El pulpo, el alma caritativa y la biblioteca.

[Biblioblog] Adivina adivinanza: ¿qué tienen en común “un pulpo en un garaje” con un “alma caritativa” que adopta huerfanos compulsivamente ?

La industria del libro,  pulpo perdido  en el garaje de la edición electrónica,  y  Google, a la caza y captura de toda obra huérfana de derechos de autor para su gran librería virtual, desean que el resto de los actores secundarios del “universo gutenberg” esperen pacientemente a que se aclare el futuro del libro.

Tradicionalmente las bibliotecas han filtrado la producción editorial centrando sus esfuerzos en la transmisión de un “objeto libro” que auna contenido, formato y dispositivo de salida; tres componentes indisociables que entran en la biblioteca como producto cerrado e inalterable. Esta secular sumisión a las reglas del mercado editorial favorece un comportamiento gregario que impide ver la gran oportunidad que brinda el nuevo escenario: la tecnología permite tomar decisiones…Natalia hablaba ayer sobre Descargando libros electrónicos desde la biblioteca; creo que también podemos hablar sobre Subiendo libros electrónicos desde la biblioteca.

En estos momentos en los que se está perfilando el “futuro del libro” ¿por qué no acometer desde la biblioteca una estrategia de edición digital para distribuir contenidos de calidad, propios o ajenos, contemplando los nuevos lenguajes de comunicación multimedia, en formatos abiertos y desligados de un determinado dispositivo?.

Muchos de nuestros usuarios van a tener su primera experiencia de lectura digital en los nuevos soportes (ebook, móvil, consola…) gracias a la biblioteca por lo que la labor de sensibilización para que desarrollen un espíritu crítico ante los nuevos cotenidos digitales puede influir en futuras conductas de consumo de lectura.

Abordar la edición en clave bibliotecaria no es cerrar los ojos ante la realidad. Los grandes grupos manejaran la producción y marcaran las pautas de consumo; abordar una estrategia bibliotecaria de edición digital es plantearse cómo se generan y distribuyen contenidos que a uno como usuario le interesan; es entender el concepto de la larga cola y lanzarse decididamente a definir dentro de ella el “nicho de mercado” que queremos explotar bajo nuestras premisas.

Hay un universo multimedia que irrumpe con fuerza en el que la única certeza es que el panorama es incierto: no hay formatos ni dispositivos dominantes y el modelo de negocio se está construyendo. Adquirir dispositivos de lectura (ebook) es invertir en tecnología obsoleta casí desde que se presenta en sociedad y sin, de momento, contenidos atrayentes para nuestros usuarios… Precisamente por ello hay que asumir el coste (experimentar, errar para aprender) de difundir los valores que queremos mostrar: generar y redistribuir contenidos de calidad en formatos abiertos, accesibles por todos sin distinción de poder adquisitivo o preferencias tecnológicas. Y eso sí que puede estar entre los servicios que la biblioteca  del XXI debe ofrecer.


Por cierto, la respuesta a la adivinanza: pues que ambos esperan que la biblioteca del XXI siga comportándose como una biblioteca del XIX.

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2 pensamientos en “El pulpo, el alma caritativa y la biblioteca.

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