La biblioteca como “community manager” y “content curator” (2/2). Servicios y herramientas para la gestión de comunidades y contenidos

La primera parte de esta nota tuvo la intención de interpretar los fenómenos recientes de la gestión de comunidades (community management) y de la curación de contenidos (content curation) desde una perspectiva bibliotecaria tradicional. Las bibliotecas, desde su origen, por su concepción, siempre han prestado servicios de información a personas; por lo tanto, siempre ha habido una relación con los usuarios (comunidades), a quienes se han facilitado documentos o información (contenidos). Las bibliotecas son gestoras de comunidades y de contenidos y las tecnologías participativas han aumentado las posibilidades de relación directa con sus usuarios (gestión de comunidades) y de obtención, procesamiento y difusión de información (gestión de contenidos). Como se destacó en el texto anterior: “La biblioteca es gestora de comunidades y contenidos cuando mantiene actividad en redes y medios sociales y utiliza servicios participativos para la obtención y agregación de la información, tratamiento de los recursos y comunicación de los contenidos”.

El debate continúa con los dos principales rechazos que provocan los ámbitos del “community manager” y del “content curator”. La primera negación es la terminológica, ya que se introducen términos de difícil traducción sin que se pierdan los obligados matices que contienen dos actividades que se desarrollan en entornos digitales. Un gestor de comunidades puede ser un animador sociocultural, pero nadie duda de que un “community manager” trabaja en, por y para las redes sociales. Pero el principal desprecio lo provoca el concepto de “content curator”, de una dureza inusual para el oído castellano. La extrañeza es todavía mayor si se traduce, como algunos hacemos, como “curador de contenidos”. Aún así, defiendo que es preferible emplear la traducción, ya que es una mera cuestión de acostumbrarse a los términos que existen en español y para las que simplemente se rescatan acepciones en desuso. Un curador es una persona que cuida de algo o alguien. Es así en español desde hace más de dos siglos. Considero que el problema se resolverá con el uso, al igual que ocurrió con el término “repositorio”, que se intentó evitar por su malsonancia en el español actual, cuando ya existía en castellano como “lugar donde se guarda algo”. Hoy nadie se extraña de la palabra “repositorio” y, si los empleamos con naturalidad, nadie se sorprenderá de la “curación” y de los “curadores”. Por ese motivo, uso expresiones como “gestor de comunidades” o “curación de contenidos”.

La segunda negación es la utilidad profesional. La gestión de comunidades y contenidos se entienden como dos nuevas frivolidades de los filotecnólogos y de hipsters aficionados. ¿A mí de qué me sirve todo esto? Esta es la pregunta y este artículo quiere aportar alguna respuesta, porque hay una decidida utilidad profesional para las bibliotecas. Si el profesional de las bibliotecas se relaciona con los usuarios, las herramientas de la gestión de comunidades aumentan las posibilidades, acortan la relación, la profundizan y la llevan hasta donde quieran o puedan las dos partes (usuarios y bibliotecarios), siendo una extensión de un servicio o convirtiendo la gestión de comunidades en un servicio bibliotecario propiamente dicho. Además, si el profesional de las bibliotecas selecciona información para recomendar, asesorar u ofrecérsela al usuario, la gestión de contenidos multiplica también las posibilidades de obtener información, para procesar y difundir.

La utilidad de la gestión de comunidades y contenidos para la biblioteca reside en la oferta de herramientas para la identificación de recursos, el procesamiento de la información y la difusión de contenidos.

La argumentación que se está defendiendo aquí se basa en que existen nuevas herramientas que la biblioteca puede emplear para apoyarse en ellas para bien prestar servicios existentes o bien desarrollar nuevos servicios, que se pueden ofrecer gracias a las herramientas de gestión de comunidades y contenidos. Junto a los servicios bibliotecarios hay que delimitar los servicios participativos, que en este contexto son las operaciones que se pueden realizar vía Internet para fines específicos. Los servicios participativos se realizan con herramientas concretas. Por ejemplo, la sindicación de contenidos es un servicio participativo y Feedly es una herramienta para realizar este servicio. Además, las bibliotecas pueden usar los servicios participativos para prestar servicios bibliotecarios. En el ejemplo anterior, la sindicación es un servicio participativo que se emplea para los servicios bibliotecarios de información.

Curador RAE 1780

Los servicios y herramientas para la gestión de comunidades y contenidos se aplican a la actividad bibliotecaria en función de las necesidades y posibilidades de cada biblioteca. En el ciclo de la gestión de comunidades y contenidos, que se describió en la primera parte, se insertan los diferentes servicios participativos y sus herramientas. El ciclo se resumía en siete etapas: selección de la información, agregación de los contenidos, revisión de los contenidos, publicación de la información, difusión de la información, consulta de la información y evaluación de los servicios. Los servicios participativos disponibles para la gestión de comunidades y contenidos se pueden agrupar en veinte categorías, que se desarrollan a continuación, junto a la mención de algunas de las herramientas más conocidas para llevarlos a cabo. Cada uno de estos servicios puede incuirse en una etapa del ciclo de la gestión de comunidades y contenidos.

01. Recursos. Fuentes de información externas que pueden ser de utilidad para la selección y difusión de contenidos orientados a las demandas de usuarios concretos o a los canales informativos creados por la biblioteca. Herramientas: Alltop, Buzzfeed, Digg, Menéame, Niagarank, Reddit, Stumble Upon.

02. Sindicación. Suscripción a canales de información externos que se agrupan en una misma herramienta con la finalidad de poder recibir información, para su posterior filtrado, elaboración y difusión. Herramientas: Digg Reader, Feedly, Feedspot, The Old Reader.

03. Gestión de redes. Plataformas mediante las que se organizan de forma conjunta los diferentes perfiles de la biblioteca en redes sociales, para monitorizarlos simultáneamente. Herramientas: Friendfeed, Gremln, HootSuite, Lifestream, Plaxo, Sendible, Sobees, TweetDeck, Twitlistmanager.

04. Alertas. Programación de búsquedas de contenidos que se remiten al medio elegido (correo, sindicación, redes) a medida que se producen nuevas informaciones que cumplen los criterios establecidos. Herramientas: Google Alertas, Mention, Talkwalker.

05. Marcadores. Selección almacenada de recursos web que se consideran de utilidad y que se archivan en una plataforma, indicando temas tratados (etiquetas) y una descripción de los enlaces seleccionados. Herramientas: Blinklist, Delicious, Diigo, Google Bookmarks.

06. Lectura diferida. Archivo de contenidos que se almacenan para su posterior consulta y posible reutilización de la información. Herramientas: Evernote, Instapaper, Pocket, Readability.

07. Escritorios. Plataformas que permiten agrupar en una única interfaz diferentes servicios como sindicación de noticias, lectura de contenidos, widgets de recursos externos (buscadores, diccionarios, etc.), perfiles de redes sociales, etc. Herramientas: Netvibes, Protopage, Symbaloo, Ustart.

08. Gestores bibliográficos. Aplicaciones para la administración de referencias bibliográficas, a menudo con la posibilidad de creación de listas, formación de grupos y seguimiento de las bibliográficas creadas por otros usuarios. Herramientas: Google Mi biblioteca, Mendeley, Worldcat Listas, Zotero.

09. Acortadores. Sistemas para obtener direcciones web sencillas y personalizadas, que suelen ofrecer también estadísticas de uso y redifusión de los contenidos. Herramientas: Bit.ly, Dlvr.it, Google Shortener, Ow.ly.

10. Planificación. Programación temporal para la difusión de contenidos, consistente en establecer qué información se envía, a qué medio o red social y en qué preciso momento. Herramientas: Buffer, IFTTT, Twitterfeed.

11. Autopublicación. Páginas que se crean publicando automáticamente contenidos enviados a diferentes medios o redes sociales, reproduciendo tanto el texto enviado a las redes como los enlaces que se hayan adjuntado. Herramientas: Tagboard, Tweed Times.

12. Tablones. Publicación gráfica de contenidos disponibles en fuentes o canales dispersos, que son seleccionados por los administradores o bien abiertamente por usuarios interesados en contribuir. Herramientas: List.ly, Padlet, Pinspire, Pinterest, Quiet.ly, Visualize.us.

13. Cronologías. Archivo organizado cronológicamente que reúne las informaciones enviadas a diferentes medios sociales a partir de determinadas cuentas de usuarios, etiquetas y términos concretos. Herramientas: Storify, Storycrawler, Storyful.

14. Curación. Selección de contenidos publicados en canales externos, que se agrupan y ofrecen de forma conjunta siguiendo criterios informativos y documentales, ya sea reelaborando las informaciones originales o bien redifundiendo tal cual se crearon. Herramientas: Curata, Paper.li, RebelMouse, Scoop.it.

15. Redes. Plataformas para el establecimiento de relaciones entre personas, basadas en el intercambio de informaciones y contenidos. Herramientas: 500px, Academia, Facebook, Google +, Instagram, Ivoox, Linkedin, Research Gate, Tagged, Twitter.

16. Blogs y webs. Sistemas de publicación de información en red, que permiten la sindicación de contenidos o seleccionar y compartir los recursos creados. Herramientas: About.me, Blogger, Flickr, Google Sites, SlideshareTumblr, Vimeo, Weebly, Wikispaces, WordPress, Youtube.

17. Boletines. Medios para la difusión de informaciones a usuarios que han solicitado la recepción periódica de los contenidos, que han sido seleccionados y reelaborados conforme a la intención de quien produce los boletines. Herramientas: Issuu, Mach5, Mailchimp, Scribd.

18. Agregadores. Plataformas que reúnen contenidos procedentes de redes y medios sociales para su presentación gráfica conjunta y su lectura en dispositivos móviles. Herramientas: Flipboard, Google Currents, News 360, Pulse, Zite.

19. Reputación. Servicios para medir el alcance de la actividad de cuentas en redes sociales, que sirven para conocer la repercusión de la difusión específica de contenidos o bien la influencia global de perfiles en redes y medios sociales. Herramientas: Hubspot’s Grader, Kloud, Kred, Peer Index, Social Mention.

20. Métricas. Análisis estadístico de la actividad en redes sociales, así como del uso de medios y páginas, permitiendo conocer información valiosa sobre conexiones, medios empleados, comportamiento de usuarios, indicadores de uso y otros datos sobre las consultas a un servicio o espacio web. Herramientas: Alexa, Almetric, Buzzdeck, Google Analytics, Google Scholar, Google Tendencias, Plum Analytics, SocialBro, Statscrop, Topsy, Trendinalia.

Las herramientas que se ofrecen como ejemplo en los párrafos anteriores a menudo sirven para diferentes servicios. Soy consciente de que además de mencionarlas sería útil incluir una pequeña indicación sobre para qué es recomendable emplearlas o seleccionar aquellas más necesarias y las que son 100% gratuitas. Si hiciera falta, pensaré en una tercera parte, pero para esta “biblionota” simplemente quería sistematizar los servicios participativos de utilidad para las bibliotecas y ofrecer las herramientas más específicas y conocidas. Hace algunos años escribí el artículo Las 10 claves de la web social e incluía la “personalización como posibilidad” como una de las claves. La utilidad de estas herramientas para la gestión de comunidades y contenidos está demostrada, pero más aún si la biblioteca las emplea de forma creativa, adaptándolas a sus servicios y tomándolas tanto como instrumentos de trabajo, como medios de comunicación con sus usuarios.

Primera parte: La biblioteca como “community manager” y “content curator” (1/2). El ciclo de la gestión de comunidades y contenidos.

Nota

Los contenidos de estas dos notas sobre gestión de comunidades y contenidos proceden del trabajo que se realiza como docente del Máster Oficial de Sistemas de Información Digital de la Universidad de Salamanca, así como de los talleres impartidos para el Sistema de Bibliotecas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

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La biblioteca como “community manager” y “content curator” (1/2). El ciclo de la gestión de comunidades y contenidos

Biblioteca VasconcelosUna vez más, estamos desorientados. Nuevos conceptos inquietan a fundamentados y fundamentalistas. Nos movemos entre la realidad costumbrista y las propuestas vanguardistas. Me dijeron que mis clases son “flipped classroom”. Me preguntaron si tenemos bibliotecas con “makerspaces”. Me etiquetaron como “community manager”. Me describieron como “content curator”. Y sí, en las múltiples aristas de mi ejercicio profesional soy “community manager” y “content curator”. Pero no soy el único. Todos los profesionales de la información somos -o deberíamos ser- gestores de comunidades y contenidos, que es como me gusta denominar a quienes tenemos actividad pretendida en la selección de recursos digitales, el tratamiento de la información con herramientas participativas y en la difusión de contenidos en los medios sociales.

Mi docencia y mi investigación me obligan a seleccionar recursos, que proceso de manera sencilla, para estar constantemente informado de los temas que me interesan, que recibo de inmediato y que, gracias a las herramientas actuales, se auto-organizan, a la espera de mi revisión final. Soy un curador de contenidos, pero no lo sabía. De igual forma, mi actividad profesional y mis inquietudes personales me han convertido en un gestor de comunidades, ya que me relaciono con profesionales, con quienes intercambio recursos, además de participar como difusor de información en las redes sociales de mi entidad.

El debate abierto entre perfiles de gestores de redes y comunidades no es ajeno a la bibliotecas y sus profesionales. Cierto es que ambos conceptos -“community manager” y “content curator”- son más específicos del ámbito de las relaciones públicas y la comunicación, respectivamente, pero cualquier profesional que actualmente seleccione, procese y difunda información es de alguna manera gestor de comunidades y contenidos. Hay quienes trabajan con estos perfiles laborales y quienes desarrollan estas tareas como parte de sus funciones. Así ocurre en las bibliotecas, donde el rango de competencias profesionales se ha ampliado con la gestión de comunidades y contenidos.

No hay mejor manera de aprender algo que tener que enseñarlo. La docencia que imparto en el Máster en Sistemas de Información Digital de la USAL y diferentes cursos que he ofrecido sobre estas temas me han permitido estudiar, reflexionar y organizar ideas sobre el perfil de los profesionales de las bibliotecas, que es mi campo, y sobre cuándo y cómo la biblioteca es gestora de contenidos y redes. Sintetizo en este texto algunos de los argumentos que defiendo.

La biblioteca es “community manager” cuando está presente en redes sociales y participa en las mismas enviando información, aportando contenidos y empleando los medios sociales como un sistema de relación con su comunidad de usuarios. La biblioteca es gestora de comunidades cuando se convierte en un agente de coordinación de las relaciones que se establecen con su comunidad a través de plataformas sociales.

La biblioteca es “content curator” cuando emplea herramientas participativas para la recepción de información, su posterior filtrado, revisión, reelaboración y difusión mediante redes y medios sociales. La biblioteca es curadora de contenidos cuando establece procedimientos para el proceso de la agregación, revisión y promoción de la información que considera de interés para sus usuarios.

La biblioteca es gestora de comunidades y contenidos cuando mantiene actividad en redes y medios sociales y utiliza servicios participativos para la obtención y agregación de la información, tratamiento de los recursos y comunicación de los contenidos.

La gestión de comunidades y contenidos se realiza mediante herramientas específicas que se emplean para las diferentes operaciones o servicios que forman parte de los diferentes procesos por los que pasa esta gestión. La clave está tanto en determinar que se realizan actividades concretas (identificar recursos, procesar información, difundir contenidos), como en distinguir que esa actividad se lleva a cabo con herramientas específicas (servicios para la gestión de comunidades y contenidos).

El proceso que se inicia con la identificación de recursos, que continúa con el procesamiento de la información y que termina con la difusión de contenidos puede ser descrito a partir de las operaciones que se realizan en el mismo. Es posible diferenciar siete etapas en el ciclo de la gestión de comunidades y contenidos. En cada etapa se emplean servicios específicos, a través de herramientas que operan en la web, ya sean gratuitas o comerciales.

Etapa 1. Selección de la información. Formación de la colección de fuentes de información donde se generen contenidos que se ajusten a los propósitos y servicios de la biblioteca.

Etapa 2. Agregación de los contenidos. Agrupación de los canales de información en una herramienta de lectura conjunta de todos los contenidos.

Etapa 3. Revisión de los contenidos. Gestión de la información obtenida para su posterior uso, ya sea desechándola, almacenándola, reelaborándola o redifundiéndola tal cual se recibió.

Etapa 4. Publicación de la información. Curación o selección de los contenidos que se consideran interesantes para la comunidad de usuarios a la que se sirve.

Etapa 5. Difusión de la información. Promoción en redes y medios sociales de los recursos y contenidos seleccionados tras las fases previas de filtrado, revisión y reelaboración.

Etapa 6. Consulta de la información. Uso de los recursos por parte de los usuarios, que emplean los contenidos difundidos tras el proceso de selección, elaboración y publicación.

Etapa 7. Evaluación de los servicios. Análisis del impacto de los servicios participativos ofrecidos por la biblioteca y del alcance obtenido con los contenidos difundidos.

Las diferentes etapas del ciclo de la gestión de comunidades y contenidos se basan en servicios específicos, que a su vez se realizan con herramientas precisas. Por ejemplo, en la etapa 2 de agregación de contenidos se emplea el servicio de sindicación, para el que se utilizan herramientas como Digg Reader, Feedly o Feedspot. En la segunda parte de este texto desarrollaré los 20 servicios en los que considero que pueden concretarse estas etapas, con ejemplos de herramientas específicas para cada uno de los propósitos.

Como se puede comprobar, las bibliotecas realizan ya todas operaciones relacionadas con cada una de estas etapas. No obstante, hay que precisar por qué se trata de funciones diferentes de las que se desarrollaban hasta el momento en las bibliotecas. La primera diferencia corresponde al tipo de información/recursos/contenidos que se seleccionan, procesan y difunden. El concepto de curación de contenidos debe limitarse a la información digital, disponible en Internet, que se puede agregar, reutilizar y difundir con herramientas específicas. La segunda novedad es cómo se relaciona la biblioteca con su comunidad de usuarios para establecer el intercambio y difusión de información. El concepto de gestión de comunidades debe restringirse a la actividad de la biblioteca en redes y medios sociales. En ambos casos, la aparición de las herramientas que se adaptan a estos propósitos es lo que ha determinado la nueva concepción (y los nuevos conceptos), que se relaciona íntimamente con la actividad tradicional de las bibliotecas y que aporta formas innovadoras para tratar y compartir la información. El foco, desde mi punto de vista, está en las herramientas que hacen posible que de forma ágil recibamos y compartamos información con nuestros usuarios.

Las bibliotecas realizan gestión de comunidades y contenidos, por lo que deben asumir estos perfiles en las competencias de quienes realizan selección, procesamiento y difusión de información en medios sociales.

– Para seguir el debate: Perfiles profesionales de community manager y content curator: convergencias y divergencias (Thinkepi de Javier Guallar y Javier Leiva).

– Para saber más:

Segunda parte: La biblioteca como “community manager” y “content curator” (2/2). Servicios y herramientas para la gestión de comunidades y contenidos.

Ética, tecnología y equilibrio

Fisgar– “Hola, necesito ayuda y tal vez podáis ayudarme” es una pregunta recurrente  en las bibliotecas que nos hace ponernos en tensión mientras nos preparamos ante el catálogo. “Tengo un hijo de 15 años y me preocupa lo que hace en un espacio al que no tengo acceso. ¿Sabes si Facebook y Tuenti dejan algún rastro al que pueda acceder?

“No sin hacer algo que no debemos” respondo mientras le invito a pasar al despacho a debatir sobre ética y tecnología.

Sentimientos encontrados: alagado porque se recurre a la biblioteca para los retos de los nuevos tiempos; preocupado porque la situación es embarazosa. La pregunta es delicada y lo sabe; la respuesta debe ser meditada y lo sé. Nos miramos; no conozco al usuario pero, tras estas palabras a pie de mostrador, sé que compartimos preocupación por nuestros hijos adolescentes.

Las redes sociales son un espacio con parcelas vedadas por el expreso deseo de personas que necesitan un territorio en el que derrochar privacidad a raudales sin nuestro escrutinio censor. Y esa (para nosotros) inaccesible zona que construyen nuestros hijos nos preocupa. La actividad en la red es rastreable por las empresas (a las que de hecho damos nuestro permiso para que así sea) pero no para nosotros si nuestro hijo no nos hace “su amigo”. Claro, siempre podríamos robarle la clave o esperar a que por descuido deje la sesión abierta para fisgar, aunque personalmente no lo recomiendo. Entiendo sus miedos y me esfuerzo en explicarle que el problema no es la tecnología sino la relación y la confianza que tengamos en familia. Forzar la situación para satisfacer nuestra curiosidad lejos de solucionar el problema puede agravarlo. Mientras argumento me reafirmo en el compromiso de la biblioteca con la privacidad y el anonimato de los usuarios.

Al despedirnos no puedo evitarlo, aparco al bibliotecario y saco al padre

– Por cierto ¿porqué no te haces amigo de alguien de su círculo, por ejemplo, ese primo o prima mayor que amablemente nos permita abrir una puerta trasera desde la que mirar discretamente?

Leemos

“Ministerio, Comunidades y Federación de Municipios y Provincias presentaron en la BN su nueva apuesta por la lectura, Leemos, el lugar de encuentro de lectores en busca de lectura…”

He llegado a Leemos gracias a la biblioteca. Me gusta leer; he terminado la novela que me ha absorbido los últimos días y quiero volver a sentir esa sensación. No me importa cambiar de género ni de autor, me da igual que sea papel o libro electrónico pero son tantas las novedades editoriales que me siento abrumado; no sé qué libro leer. En mi círculo de amigos no encuentro quién me pueda aconsejar (¿seguro que están bien las estadísticas de lectura?). Voy a la biblio. No tiene mucho fondo pero está actualizado. En la gran pantalla que hay a la entrada aparecen cada 10 segundos  las portadas de las novedades; a menudo ponen fotos de personas que sostienen un libro con cara de satisfacción; no sé porqué pero me gustan esas fotos, me inspiran confianza y siempre acabo preguntando por alguno de ellos.

Agotado el cupo de las fotos recurro a la bibliotecaria

-No sé que leer”.

Amablemente me señala  el carrito con las devoluciones más recientes

“Eso suele funcionar, aunque tal vez te interese consultar Leemos, el nuevo portal de recomendaciones de lectura creado por las bibliotecas que recoge las recomendaciones de los lectores”. Me acerca un tablet y carga la aplicación.

Leemos es una plataforma social en la que colaboran todas las administraciones y en la que lectores, autores y bibliotecas recomiendan libros y hacen las reseñas. Cada libro tiene su correspondiente enlace a un catálogo unificado donde te indica la biblioteca más cercana que lo puede prestar (si lo deseas en papel) y te facilita la descarga temporal en formato eletrónico durante el periodo estipulado. Me gusta; encuentro libros muy variados, de autores y editoriales que no suelen copar las tradicionales listas de más leidos/vendidos, opiniones de otras personas que cuentan lo que han sentido al leer el libro; hay listas temáticas muy variadas, posibilidad de alertas rss sobre tus intereses… En definitiva, un gran servicio para promocionar y facilitar la lectura.

Lo siento, con la emoción se me olvidaba el enlace: Leemos. A disfrutar 🙂

 

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Experiencias bibliotecarias con las tecnologías sociales

Educación y biblioteca 177[Biblioblog] La revista Educación y biblioteca dedica el dossier de su número 177 (mayo/junio 2010) a Experiencias bibliotecarias con las tecnologías sociales. En 2007 tuve la ocasión de coordinar para esta revista su dossier Bibliotecas y web social, en el que se reunieron distintos artículos acerca de las diferentes tecnologías 2.0 y sus aplicaciones a los servicios bibliotecarios. Tres años después, la revista se planteó que era un buen momento para conocer el grado de penetración de la web social en las bibliotecas españolas y me pidió que volviera a coordinar un dossier sobre bibliotecas y tecnologías 2.0. Como veis, acepté la propuesta, que rápidamente orienté hacia las experiencias prácticas, hacia los ejemplos reales de bibliotecas 2.0. Pregunté a Noemí Gómez Pereda, dinámica bibliotecaria, si se subía conmigo a este barco. Y, como buena cántabra, no sólo se subió al barco, sino que ha llevado el timón hasta el puerto final: el medio centenar de ejemplos de bibliotecas con tecnologías 2.0 recopiladas en este dossier, que sin duda servirá de ayuda para otras bibliotecas que quieran poner en práctica los diferentes servicios que aporta la web social. Sabemos que no están todas las que son, pero las que están son buenos ejemplos de aplicación de las tecnologías participativas y nos han aportado su experiencia, que comparten con el colectivo profesional.

Para introducir las experiencias, redacté el artículo La biblioteca en la web social, que publicaré en este blog en tres partes: ¿Y qué fue de la web social?; Qué es qué y quién es quién: la web social en 50 conceptos y servicios; 10 ideas 2.0 para bibliotecas. Además, en la revista encontraréis diferentes páginas explicativas sobre cada tecnología recogida, que han sido elaboradas por Noemí Gómez, quien también ha recopilado los principales recursos sobre la web social para bibliotecas: bibliografía, blogs, directorios y vídeos.

Las experiencias de bibliotecas 2.0 que aparecen en este dossier son las que se relacionan en las siguientes líneas. Tenéis los enlaces a estas bibliotecas en la wiki Experiencias bibliotecarias con la web social, en la que además podéis incluir vuestras propias experiencias.

Blogs:

  • Biblioteca Municipal José Mª de Pereda
  • Biblioteca Pública Municipal de Piedras Blancas
  • Biblioteca Municipal de Leioa (Kultur Leioa)
  • Biblioteca del IES Pino Manso
  • Biblioteca del CEIP Concepción Arenal
  • Biblioteca del IES As Mariñas
  • Biblioteca de la Universidad de Sevilla
  • Biblioteca Central de la UNED
  • Biblioteca del Hospital de Torrevieja
  • Biblioteca del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla (TSJA, sede Granada)
  • Biblioteca del Museu Marítim de Barcelona
  • Biblioteca de la Escuela Oficial de Idiomas de Teruel

Microblogs:

  • Servicio Municipal de Bibliotecas de A Coruña
  • Biblioteca Pública del Estado-Biblioteca Provincial de Huelva
  • Biblioteca Pública Municipal de Las Navas del Marqués
  • Biblioteca Municipal de Burgos
  • Biblioteca Municipal de Morata de Tajuña
  • Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba-Biblioteca Central
  • Biblioteca Municipal de Arroyomolinos
  • Biblioteca O Segrel do Penedo del IES de Fene
  • Biblioteca o Bosque Animado del IES Afonso X O Sabio
  • Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes
  • Biblioteca del Instituto Internacional

Wikis

  • Biblioteca de la Universidad de Sevilla

Redes sociales

  • Bibliotecas públicas municipales de Zamora
  • Biblioteca Regional de Murcia
  • Servicio Municipal de Bibliotecas de A Coruña
  • Biblioteca Pública Municipal de Nigrán
  • Biblioteca Pública Municipal “Nuestra Señora de Barbaño”
  • Biblioteca Joaquín Ruiz Jiménez
  • Biblioteca del IES Menéndez y Pelayo
  • Biblioteca del IES Sierra la Calera
  • Servicio de Bibliotecas de la Universidad de Salamanca
  • Biblioteca del Campus de Alcoy del Servicio de Biblioteca y Documentación Científica de la Universidad Politécnica de Valencia
  • Biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid
  • Biblioteca Nacional de España

Compartir archivos multimedia

  • Biblioteca del CEIP Quintela de Moaña
  • Biblioteca del Campus de Terrassa de la Universidad Politécnica de Cataluña
  • Biblioteca del Ateneu Barcelonès

Favoritos sociales

  • Biblioteca de l’Institut de l’Ebre

Páginas de inicio

  • Bibliotecas Públicas de Tarragona


Nuevos datos de uso de las redes sociales

[Biblioblog] La empresa Ocio Networks ha presentado (he aquí la presentación en Power Point) los resultados de una encuesta realizada el pasado mes de septiembre a 2.075 internautas a través de los 38 blogs de su red. A priori esta metodología podría conllevar importantes sesgos, pues se trata de un sector muy concreto de los internautas —los lectores de blogs—, que podrían presumirse más relacionados con las redes sociales que otros grupos. A falta de más datos metodológicos (por ejemplo acerca de cómo se entiende el término “internautas”) y de estudios que ofrezcan datos tan detallados, y con cierta precaución a la hora de extrapolar conclusiones (sería mejor hablar no de españoles, sino de encuestados), la información que arroja no deja de darnos algunas pistas. Algunos de esos datos ya los conocíamos, aunque no disponíamos de información tan actualizada, y otros son realmente interesantes, especialmente los que relacionan el uso de redes sociales con el consumo de otros medios de comunicación.

  • El sitio de redes sociales más empleado por los encuestados es Facebook, con un 61,3% de internautas. Le sigue Tuenti, con un 22,4%. La red social Twitter se sitúa en un ámbito minoritario, con el 13,5% de internautas inscritos. Como señala Alejandro Suárez en su blog, resulta sorprendente que Twitter, prácticamente desconocido hace poco, se haya situado muy por encima de redes profesionales como LinkedIn y Xing y tan cercana a MySpace.
  • La tendencia de uso de una sola red social es la más extendida (38,4% de los internautas), mientras que el 24% no emplea ninguna.
  • En definitiva, se puede decir que el 75,4% de los encuenstados está en alguna red social. Ese dato es mayor en las islas Baleares (90%) y Cantabria y menor en La Rioja (64,7%) y Extremadura (63,9%).
  • También se perfilan datos de uso de diferentes redes sociales por edades. Así, el perfil mayoritario de Tuenti está entre los 16 y los 30 años (70,8%), mientras que el de Facebook es mayor entre los 21 y los 30 años (40,1%), pero se extiende entre los menores y los mayores de las franjas contiguas (de 16 a 20 años y hasta los 40) con un total del 82,7%. La mitad de los usuarios de Twitter está entre los 21 y los 30.
  • La mitad de los encuestados señala que el uso de Internet ha reducido su lectura de prensa en papel, y el 68,5% ha visto mermado el tiempo que dedica a la televisión.
  • En lo que se muestra mayor acuerdo es en la disposición a pagar por contenidos e información en Internet: sólo el 13% estaría dispuesto. Esa proporción aumenta entre los mayores de 50 años.
  • El 22,76% de los usuarios de Facebook, Tuenti y Twitter se conecta a través de dispositivos móviles, un poquito más en el caso de Twitter.

En mi lista de deseos sigue estando una serie de datos que relacione la lectura y la asistencia a bibliotecas con el uso de redes sociales, lo que nos sería de gran utilidad para conocer mejor a nuestros usuarios y orientar así los servicios basados en la web social en bibliotecas.

Persépolis 2.0

[Biblioblog] Soy un seguidor de Marjane Satrapi. No hay obra suya que no haya leído. Desde que cayó en mis manos el primer volumen de Persépolis he ido leyendo, aconsejando y regalando obras de esta autora. Su forma de dibujar y de  narrar, más los temas que trata, siempre desde su óptica iraní, hacen que haya que hablar de Satrapi como mucho más que una dibujante de cómics. Satrapi es una de las mejores novelistas de los últimos años. Aunque sus novelas tengan formato gráfico, no creo que muchos críticos literarios me puedan llevar la contraria: Satrapi es una excelente novelista. Léase Pollo con ciruelas, por ejemplo. Su éxito vino reforzado por la adaptación al cine de su principal obra: Persépolis, en la que también participó directamente y de la que también se puede decir que es una de las grandes obras maestras del cine de animación. Así lo entienden las bibliotecas, que no se cansan de recomendar las obras de Satrapi y de incluirlas en sus guías de lectura.

Pero hoy hablamos de Persépolis porque dos jóvenes iraníes han tomado prestadas las imágenes de esta novela gráfica (con permiso de la autora) para actualizar la historia que en ella se cuenta. Persépolis se basa en la historia reciente de Irán, pero los acontecimientos de los últimos meses, sucedidos tras las elecciones presidenciales, han provocado sentimientos de oposición similares a los que ya recogió Satrapi en su obra. De ahí parte Persépolis 2.0, una adaptación/actualización de los acontecimientos recientes de Irán. Se trata de emplear la obra original, para hacer una denuncia de la situación. El nuevo cómic se puede leer desde su web o descargar en pdfPersépolis vuelve a ser noticia,  aunque la noticia debe ser también que una obra literaria sea la base de una denuncia social y que esta denuncia una en su difusión arte y redes sociales, de ahí lo de “2.0”, ya que sus autores están empleando los medios de la web social para hacer llegar su protesta a todo el mundo. La creatividad al servicio de la sociedad.