotecas universitarias es adquirir libros electrónicos para toda la universidad, permitiendo la consulta y descarga ilimitada a los usuarios autorizados. Este tipo de condiciones son más caras y no todos los editores las ofrecen, por lo que las bibliotecas emplean otros procedimientos, como la compra de títulos individuales o licencias concurrentes limitadas o 3-5 usuarios, por ejemplo. E-Libro es una buena muestra de proveedor que ofrece tanto licencias de usuario único como de multiusario. Otras vías de adquisición que se están empleando son la compra temporal o suscripción a colecciones, el alquiler de un número de licencias complementarias que se puedan necesitar provisionalmente y la compra de versiones digitales de obras que ya se tenían en formato impreso. El acceso a todas la colección por un tarifa anual es una modalidad muy utilizada con determinados proveedores.

Los aspectos que se deben tener en cuenta en el desarrollo de colecciones de libros electrónicos en las bibliotecas universitarias son los siguientes:

  1. Políticas: existencia de programas de innovación o universidad digital, apoyo a los campus virtuales, distribución de recursos en bibliotecas con estructura descentralizada.
  2. Contenidos: preferencias en disciplinas según especialización de las titulaciones, temas preferentes de investigación, áreas prioritarias de provisión de recursos de información, apoyo a nuevos programas de formación.
  3. Formatos: tecnologías hacia las que se orientan los libros electrónicos, formatos electrónicos prioritarios (estándares y comerciales), dispositivos de lectura (lectores, tabletas, teléfonos) desde los que se prevé la consulta.
  4. Modelos: procedimientos para la selección, compra de los libros electrónicos a través de editores, agregadores, distribuidores o plataformas de préstamo digital, usos posibles de los libros electrónicos.
  5. Presupuestos: contratación, tipo de gasto y facturación del mismo, paquetes, suscripciones, depósitos económicos para PDA, inventario, tributación, incrementos anuales, renovaciones, adquisición de forma individual o consorciada.

Adquisición de las obras: comprar o suscribir libros electrónicos

Una vez realizada la selección se procede a la compra de los libros electrónicos que hayan resultado de interés para las bibliotecas y sus usuarios. Pueden resumirse en cuatro grandes tipos los proveedores que las bibliotecas universitarias españolas están empleando para adquirir o suscribir libros electrónicos: editores, agregadores, distribuidores y plataformas de préstamo digital. Por lo general, las obras estarán en los servidores de los proveedores. El mayor porcentaje de las adquisiciones se realiza a través de los propios editores (6), quienes ofrecen los libros para su consulta y descarga desde sus plataformas. La relación de los editores más presentes en las bibliotecas universitarias españolas y la oferta aproximada de su catálogo de libros electrónicos, ordenados por volumen, es la siguiente: Springer (176.000), Tailor & Francis (58.000), Elsevier (23.000), Cambridge (22.000), Wiley (16.500), ABC-Clio (7.000), Ovid (5.400), Emerald (2400), DeGryter (2.000). A estos editores habría que sumarles las sociedades científicas, con catálogos menores, pero también muy presentes en las bibliotecas españolas, como son IEEE, Institute of Physics (IOP), Royal Society of Chemistry (RSC), American Chemical Society (ACS) o American Mathematical Society (AMS), así como los grandes servicios cooperativos como Huti Trust, Project Muse o JSTOR, que también son proveedores de libros electrónicos.

La compra a través de agregadores es común en las bibliotecas universitarias españolas. Se trata de proveedores que integran en sus plataformas los libros electrónicos de múltiples editoriales, para su adquisición o suscripción y lectura desde las plataformas de los agregadores. Este tipo de compra suele conllevar la aceptación de las condiciones del modelo de venta de los agregadores, en cuanto a cómo se consultan los contenidos y qué se puede hacer con ellos: lectura en línea, descarga con o sin DRM, impresión, etc. Los principales agregadores que operan en España, también ordenados por el volumen de sus catálogos, son los siguientes: Ebrary-Proquest (890.000), Myilbrary (475.000), Dawsonera (275.000), 123Library (111.000), Safari (24.000), Torrossa (22.500), E-Libro (17.500), Digitalia (10.800). En este apartado se puede incluir a Ebsco, ya que ofrece la adquisición de miles de libros electrónicos que se consultan desde su plataforma Ebscohost. No obstante, el modelo de compra de Ebsco puede ser agrupado también en la categoría de distribuidor, entendiendo como tales a las empresas que disponen de amplios catálogos de libros electrónicos de diferentes editoriales para la venta a bibliotecas, siendo la biblioteca la que decide donde se consulta el libro, por lo general en la plataforma del editor o de otro agregador. Los distribuidores son “meta-agregadores”, ya que incluso ofrecen las obras que están en estas plataformas de intermediarios. El modelo de negocio de los distribuidores se basa en la amplia oferta de contenidos y en la simplificación de los trámites de las adquisiciones. Además de Ebsco, con su servicio Ebscohost Collection Manager, en España operan distribuidores como YBP Libray Services con su plataforma GOBI3 y Proquest con su servicio E-Book Library EBL, que está integrando con Ebrary. Otros distribuidores son Greendata, que ofrece un servicio centralizado de adquisiciones de libros electrónicos y la plataforma OASIS (Online Acquisitions and Selection Information System) de Ingram.

El modelo más reciente de adquisición de libros electrónicos es el que se realiza a través de las plataformas de préstamo digital. Se trata de los catálogos de los editores que trabajan con los proveedores de servicios de préstamo digital, desde donde adquieren las obras las bibliotecas que trabajan con ellas (7). Las plataformas con mayor contenido fuera de España son 3M Cloud Library y Overdrive, que opera de forma conjunta con Amazon para los libros para Kindle. En las bibliotecas públicas españolas se emplea el catálogo de Libranda, para las bibliotecas que ofrecen préstamo digital en el servicio Ebiblio. De igual forma, las bibliotecas que emplean el sistema OdiloTk compran las obras a través de la plataforma OdiloPlace y las bibliotecas universitarias que emplean Xebook de la empresa Xercode compran las obras desde su plataforma, realizando la gestión directamente con los editores. El siguiente paso obligado será la interconexión de plataformas de editores, agregadores, distribuidores y plataformas de préstamo digital. En este sentido, E-Libro y Xercode ya tienen integrados sus servicios para que las bibliotecas puedan elegir dónde comprar y para que las compras realizadas en el agregador se dispongan de forma conjunta desde el sistema de préstamo digital.

Es importante destacar que los libros electrónicos también pueden ser incorporados desde plataformas de acceso abierto. Los servicios de publicaciones de las universidades, así como muchas editoriales científicas ofrecen libros electrónicos en acceso abierto, que pueden ser seleccionados por las bibliotecas e incorporados a sus catálogos. En muchos casos, las propias políticas de las editoriales sirven como base a su publicación en abierto, aunque también es común que el acceso abierto se realice previo pago por parte del autor, como ocurre con obras de Springer, Taylor & Francis o DeGryter. Una modalidad similar es aquella en la que la biblioteca paga por el acceso abierto, como ocurre con los libros de Open Editions, que son de lectura abierta, pero donde la descarga se restringe a lo que haya adquirido la biblioteca. Ejemplos de proyectos donde las bibliotecas han pagado el acceso abierto son Knowledge Unlatched y Unglue. La localización de libros electrónicos de editoriales científicas puede hacerse a partir de los directorios DOAB y OApen.

En resumen, los aspectos que las bibliotecas universitarias deben tener en cuenta para la adquisición de libros electrónicos son los siguientes:

  1. Proveedor: compra de las obras a editores directamente o agentes intermediarios, como son los agregadores, los distribuidores y los catálogos de proveedores de servicios de préstamo digital.
  2. Licencias: compra en perpetuidad o por suscripción renovable, con derechos de archivo o sin ellos, número de concurrencias en el acceso a los libros electrónicos.
  3. Plataformas: almacenamiento de los libros electrónicos en los servidores de los editores, plataformas de agregadores o servicios de préstamo digital, enlaces a libros en acceso abierto, archivo local de los títulos.

Proceso técnico: describir e integrar libros electrónicos

El proceso técnico de los libros electrónicos se realiza como el del libro impreso, con las necesarias particularidades del formato digital. La normativa de descripción aplicable es la misma que se emplea en la biblioteca, aunque los profesionales de los procesos técnicos en bibliotecas se encuentran con problemas añadidos como son la integración de los registros en el catálogo y en las herramientas de descubrimiento o la carga y revisión de la información que facilitan los editores y proveedores a quienes se han adquirido los libros electrónicos. La organización de los flujos de trabajo está siendo una constante en las bibliotecas universitarias, debido a que las compras se realizan en grandes volúmenes, por lo general debido a compras consorciadas, suscripciones a contenidos completos y adquisiciones de paquetes. Los procesos técnicos han debido normalizarse para establecer las políticas acerca de cuándo se integraban los registros en un catálogo (sólo cuando la compra es en propiedad, en todos los casos), cómo se cargaban los registros (tipo de importación, metadatos, MARC) o desde qué herramientas se difundían los libros electrónicos (sección de recursos electrónicos de la web, integración en el discovery).

En relación a los procesos técnicos cobra una especial relevancia la forma de integrar los recursos adquiridos con los registros bibliográficos de la biblioteca, sobre todo su catálogo y su herramienta de descubrimiento. Los proveedores de libros electrónicos para bibliotecas ofrecen los registros MARC de las obras que son adquiridas y que a menudo se ofrecen en tablas de Excel o en archivos CSV. Los sistemas de gestión bibliotecaria actuales disponen de herramientas de interoperabilidad de datos que simplifican la carga de los registros provistos por editores o agregadores en el catálogo. La importación de los datos incluye un enlace al libro electrónico, que dirige a la plataforma del proveedor al que se ha adquirido el libro electrónico. El trabajo habitual de los departamentos de proceso técnico incluye la revisión de la información bibliográfica, el control de autoridades o la inclusión de materias a partir de los procedimientos de las bibliotecas. La revisión es más necesaria cuando los metadatos facilitados por el editor son específicos de comercialización de libros, como ONIX, que difieren de los de intercambio de información bibliográfica, aunque son compatibles.

La adquisición de libros electrónicos se está haciendo a una amplia variedad de proveedores, lo que implica una dispersión del fondo de libros electrónicos. Para poder ofrecer de forma simultánea los títulos adquiridos, las bibliotecas, además de sus catálogos, han empezado a emplear servicios de descubrimiento o “discovery services”, donde los usuarios pueden encontrar cualquier recurso disponible en la biblioteca o en Internet, si está abierto. Los sistemas de integración en este tipo de herramientas pueden ser los mismos que en el catálogo; es decir, la biblioteca carga en el “discovery” el archivo que le haya facilitado el proveedor. Está ganando presencia la carga mediante archivos KBART (Knowledge Bases And Related Tools), que están creados de forma específica para recursos electrónicos y que pretenden resolver los problemas de las cargas con archivos de Excel o en formatos CSV. No obstante, lo habitual en las plataformas de descubrimiento es que las colecciones que adquieran las bibliotecas ya estén descritas en la herramienta, debiendo la biblioteca simplemente seleccionar desde el módulo de administración del servicio de descubrimiento los recursos a los que tiene acceso. Este método es útil cuando se adquieren paquetes o colecciones, pero no es válido en caso de compras título a título, donde la biblioteca tiene que cargar los registros. Algunos proveedores, como Ebrary, tienen acuerdos con los servicios de descubrimiento, para que periódicamente se sincronice la información de las adquisiciones de la biblioteca en ambos proveedores y se detecte qué libros electrónicos han adquirido o suscrito, para que aparezcan en los resultados de las búsquedas que se hagan desde el “discovery” y se dé acceso a los mismos a los usuarios autorizados.

Los aspectos que tienen que ser revisados y tenidos en cuenta por las bibliotecas universitarias en cuanto a la integración de los libros electrónicos en los catálogos y herramientas de consulta son los siguientes:

  1. Metadatos: posibilidades de importación de los registros, información en un formato MARC o similar de aplicación en la biblioteca, tipos de metadatos empleados por el editor (ONIX).
  2. Integración: sistema de integración en los catálogos y en las herramientas de descubrimiento (ficheros CSV, MARC, XML, KBART), base de datos de conocimiento del servicio de descubrimiento.
  3. Procesos: organización de los flujos de trabajo, establecimiento de los procedimientos, normativa aplicable, revisión y homogeneización de los registros bibliográficos.

Prestación del servicio: ofrecer libros electrónicos

La consulta de los libros electrónicos adquiridos o suscritos por las bibliotecas se debe garantizar a toda la comunidad universitaria. Para ello, se establecen los mecanismos necesarios para la identificación de usuarios autorizados y el acceso a los recursos tanto desde las redes de las universidades como a través de acceso remoto. Las bibliotecas y los proveedores de libros electrónicos emplean dos formas esenciales de reconocimiento de las personas autorizadas: el rango de direcciones IP de la universidad y las diferentes posibilidades de los servicios de identidad. Es poco frecuente que los editores o agregadores ofrezcan usuarios y contraseñas para acceder a los libros electrónicos. El sistema de acceso más básico es el reconocimiento de las direcciones IP que la biblioteca facilita al editor, agregador o proveedor. Este sistema debe ser completado con otros que permitan el acceso remoto a través de los datos de los usuarios autorizados, como son el registro de usuario en el sistema de gestión automatizada de la biblioteca o el correo electrónico. Es frecuente el acceso remoto a través de sistemas Web Access Management (WAM), que emplean la base de datos de usuarios de la biblioteca y, sobre todo, el sistema más extendido para el acceso remoto es el que se basa en protocolos de federación como PAPI y Shibboleth, que se ofrecen en el Servicio de Identidad de RedIRIS, mediante el que se facilita el acceso a más de un centenar de proveedores (8). Por lo general, se emplean servicios Single Sign-On, basados en las tecnologías mencionadas, como PAPI y Shibboleth. Este tipo de accesos permiten que el correo electrónico institucional sea el único requisito para acceder a los libros electrónicos. Al igual que los editores, las plataformas de préstamo digital están empleando los mismos protocolos.

La consulta a los libros electrónicos puede estar limitada según los modelos de venta de los editores o agregadores. Muchos de ellos permiten exclusivamente la lectura en línea de sus contenidos o bien limitan a un número de páginas la impresión o la copia de contenidos. En otros casos, se permite la descarga con caducidad de los contenidos, que están controlados por sistemas DRM de gestión de derechos digitales. Por el contrario, los grandes editores permiten la consulta y descarga sin límites de los libros, una vez realizada la autentificación. Es necesario que la información relacionada con las posibilidades de consulta, descarga y limitaciones que impongan los proveedores. Algunos agregadores como Dawsonera basan su modelo de acceso en el número de usos o créditos, pudiendo impedirse la consulta a un libro si ya han se ha superado el número de consultas anuales permitida. En otros casos, como en las plataformas de préstamo digital, se compran bonos por números de préstamo, aunque también existen tarifas planas para el acceso a los contenidos.

El control de copias y temporalidad del acceso se suele realizar con sistemas de protección de contenidos denominados DRM (Digital Rights Management). Estos sistemas son diferentes en función del formato o de las empresas que los desarrollan. En los libros que ofrecen las bibliotecas universitarias españolas los DRM más comunes son los de Amazon y Adobe. El DRM de Amazon es necesario para poder leer sin conexión los libros adquiridos a este proveedor y que están editados en formatos legibles por su dispositivo y aplicación Kindle. El DRM más frecuente que se emplea por los editores que lo requieren suele ser el de Adobe, que se está convirtiendo en un estándar de hecho, dada la diversidad de proveedores que lo utiizan. E-Libro y Ebrary, que emplean la misma plataforma, usan el DRM de Adobe para leer los libros descargados desde estas plataformas. De igual forma, el DRM de Adobe es el que usan las plataformas de préstamo digital. Esta tecnología requiere la creación de una cuenta en Adobe, así como la instalación de programas de lectura y gestión de DRM, como Adobe Digital Editions (ordenadores) y Aldiko o Bluefire Reader (dispositivos móviles), siendo necesaria la conexión de estas aplicaciones con la cuenta de Adobe para poder leer los libros con su DRM. Por este motivo, es esencial que las bibliotecas produzcan tutoriales y páginas informativas en las que expliquen estos procedimientos, que son necesarios para leer contenido con DRM (9).

La prestación del servicio puede realizarse de forma consorciada, ya que las obras a menudo se han adquirido de forma conjunta. Las formas de acceso suelen ser las mismas, es decir, rangos de direcciones IP de las bibliotecas integradas en el consorcio y los sistemas de identidad que emplee el consorcio para el acceso remoto. La participación en redes también supone la integración en servicios de préstamo interbibliotecario. En el caso de los libros electrónicos, las licencias que las bibliotecas firman con los grandes editores suelen restringir este servicio a capítulos y porcentajes de las obras. En el ámbito de la cooperación se ha introducido una nueva herramienta para el intercambio de publicaciones: los servicios de préstamo digital. Estas plataformas están siendo la base para el intercambio científico de los libros electrónicos que publican las universidades y ha sido el objeto de uno de los proyectos conjuntos UNE-REBIUN que están en desarrollo. Un resultado concreto de esta colaboración es el grupo de universidades que emplean Xebook (biblioteca y editorial universitarias), que ya ofrecen sus publicaciones en intercambio científico, de tal forma que las obras editadas por una editorial del grupo se ofrecen de forma gratuita a las restantes, como ya se hacía con las publicaciones en papel. El grupo está formado hasta el momento por las universidades de Burgos, Cádiz, León, Murcia, Salamanca y Santiago de Compostela y se encuentran instalando la aplicación la UNED y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Para la prestación de servicios de acceso a libros electrónicos, las bibliotecas universitarias deben tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Identificación: autorización de usuarios mediante el reconocimiento de IPs, sistemas de identidad mediante protocolos de federación (PAPI, Shibboleth), control de usuarios mediante sistemas de gestión de bibliotecas (WAM).
  2. Consulta: condiciones y posibilidades que permiten los proveedores: lectura en línea, descarga temporal o permanente, número de acceso concurrentes o usuarios simultáneos.
  3. Seguridad: empleo de sistemas de gestión de derechos digitales (Adobe, Amazon), control de copias con DRM, descarga sin DRM, acceso a las condiciones establecidas en el DRM.
  4. Cooperación: acceso consorciado a los libros electrónicos, posibilidad de ofrecer contenidos en préstamo interbibliotecario, intercambio científico de libros universitarios desde las mismas plataformas.

Evaluación y promoción del servicio: analizar y potenciar el uso del libro electrónico

La etapa final de cualquier servicio bibliotecario es la evaluación del mismo. Es necesario un análisis desde el que se obtenga la información sobre el uso real de los libros electrónicos, como el número de lecturas y descargas. Los editores científicos habitualmente emplean estadísticas normalizadas, generalmente mediante COUNTER (Counting Online Usage of Networked Electronic Resources). Este método es el que usa también para contabilizar accesos a revistas electrónicas y bases de datos, por lo que ha sido fácil de implementar por los editores. Una evaluación necesaria que debe hacer la biblioteca es el análisis de coste/eficiencia, que ofrece información sobre la rentabilidad de la inversión económica realizada. Los libros electrónicos de interés universitario suelen tener precios elevados, por lo que se debe potenciar el uso de los mismos. Las estadísticas que ofrecen los proveedores también suelen incluir datos sobre las obras, materias y colecciones más usadas. En el caso de las plataformas de préstamo digital, además de la información sobre número global y temático de préstamos, es muy útil conocer el número de préstamos de cada obra, que servirá para decidir la adquisición de nuevas licencias para las libros con más préstamos y reservas. De igual forma, en todos los casos es necesario disponer de información estadística sobre los dispositivos que se emplean para la lectura de los libros electrónicos (ordenadores, tabletas, lectores, teléfonos), así como de los formatos preferidos cuando se ofrecen varios (epub, mobi, pdf). Estos datos servirán para orientar las futuras compras. La satisfacción del usuario debe ser conocida a través de métodos de investigación cualitativa, ya que es esencial determinar si la colección que se está desarrollando responde a las necesidades de la comunidad universitaria.

El mayor uso de las colecciones electrónicas se potencia desde campañas de difusión, sobre todo cuando un servicio es nuevo. Dada la complejidad de algunas tecnologías y la novedad de las mismas, se deberán elaborar tutoriales y páginas informativas, tanto para dar a conocer las plataformas, como para explicar cómo consultar libros protegidos con DRM. Las colecciones de libros electrónicos pueden pasar desapercibidas por los usuarios, por lo que se deben realizar estanterías de novedades, informar de adquisiciones, realizar selecciones temáticas o presentar bibliografías de interés particular. La presencia de los libros electrónicos puede realizarse también mediante el enriquecimiento de los catálogos, incorporando información de interés al registro bibliográfico, junto al enlace a las obras. La dispersión de los libros electrónicos en diferentes plataformas obliga a que las bibliotecas establezcan sistemas de información, alertas y canales de comunicación de los recursos adquiridos, que potencien el uso de las colecciones.

El uso de los libros electrónicos debe ser evaluado y, para que la eficiencia de este servicio se incremente, se deben tener en cuenta los siguientes elementos:

  1. Estadísticas: indicadores disponibles para el análisis cuantitativo, uso real de los libros (consultas, descargas, préstamos), normalización de datos mediante COUNTER.
  2. Análisis: estudios orientados hacia la satisfacción de los usuarios o análisis cualitativo, impresión sobre la calidad de los contenidos, análisis de la inversión, rendimiento y eficiencia.
  3. Renovaciones: obras de adquisición recomendada, renovación de las suscripciones a plataformas o colecciones, expurgo o anulación de títulos suscritos con nulo rendimiento.
  4. Difusión: planificación de campañas de promoción, sistemas de comunicación, producción de guías informativas, tutoriales y materiales de aprendizaje.
  5. Orientación: confección de bibliografías específicas para titulaciones o materias, selecciones para investigación y docencia, recomendaciones periódicas.

Una visión teórica desde la práctica cotidiana

Los párrafos anteriores han pretendido ofrecer de forma organizada una amplia bateria de temas a los que las bibliotecas universitarias españolas se están enfrentando en la actualidad. La formación de colecciones de libros electrónicos se está haciendo a partir de los presupuestos disponibles y de las posibilidades que los proveedores están permitiendo a las bibliotecas. La impresión general que se puede desprender del momento presente es la dispersión de los recursos electrónicos, la pérdida de control en la gestión de la información bibliográfica y la falta de protagonismo de las bibliotecas en el desarrollo de colecciones y prestación de servicios. Este texto no pretende aportar disertaciones teóricas, sino sistematizar los aspectos que -en teoría- se deben tener en cuenta para ofrecer libros electrónicos desde las bibliotecas universitarias. El panorama presentado se ha obtenido de la la práctica, desde la cercanía hacia los procesos descritos y la presencia activa en las iniciativas descritas. Los libros electrónicos son una realidad en las bibliotecas universitarias españolas y serán un servicio básico que devolverá a las bibliotecas su identidad como expertas en la formación de colecciones, la organización de las mismas y la prestación de servicios. El libro electrónico académico tiene un lector privilegiado en los usuarios de las bibliotecas universitarias. La oferta de contenidos es lo suficientemente rica. Las soluciones tecnológicas se adaptan a los requisitos de las bibliotecas universitarias. Es el momento del libro electrónico en la biblioteca universitaria.

Referencias y notas

1. Estadísticas de REBIUN: https://rebiun.um.es.

2. Martínez, D. Los libros electrónicos. El nuevo reto estratégico y de gestión de las bibliotecas universitarias. E-Prints UPC, 2015. Disponible en http://upcommons.upc.edu/e-prints/handle/2117/25791.

3. Documentos XXII Asamblea REBIUN, Madrid 2014: http://www.rebiun.org/documentos/Paginas/XXII-Asamblea-REBIUN-Madrid-2014.aspx.

4. Merlo Vega, José Antonio. Intercambio científico de libros electrónicos universitarios. XXXIII Asamblea de la Unión de Editoriales Universitarias Españolas. Burgos, 20 noviembre 2014. Disponible en http://diarium.usal.es/merlo/2014/11/intercambio-cientifico-de-libros-electronicos-universitarios/.

5. Algunos trabajos recomendados sobre la incorporación del libro electrónico a las bibliotecas universitarias son los siguientes:

  • Anson, C. ; Connell, R.R. SPEC Kit 313: E-book Collections. Association of Research Libraries, 2009. Información: http://publications.arl.org/Ebook-Collections-SPEC-Kit-313.
  • Kaplan, R. (ed.). Building and managing e-books collections: a how-to-do-it manual for librarians. Chicago: Neal-Schuman, 2012.
  • Martín Rodero; H.; Alonso Arévalo, J. La integración de los libros electrónicos en la biblioteca. En Cordón García, J. A. (et.al.). Libros electrónicos y contenidos digitales en la sociedad del conocimiento. Madrid: Pirámide, 2012, p. 353-384.
  • Vasileiou, M.; Rowley, J.; Hartley, R. The e-book management framework: The management of e-books in academic libraries and its challenges. Library & Information Science Research, 2012, vol. 34, n. 4, p. 282-291.

6. Son útiles los documentos de Roncevic y Gutiérrez Palacios para conocer los tipos de proveedores comerciales de libros electrónicos:

7. Un estudio reciente sobre plataformas de préstamo digital en bibliotecas públicas es:

8. Recursos de biblioteca accesibles desde el Servicio de Identidad de RedIRIS: http://www.rediris.es/sir/sps_library.php.

9. Ejemplos de tutoriales sobre Adobe DRM son los vídeos de las Bibliotecas Públicas de Castilla y León disponibles en http://castillayleon.ebiblio.es/videos-tutoriales/ y la página de las Bibliotecas de la Universidad de Salamanca sobre lectura de libros electrónicos accesible desde http://bibliotecas.usal.es/lectura-de-libros-electronicos.

Este texto es una nota Thinkepi de J.A. Merlo Vega difundida en Iwetel el 26 de enero de 2015. La versión definitiva se publicará en el Anuario Thinkepi 2015.

Servicios bibliotecarios en entornos digitales

[Biblioblog] Esta semana he tenido ocasión de participar en el 1er Seminario sobre Servicios de Información, que se convocaba de forma conjunta con la 3a Conferencia Regional sobre Catalogación, actividades que convoca con gran seguimiento el Sistema de Bibliotecas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. En el programa, nos encargamos de las conferencias y talleres sobre servicios Alfonso López Yepes (servicios audiovisuales), Nieves González Fernández-Villavicencio (marketing 2.0) y yo (servicios digitales de información).  Además, las ponencias y talleres se completaron con expertos en RDA. Fue un provechoso viaje relámpago,  que sirvió para conocer a un buen grupo de profesionales motivados y con la actitud necesaria para detectar que los cambios ya han llegado y necesitan ser asumidos como parte de nuestra actividad y servicios.

Resumo algunos aspectos de la presentación que empleé en la conferencia, a partir de la cual expresé mi visión sobre los principales aspectos de los servicios digitales que prestan las bibliotecas. En primer lugar, el enfoque en esta ocasión fue, por una parte, relacionar los servicios bibliotecarios tradicionales con los actuales, basados esencialmente en entornos digitales. Por otra parte, la exposición realizaba guiños a otras ciencias, a partir de las cuales, tomándolas como excusa, quise representar la evolución de los servicios bibliotecarios y aquellos aspectos que hoy se deben tener en cuenta, para su implantación, integración o planificación. Estos fueron los temas que se desarrollaron en la ponencia:

  • Geometría de los servicios bibliotecarios: servicios que se prestan en las bibliotecas.
  • Arquitectura de las bibliotecas híbridas: agentes que componen un sistema digital de bibliotecas.
  • Biología de los entornos digtales: desarrollo del apartado anterior (componentes del sistema).
  • Ecología de los contenidos: reutilización, recolección y redifusión de datos.
  • Lexicología de las tecnologías: análisis de entorno digital que afecta a las bibliotecas.
  • Ontología de los servicios bibliotecarios en entornos digitales: servicios, espacios y recursos bibliotecarios.

El servicio al usuario, como única razón de ser de las bibliotecas, fue la idea que arropó al conjunto de los argumentos que se expusieron. El servicio a un usuario, cada día más remoto, pero cada vez más cercano, gracias a que las tecnologias permiten que convivamos con ellos y orientemos los servicios bibliotecarios hacia sus necesidades reales y nuestros medios disponibles.

Libraries for users

Libraries for users[Biblioblog] Esta nota debería ser una reseña más de las que hacemos en Biblioblog cuando aparecen publicaciones que nos llaman la atención, pero lo cierto es que a la reseña se une la noticia de que la investigación bibliotecológica hecha en España se va haciendo internacional. La editorial Chandos, especializada en temas bibliotecarios, sobre todo en tecnologías y en gestión de bibliotecas, acaba de publicar la obra Libraries for users: services in academic libraries, de la que son autoras Luisa Alvite y Leticia Barrionuevo, profesora y bibliotecaria de la Universidad de León, respectivamente.

En la monografía se aprecia un planteamiento sencillo: reunir todos los aspectos en los que una biblioteca universitaria debe trabajar para ofrecer servicios de información a sus usuarios. Así, se tratan de forma organizada todos los temas que preocupan a las bibliotecas académicas, reuniéndolos bajo la perspectiva del servicio que se debe prestar hoy en las mismas, ya que ante todo se trata de un obra actual en la que se recoge el estado de la cuestión sobre los servicios bibliotecarios universitarios. Para ello, los contenidos se agrupan en torno a cinco grandes apartados, que se pueden resumir como: calidad, aprendizaje, tendencias, retos y usuarios. El primer capítulo estudia aspectos relacionados con la calidad y el liderazgo, deteniéndose en los métodos de evaluación y en la mejora de los servicios pensando en los usuarios. El tema predominante en el segundo bloque es el enfoque de las bibliotecas universitarias como agentes de apoyo a la investigación, destacando su función como centros de recursos para el aprendizaje. Estos contenidos se amplían en el siguiente apartado, dedicado a la situación de las bibliotecas universitarias en los últimos años, en los que se han convertido en bibliotecas híbridas y en centros de recursos. Dado que en la monografía el factor común son los servicios, se dedica un capítulo específico a aquellos servicios que enriquecen la actividad bibliotecaria, desarrollando especialmente tres ámbitos: catálogos, referencia digital y marketing. Por último, se tratan en el capítulo final los servicios que se consideran más orientados hacia los usuarios y, en concreto, se eligen las acciones de alfabetización informacional, el acceso abierto a colecciones digitales y las herramientas de la web social. En definitiva, se ofrece todo un catálogo razonado de cuáles deben ser hoy en día los servicios de una biblioteca universitaria y qué aspectos hay que tener en cuenta para ponerlos en práctica.

Bibliotecas para los usuarios no es un manual de bibliotecas universitarias, sino un ejercicio de reflexión sobre cuáles son los ámbitos en los que las bibliotecas académicas deben desarrollar sus servicios en la sociedad digital en la que trabajamos y nos relacionamos. En su lectura nos encontramos con “un poco de todo”, pero eso es precisamente lo que se agradece en un texto así, el ofrecimiento de un sentido común -de una perspectiva general- en el que se enmarquen los servicios que tiene que tener presente una biblioteca universitaria actual.

Tras la reseña, la noticia: dos autoras españolas publican un libro sobre bibliotecas universitarias en una editorial británica.  No debería ser extraño, pero como no es habitual, hay que etiquetarlo como noticia. Y no puede faltar el reconocimiento de quienes nos dedicamos a escribir sobre esta profesión, ya que iniciativas así permiten que la bibliografía profesional salga de nuestro entorno y se difunda internacionalmente. Un último apunte: no sabemos si habrá edición en España, pero sería de agradecer, ya que los precios de los libros, cuando hay que importarlos, se multiplican por mucho (como es el caso). 

Exposiciones bibliográficas en línea

En esta primera nota de 2011 queremos invitaros a que visitéis un par de exposiciones bibliográficas, sin salir de vuestra casa (o desde donde queráis). Se trata de dos excelentes inciativas, una coordinada por el grupo de trabajo de patrimonio de REBIUN y otras desde Europeana.

América escritaAmérica escrita ha sido organizada por la Red de Bibliotecas Universitarias Españolas (REBIUN), a través de su Grupo de Patrimonio Bibliográfico y fue inaugurada el 20 de diciembre de 2010. En esta exposición virtual se exhiben fondos americanistas de bibliotecas universitarias españolas. La actividad conmemora el segundo centenario de la independencia de las repúblicas americanas. Participa 24 universidades españolas públicas y privadas, más el Archivo General de Indias de Sevilla y en los fondos expuestos se reunido un completo conjunto de los libros más valiosos que custodian las bibliotecas universitarias. La exposición virtual ofrece estudios e imágenes a texto completo de 192 obras manuscritas e impresas en Europa o América hasta 1830, así como de 45 documentos gráficos –planos, mapas, dibujos, diseños de uniformes, escudos de armas, grabados o pinturas–, todo ello distribuido en siete ámbitos temáticos:  1. Espacio y territorio, 2. Personas, 3. El Poder, 4. Cultura,  5. Ciencia y técnica, 6. La América no española, 7. Las Independencias.

La segunda exposición en línea que recomendamos desde Biblioblog es Leyendo Europa: joyas literarias online, que se ofrece con contenidos selectos de Europeana. La exposición presenta 1.000 obras literarias de la literatura europea, a texto completo y seleccionado ediciones singulares. La exposición se puede visitar a partir de países y temas concretos, así como por idiomas o por periodos históricos. Europeana dispone de una sala de exposiciones, desde la que selecciona, agrupa y difunde contenidos concretos. Además de las joyas de la literatura europea, ofrece otras exposiciones, como las dedicadas a los tesoros bibliográficos o a edificios bibliotecarios.