Antes del tumulto

Iba a encabezar estas líneas con un Gracias Amazon (la sinceridad ante todo) pero tras escuchar las palabras de Carmen Balcells en el reportaje de Informe Semanal (Don Quijote digital) he cambiado de opinión.

Lo del libro electrónico se está desbocando por momentos en un territorio de vértigo limitado por el miedo y la esperanza. Recogiendo la idea de Balcells al referirse a la edición electrónica (“es un medio incipiente y es fantástico que entremos antes del tumulto”), creo que las bibliotecas debemos aprovechar esta oportunidad para posicionarnos en el nuevo escenario.

Aunque sobre el futuro del libro (continente/contenido) se está debatiendo desde numerosos frentes (autores, editores, libreros, creadores de hardware, software…) parece que el asunto no tiene nada que ver con las bibliotecas; nos limitamos a observar desde la barrera esperando a que el resto de actores jueguen sus bazas y perfilen a su antojo qué, cómo y cuando vamos a leer.

Todos coinciden en que el formato papel no va a desaparecer (perderá “peso” frente a los formatos digitales y va a tener un valor añadido de “culto al objeto”); en que los dispositivos de lectura están en pañales  y lo que ahora nos ofrece el mercado es flor de un día (¿os acordáis cómo era el primer móvil que utilizásteis?…yo apuesto por un aparato que me permita hablar, leer, escribir, jugar, oir música, ver vídeos, tv…y no por un dispositivo sólo para leer…veremos); en que la tinta electrónica tiene que mejorar, en que la “maquetación gutenberg” cederá ante la” maquetación 01″.

Los editores,aunque ahora tienen miedo, podrán tener un gran protagonismo si se dejan de inmovilismos (están, para entendernos, en ese  momento en el que creíamos que los buscadores iban a hacer desaparecer las bibliotecas… );  y los  grandes protagonistas empiezan a marcar estrategias mientras encuentran la forma de poner vallas al campo, que hay mucho pirata suelto por ahí: digitalizaciones masivas que aseguren que al lector le quede bien claro que ese libro que le interesa lo puede conseguir en tal o cual librería e incluso en “su propia” librería y con “su propio” dispositivo, dispositivos altruistas que nos ayuden a tener siempre accesible nuestra biblioteca aún en caso de pérdida (gracias, mil gracias, Amazon, por sustituir la excomunión salmantina por la inocua retirada del libro que hemos comprado mientras nos abres los ojos ante el nuevo escenario que deseas), entrada al alimón de los grandes grupos editoriales para copar mercado y definir formas y canales de distribución…

Crónicas de Muskiz¿Y la biblioteca? ¿Cómo nos planteamos el futuro del libro y la lectura? Si algo nos enseña la web social es la importancia de ese usuario que decide cómo crear, gestionar y difundir la información que le interesa. Y la bilioteca puede (y debe) hacer valer su rol de usuario antes del tumulto: puede optar por dispositivos “inteligentes” (tipo Amazon, para entendernos) o por dispositivos no tan listos que permitan la inclusión y carga de contenidos por parte del usuario; puede limitarse a comprar lo que le echen o hacer también una defensa/difusión del patrimonio cultural mundial (el proyecto Gutenberg nos espera con los brazos abiertos para que le demos un buen meneo a sus fondos), puede incluso convertirse en editora y difundir su propia producción, esa que no interesa a Google y que a Europeana, esperemos que solo por el momento, le queda a desmano.

En mi pueblo había un señor que…perdón, es que me sale la vena… os dejo Crónicas de Muskiz por si tenéis algún aparatejo de esos a mano

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3 pensamientos en “Antes del tumulto

  1. Al respecto del libro electrónico y del futuro del libro, sea en papel o digital, el Barómetro del CIS del pasado junio ofrece también algunas informaciones de interés sobre la opinión que tienen los españoles.
    Aunque sabemos que la opinión mayoritaria puede modificarse con cierta rapidez, los cierto es que actualmente existe bastante desconocimiento y cierta confusión sobre qué es el libro electrónico. Algo más de la mitad de los españoles (51,7%), según el Barómetro CIS no ha oído hablar, en junio de 2009, del libro electrónico. Entre quienes declaran haber oído o saber algo del libro electrónico (47,6%), la mitad (50,0%) lo define como un ‘soporte electrónico para leer libros en versión digital’, mientras que algo más de la cuarta parte (27,2%) lo asocia con un ‘libro o publicación en soporte digital’ y uno de cada diez (10,1%) con ‘ambas opciones’ (soporte y contenido). El porcentaje de quienes, además de conocerlo, declara haber leído ‘parcial o totalmente un libro en versión digital’ se reduce al 17,7%, frente a un 81,8% que declara no haberlo hecho nunca. Cerca de la mitad cree probable o muy probable que lo haga en un futuro, el mismo porcentaje de quienes piensan que probablemente nunca leerán un libro digital.
    La opinión mayoritaria sobre el futuro próximo de los libros se decanta, en un 44,5%, por que ambos soportes, el libro impreso y el electrónico, convivirán en el futuro, aunque una tercera parte (32,9%) piensa que ‘los libros impresos en papel seguirán siendo los más leídos’, frente a un 16,9% que cree que en el futuro ‘la mayor parte de los libros serán electrónicos y habrá muy pocos libros impresos’.
    Claro que las diferencias sociológicas que registran estas opiniones son significativas y constituyen un motivo de reflexión sobre el papel que pueden tener en estos momentos las bibliotecas. Según dicho Barómetro, la franja de edad entre 25 y 44 años se muestra como el colectivo con una mayor y mejor información sobre el libro electrónico, aunque son los más jóvenes quienes le conceden una mayor presencia en el futuro frente al libro impreso. También con mayor información y predisposición ante el libro electrónico aparecen los hombres frente a las mujeres (diferencias en torno a los 10 puntos), los habitantes de las ciudades de mayor tamaño, quienes pertenecen a la clase alta/media-alta y quienes votan a los partidos minoritarios o se alinean ideológicamente en la izquierda política.
    Si las bibliotecas deben hacer realidad, entre otras cosas, la igualdad de oportunidades ante la información y el conocimiento, por ahí hay pistan de cuáles son algunos de los sectores de población sobre los que deberían actuar, con carácter prioritario, antes, durante y después del tumulto.

  2. Pingback: www.documenea.com

  3. Pingback: Los flujos de información ni se crean ni se destruyen, sólo se transforman » El Documentalista Enredado

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