Cuando el pasado es el presente y el presente es el futuro

Bibliosalud 2011 - Imagen por Ricardo Onís

[Biblioblog] Las XIV Jornadas Nacionales de Información y Documentación se celebraron en Cádiz durante los días 13, 14 y 15 de abril de 2011. Su lema –25 años proyectando futuro– dejaba claro que se trataba de una convocatoria en la que se quería recordar la larga trayectoria de uno de los congresos más veteranos del panorama profesional, ya que la primera edición se celebró en 1986, muy cercana a las I Jornadas Españolas de Documentación de Fesabid, de 1984 y a las I Jornadas Bibliotecarias de Andalucía, de 1981. Bibliosalud 2011 se confeccionó a partir de un programa en el que las sesiones formativas, los debates sobre las tendencias profesionales y las reflexiones del colectivo de documentación biomédica se integraran de forma clara. Así, en un excelente marco físico y con una organización cuidada hasta detalles inapreciables, se desarrolló Bibliosalud 2011, jornadas profesionales modélicas, en cuanto a diseño de contenidos, desarrollo de los mismos y participación de los asistentes. En esta edición se presentó el Museo Bibliosalud, en el que se pueden descargar las actas de las diferentes ediciones. De igual forma, se presentó una monografía con el análisis de las aportaciones presentadas en las convocatorias precedentes.

Tuve el privilegio de ofrecer la conferencia de clausura, a la que, nada más confirmar mi disponibilidad, di el título de Cuando el pasado es el presente y el presente es el futuro, que podría servir para un debate sobre cualquier tema, pero que tenía un claro objetivo: reflexionar sobre la anatomía de un oficio que tiene los pies en la tradición, las manos en la acción real y los ojos en las posibilidades. Se trataba de un ejercicio dialéctico que tenía la pretensión decidida de asentar que trabajamos en una profesión que no ha cambiado en su fondo, pero sí en sus formas. Estamos en un momento socioprofesional en el que los lapiceros conviven sin traumas con las tabletas. Organizamos y difundimos recursos desde que existimos, pero hoy es un error hacerlo sin más como aprendimos.

Las jornadas estuvieron muy volcadas hacia una difusión y cooperación a través de Twitter. Por ese motivo, en la conferencia usé este medio para difundir mis ideas en forma de tweets, que se proyectaron en una pantalla de gran formato, de forma conjunta con las apreciaciones que fueron haciendo los asistentes. En esta nota de Biblioblog, tercera edición, desarrollo los contenidos de los breves textos compartidos durante la sesión de clausura, a fin de precisar las ideas expuestas.

La geometría de la información se basa en un pentágono formado por personas, espacios, recursos, servicios y medios.

Las personas son los usuarios y somos nosotros, los profesionales de la información. En cuánto a los usuarios cabe preguntarse ¿para quién prestamos servicios? Nuestro pasado era claro: aquellas personas que estaban vinculadas a nuestra entidad o a nuestra colectividad; pero ahora, los usuarios son más y, por este motivo, debemos asumir y así lo hacemos, que nuestros servicios llegarán tan lejos como deseemos; a tanta gente, como pretendamos. Nada nuevo, pero hay que decirlo, que teniendo claros los objetivos, tendremos más fácil el alcanzarlos. Por otra parte, en esta geometría documental juegan un evidente papel protagonista los profesionales. ¿Cuáles son las claves de nuestro presente/futuro?: nuestra formación (más la formación continua constante, a menudo como autoformación), las competencias (o la capacidad para demostrar que sabemos hacer nuestro trabajo), las relaciones (o las redes profesionales que sepamos tejer para apoyarnos) y nuestra actitud (o la predisposición para asumir la necesidad de formación, la calidad en el ejercicio de nuestras competencias y la pertenencia a colectivos con los que relacionarnos, apoyarnos y cooperar). Las denominaciones de nuestras profesiones se entremezclan y son importantes, porque indican matices, pero, pienso que la esencia es la misma. No todos somos bibliotecarios, archiveros o documentalistas, pero todos administramos información y documentos, todos somos profesionales de la información. Y es la información la que marca nuestro servicio, lo que podemos denominar nuestras 3 O: obtener, organizar, ofrecer información. El presente marca el futuro, seremos híbridos, de hecho ya somos profesionales híbridos: documentalistas, periodistas, informáticos, gestores de comunidades, economistas…

Bibliosalud 2011Espacios, recursos y servicios son tres caras de esta geometría de la información y en ambos casos, el presente nos sitúa en un entorno digital que cada vez cobra más protagonismo. En los espacios, la realidad apunta hacia un futuro inmediato (ya presente) en el que los servicios web o móviles no deben ser considerados escaparates, sino espacios reales donde se atienden personas. No empleamos espacios virtuales como apariencia de una realidad aparente, sino espacios telemáticos, con servicios reales en los que personas atienden a otras personas. En los espacios digitales se ofrecen recursos y servicios reales. Los recursos son más, ya que a nuestras colecciones le añadimos aquéllas a las que damos acceso. Los servicios son más, porque disponemos de mayor número de herramientas para ofrecer la información que seleccionamos, organismos y difundimos. Es un suma y sigue. No damos la espalda a nuestro pasado, lo asumimos y lo integramos en un presente/futuro, en el que el crecimiento de los recursos es exponencial y nuestros servicios cada vez requieren una mayor dedicación a la selección, valoración y acreditación de la información de calidad. Los servicios se basan en medios tecnológicos, que siguen sorprendiéndonos por su capacidad de ofrecer herramientas maleables en las que basarnos para procesar nuestros recursos y ofrecer nuestros servicios.

Los medios cierran las aristas del pentágono de nuestra actividad. Los medios, entendidos como las herramientas y dispositivos que empleamos para ofrecer los servicios y dar acceso a los recursos, siguen partiendo de concepciones del pasado, que integran de manera natural -pero muchas veces inadecuada- con las posibilidades del presente/futuro. Los medios van desde el catálogo a las redes, desde las fotocopias a las plataformas de descubrimiento, desde las bibliografías destacadas a la exportación de referencias en formatos de intercambio bibliográfico. Pasado, presente y futuro se mezclan, a partir de las tecnologías que, entre otras consecuencias, han difuminado la frontera entre medio y fin, entre el cómo y el qué. Los medios marcan el futuro y requieren cambios en nuestros sistema de relación y comunicación, así como en nuestros procesos, pero el presente demuestra que no estamos siendo capaces de separarnos de una mentalidad demasiado aferrada a procesos descriptivos milimétricos y a la creación de herramientas basadas en la localización de documentos en espacios físicos. Incluso, tras la entrada en los medios sociales, parece que damos la sensación de que nos estamos adaptando a los tiempos, al estar presentes -sin objetivos definitivos- en toda red con la que nos topamos. Estamos haciendo un uso adolescente de los medios sociales, que empleamos de forma irreflexiva y falta de planificación, a pesar de que las posibilidades como herramientas de comunicación y difusión de información son extraordinarias. Planteamos el uso de los medios sociales como espacios para ganar fama, que confundimos con el valor de los servicios, con el mérito de ofrecer información de utilidad. Confundimos fama con mérito, cuando fama y mérito tienen que ir unidos.

El sentido de nuestro trabajo es indiscutible, pero es necesario redefinirnos para reafirmarnos. Hay que plantear cuál es el presente de nuestros servicios, procedimientos, recursos, medios/formas y nuestro perfil para adaptarnos a la sociedad digital, de la que formamos parte. La oferta es mayor en la cultura digital y el futuro nos favorece, porque sabemos (debemos saber) administrar esa oferta. Da igual que trabajemos en sectores públicos o privados, somos un colectivo que busca el procomún. Hemos pasado de la cooperación bibliotecaria a la redes socioprofesionales. Seguimos compartiendo proyectos o sistemas automatizados, pero también comenzamos a integrar nuestros recursos y a ofrecer nuestros datos y documentos para que sean redifundidos. En un presente en el que la cooperación la hacen las máquinas, las personas -los profesionales de la información- deben darle un sentido mayor a su actividad, que tenga en cuenta las posibilidades tecnológicas y, sobre todo, el futuro en el que la ecología de los contenidos está marcando el presente. Una ecología que consiste en la reutilización, recolección y redifusión de datos/documentos. La reutilización de los contenidos se está manifestando ya en catálogos participativos, en las posibilidades de exportación de registros, en las tendencias de datos enlazados o en las plataformas de metabúsqueda. De igual forma, la recolección se muestra en la normalización de descripción y protocolos que se emplean en repositorios de datos y documentos en acceso abierto. Además, la redifusión que permite la sindicación, y que está presente en escritorios virtuales o favoritos sociales, ha revolucionado la forma en la que podemos informarnos y dar servicios de información.

¿Y cuál es el futuro cercano? Siguiendo los medios y la literatura profesional (y la afín, que hay que recordar que somos una profesión transversal) podemos descifrar cuáles son los temas que convertirán nuestro pasado/presente en presente/futuro: trabajar en la nube, reutilización de los datos, movilidad y contenidos para móvil, formatos y soportes de lectura, … Pero, para abordar el futuro, lo principal es saber que seguimos siendo los expertos en administrar información y que debemos asumir que los nuevos medios requieren un planteamiento reformado de nuestros servicios. Nuestra actitud sitúa nuestro presente más cerca del futuro o del pasado. Es un error olvidarse de nuestra tradición, que es nuestra esencia y nuestra realidad. Es un acierto reivindicar nuestro protagonismo en la innovación y rediseño de servicios de información. El pasado y el futuro están muy próximos. Nuestro es el presente, para decidir hacia donde preferimos dirigir la mirada.

Merlo Vega, José Antonio. Cuando el pasado es el presente y el presente es el futuro. Conferencia de clausura de las XIV Jornadas Nacionales de Información y Documentación en Ciencias de la Salud. Cádiz, 15 de abril de 2011.

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