¿dospuntoqué…?


dospuntoquéEl otro día a un conocido le regalaron una pulsera maravillosa (holograma magnetizado incluido) que hace maravillas.  Más allá del componente estético y, por supuesto, estar de lo más “in” soy bastante escéptico. Sé que si me compro una pulsera con hologramas mi salud no mejorará; sé que hay personas que se compran una pulsera creyendo que sus males acabarán…hasta que, visto lo visto, acaban desengañadas 🙂
Lo del dospuntocerocentismo se asemeja bastante a las pulseritas del holograma: para estar a la última había que ser 2.0 y había quien pensaba que haciendo un blog o poniendo la biblioteca en facebook el servicio se automejoraría,  los usuarios abarrotarían nuestras bibliotecas y no sé cuantas cosas más.
Sinceramente, no sé si la web 2.0 existe; no sé si la biblioteca 2.0 existe…pero sí sé que hay personas que son extrovertidas y personas introvertidas; sé que hay bibliotecas extrovertidas y bibliotecas introvertidas; sé que la biblioteca de mi pueblo tiene vocación extrovertida y que hay una tecnología barata (en dinero y curva de aprendizaje) que le permite contar muchas cosas a sus usuarios; sé que la biblioteca del pueblo de al lado no siente necesidad de contar cosas; sé que hay personas extrovertidas que antes venían a la biblioteca y ahora, además, se comunican por nuevos caminos…
Nosotros hemos mejorado nuestro servicio porque hemos cambiado nuestra manera de hacer las cosas, nuestra manera de entender la generación y difusión de contenidos, nuestra manera de entender la relación con los usuarios…y todo ello gracias a esa tecnología que está desengañando a una gran parte de la profesión.
Nosotros no estamos desengañados porque no buscábamos la panacea, tan solo pretendíamos mejorar la biblioteca. Y eso lo hemos conseguido.


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Un pensamiento en “¿dospuntoqué…?

  1. ¡Kontxo, Fernando, qué bien! El sentido común nos dice cosas en sentido contrario a las modas tecnológicas, las tendencias comerciales y la prospectiva académica. Las herramientas son para usar y sacarles rendimiento, no para hacerse visible a toda costa y sin ton ni son, según denuncia con mucho sentido común Javier Celaya en “La empresa en la web 2.0”. El “hay que estar ahí” es un imperativo de la moda promovida por las campañas publicitarias que incitan al consumo salvaje y compulsivo, dejando de lado el estudio de las necesidades reales tanto de personas como de organizaciones. Por lo demás, el aprovechamiento y uso que hacéis de las herramientas 2.0 en pequeñas organizaciones es una manera intligente de buscarse la vida, apropiada para que quien tiene algo que aportar lo pueda hacer al menor coste, con agilidad y eficacia.

    Un saludo

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