¿Por qué la administración necesita préstamo electrónico en las bibliotecas?

IMG_20140613_092231Parece que la desmaterialización del libro obliga a tomar decisiones peliagudas. Desde hace años vengo participando en diferentes foros que intentaban analizar el impacto de los libros electrónicos en los hábitos de lectura, en las bibliotecas y en los mercados; en cada foro se reproducía una dinámica de bloques conformados según la posición de cada cual respecto a la cadena del libro (el bloque de los productores, el bloque de los facilitadores custodios) y entre ambos, una administración que pudiendo con sus decisiones regular la dinámica decidía no mover ficha.

La inacción, el dejar que las cosas se autocorrijan y autorregulen, además de dejar insatisfechos a todos los sectores del tradicional “universo libro”, está llevando los impuestos a, pongamos, Luxemburgo y eso enciende ya todas las alarmas. El problema no es tanto el desplome de la industria tradicional (ley de vida, nada nuevo bajo el mercado) como el que la nueva que retoma el negocio no cotice donde debe.

Reconducir la situación obliga a discernir si un libro es industria, si es cultura, si es industria y cultura al 50%, o más industria que cultura o viceversa….vaya rollo, con lo bien organizado que lo teníamos con el papel. Ser consciente de que no vas a dejar a nadie contento y sopesar con quién te importa enemistarte más o menos es el reto de la lectura en digital al que se enfrentan nuestros administradores. Mientras los editores piden que se vele por el negocio las bibliotecas reclaman un capote para poder seguir ofreciendo lecturas a la ciudadanía…como si ambas cuestiones fuesen incompatibles.

Recientemente se ha hecho público el convenio de colaboración entre el Gobierno Vasco y los editores de Euskadi. La iniciativa tiene cuatro objetivos fundamentales: ayudar al sector editorial en el impulso de la edición digital, garantizar una oferta de contenido digital en euskera , fomentar la lectura entre los jóvenes, (aprovechando la penetración de las nuevas tecnologías y el uso de los dispositivos entre las personas mayores de 12 años) y luchar contra la piratería.

De los dos aspectos (que es un vehículo de difusión cultural defendido desde las bibliotecas; que es el protagonista de una industria que necesita ser protegida esgrimido por la industria editorial. ¿cuál ha pesado más para la administración en este convenio? Salomón nunca lo ha tenido fácil 😉

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