La biblioteca 404


La biblioteca 404

La biblioteca 404

El otro día participé en un taller en el que, a instancias de una institución pública, personas vinculadas al “libro” (editores, autores, bibiotecarios) reflexionamos sobre qué pasos tendríamos que dar para activar/revitalizar la presencia de una lengua minoritaria en internet; nuestras reflexiones deberían servir para dar ideas y tomar decisiones. Frente al horizonte de internet  unos veíamos un campo abierto y otros demandaban vallas; en un escenario en el que las nuevas formas de lectura y  escritura se están perfilando y cualquiera puede crear contenidos, algunos esgrimían la defensa férrea de esas firmas que por sí solas justifican la valía de una cultura, de una lengua; estaba claro que mientras unos teníamos en mente las posibilidades de descubrir muchos muskiz con sus pobeñas e hilarios otros pensaban exclusivamente en atxagas y lertxundis. Y así, a la hora de proponer acciones, unos priorizaban la defensa de los derechos de autor (sin especificar cuáles) frente a la generación de contenidos que propugnábamos los otros…


Quién haya vivido la reconversión naval española de los ochenta ( a mí me tocó pasar el puente de Euskalduna en plena refriega) y hubiese asistido a las encendidas charlas que en defensa de los astilleros se hicieron en aquel momento sabe el desenlace: en un mercado mundial las reglas, nos gusten o no, son globales. El otro día, en el taller, no pasé por el puente pero sí que volví a estar en una de esas “charlas”…

Y, curiosamente, también volví a estar en uno de los Encuentros que celebran los de BiblioRedes. Porque es precisamente un modelo como el de BiblioRedes lo que necesita todo aquel que quiera saber cómo poner contenidos locales en internet.

En Chile, además de enseñarnos a utilizar twitter en casos de emergencia (#terremoto) y a rentabilizar las cuitas de la explotación laboral con rescates espectaculares, saben planificar. Y saben planificar desde la humildad, la racionalidad y la visión de futuro; humildad para recurrir a quien tiene dinero para obtener tecnología; racionalidad para emplear bien los recursos (creación de un proyecto, BiblioRedes, para conseguir la capacitación tecnologíca de toda la población) y visión de futuro (“en un mundo globalizado es necesario que Chile esté en la red y para ello nuestros ciudadanos tienen que ser capaces de contar sus historias”).

Y mientras en España los pioneros de la web 2.0 en las bibliotecas eran figuras marginales predicando en el desierto BiblioRedes les invitaba a sus Encuentros para que explicasen sus ideas y contagiasen su entusiasmo.

La organizadora del taller invitó al bibliotecario de Muskiz pero quién asisitió fue la biblioteca 404 de la región ultramarina de BiblioRedes… ¿lo tendrán en cuenta?

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