Viejos hábitos en nuevas tecnologías


gensanta



Ayer tuve una conversación muy reveladora con una usuaria, lectora habitual. Me comentaba que animada por un amigo se había comprado un Kindle; estaba emocionada con la facilidad de compra (en Amazon de los USA) y lo barato que le pareció comparado con lo que nos venden por aquí (grandes superficies que ofrecen “cacharros” mucho peores y más caros). Hablamos sobre los ebooks (se sorprendió cuando le comenté que teníamos 3 para prestar) y sobre los problemas para comprar libros “actuales”; mientras para una biblioteca ese es un escollo insalvable para ella no era tal problema (“¿pero no sabes que se pueden descargar?”)

Al final, un tanto apurada, se disculpó porque igual dejaba de venir tan a menudo por la biblioteca.

Coincidía esta conversación con un análisis sobre la realidad web en 2010 en el que he estado enfrascado estos días. Entre las cifras que he manejado me llamó la atención que aunque el servicio web más utilizado en 2010 fuese el correo electrónico su uso está en baja en todo grupo de edad, excepto en los mayores de 55 años.


Un estudio refleja que las audiencias están cambiando no sólo en cuanto a consumo de contenidos o a generación del mismo sino en algo más profundo que es la ventaja de estar comunicado siempre.

Esta percepción del uso del correo electrónico dependiendo de la edad nos permite reflexionar sobre el valor de lo instántaneo y la ubicuidad. Mientras aquellos que han crecido en internet (adolescentes) valoran la rápidez del flujo pregunta/respuesta en la comunicación y, por tanto, consideran como algo del pasado una herramienta que no ofrece una respuesta inmediata, para el segmento de población que se está empezando a incorporar ahora a la red (mayores de 55 años) el acceso instantáneo y ubicuo es algo nuevo, muchas veces desconocido y de momento no prioritario.

Este dato puede llegar a tener una derivada curiosa en el consumo de lectura. En España, en 2010, los mayores de 55 son los grandes consumidores de e-readers (por encima de los de 25-34). Hacen un consumo de la información con la nueva tecnología pero a la vieja usanza: un dispositivo para cada cosa y cada cosa a su tiempo. Es pronto para interpretar si es debido a la edad o si es por una falta de práctica en el uso de las herramientas web.

Una reflexión para las bibliotecas y profesionales es qué modelo de gestión de contenidos y de lectura vamos a poder implantar en nuestros centros, aquel de viejos hábitos en nuevos dispositivos (cada cosa a su tiempo, con un dispositivo solo para leer, sin posibilidad de intercambio como pretende la industrial editorial, obligando al usuario a que se acerque a nuestros centros) o ese otro, más emergente, que marca las pautas de consumo de ocio a nivel mundial y que tiene a su favor el componente de la edad.

Mientras despedía a mi usuaria fuí consciente de que como no espabilemos ni para los viejos hábitos en nuevas tecnologías las bibliotecas tendremos sitio…


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Un pensamiento en “Viejos hábitos en nuevas tecnologías

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