Bolota

20130705_122854Se acerca temeroso al mostrador, habla con acento y muy bajo (no, no en ese tono de voz que te imaginas de usuario de biblioteca, sino en el susurro de quien viene a pedir). Ni le oigo ni le entiendo; le pido disculpas y pregunto qué desea. Saca un papel del bolsillo; es una plantilla de curriculum, en blanco.

Las manos que acercan el papel me sorprenden por su tamaño (sin duda están más habituadas a la calle que al teclado)  y por su temblor (sí, está nervioso). Le acompaño al ordenador y abro el procesador de textos. Se sitúa frente a la pantalla y pasa los minutos sin hacer nada; no hace falta ser un lince para deducir que la situación le es incómoda: probablemente no está habituado a usar el ordenador y tampoco controla la jerga laboral necesaria para pergeñar un cv, ni en su idioma ni en el nuestro.

Son las 10,30, la biblioteca está tranquila y evalúo la situación mientras reflexiono sobre lo que debemos y podemos hacer por nuestros usuarios. La vergüenza torera vence a la mezquindad y me pongo a redactar su CV. Quince líneas para desgranar una vida y depositar esperanzas.

Descubro que Bolota es más joven que yo (quién lo diría) y que lleva años sin trabajo. No puedo evitar sentirme incómodo al escribir. Incómodo porque la administración a la que pertenezco cumple («rellena esto y vuelve; en la biblioteca tienes ordenadores») pero no ayuda; incómodo porque la biblioteca cumple («ahí está el ordenador») pero no (puede o quiere, decide tú que te aplicas) ayuda; incómodo porque no puedo evitar comparar mi privilegiada situación con la suya.

4 comentarios en “Bolota

  1. Eskerrik asko, Fernando, cada vez son más frecuentes estas situaciones y siempre la misma duda: ¿cómo actuar? ¿limitarme a lo que se supone que es mi obligación o dar un poco más, o algo más de «un poco»? ¿si le ayudo esta vez se acostumbrará y lo tendré todos los días aquí?… últimamente cada vez me asaltan más estas dudas y no sé a quién planteárselas… gracias por ofrecernos tu visión

  2. Lamentablemente es una situación demasiado vivida en los últimos tiempos. Y sorprende por todo, a veces damos por sentado que un perfi de usuario «sabe» utilizar un ordenador. Yo también me siento privilegiada, cada día, por todo, y no debería ser así, y eso también me hace sentir rabia…

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