Verlas venir

[Biblioblog] Me gusta el fútbol. Aprovecho la excusa de seguir a mi hijo los fines de semana para ver las evoluciones de los jugadores. El sábado un entrenador se desgañitaba pidiendo anticipación: “no esperes al balón, j@3∞6@#er, que te la quitan”, “siempre igual, a verlas venir”. Mantuvo su discurso todo el partido.

La diferencia entre un buen jugador y otro mejor es que este último tiene una capacidad de anticipación superior; no espera al balón, inicia el movimiento antes de recibirlo y acomoda el cuerpo para dirigir la jugada con un fin predeterminado, con una idea fija…


BalónMi biblioteca pertenece, por presupuestos y personal, a las categorías inferiores del mundillo bibliotecario; son categorías en las que tradicionalmente las circunstancias nos impelían a esperar el balón,  “a verlas venir”, siempre a expensas de un presupuesto que no llegaba, de unas decisiones que tomaban por nosotros en algún lugar allende la puerta la biblio.


Seguimos en la misma categoría, pero de tanto ver fútbol los fines de semana hemos interiorizado el mantra “no esperes al balón”; así que ahora intentamos salir en busca de la bola, de esa oportunidad de conseguir nuestro objetivo. Mi oportunidad llegó en forma de pc, conexión a internet y una ignorancia mayúscula como motor de atrevimiento; me topé con la web social y pude, esquivando el obstáculo del coste de adquisición, jugar con herramientas y contarlo entre colegas. La anticipación, el no esperar al balón, no nos cambió de categoría pero se tradujo en visibilidad y en capacidad para ser oído.

Mientras escribo veo por el rabillo del ojo cómo se acerca otro balón; se les ha escurrido entre las piernas a los editores y va directo a las manos de las grandes compañías tecnológicas que pretenden quedarse con él y ganar el partido; me pregunto si mis decisiones sobre qué dispositivo comprar (libre o cautivo), qué formato (abierto/cerrado), qué contenidos transmitir (abiertos/cerrados) me permitirán desviar la trayectoria mínimamente para que la bola siga en juego. Por intentarlo que no quede

Por cierto, el equipo del entrenador perdió.

Anuncios

Antes del tumulto

Iba a encabezar estas líneas con un Gracias Amazon (la sinceridad ante todo) pero tras escuchar las palabras de Carmen Balcells en el reportaje de Informe Semanal (Don Quijote digital) he cambiado de opinión.

Lo del libro electrónico se está desbocando por momentos en un territorio de vértigo limitado por el miedo y la esperanza. Recogiendo la idea de Balcells al referirse a la edición electrónica (“es un medio incipiente y es fantástico que entremos antes del tumulto”), creo que las bibliotecas debemos aprovechar esta oportunidad para posicionarnos en el nuevo escenario.

Aunque sobre el futuro del libro (continente/contenido) se está debatiendo desde numerosos frentes (autores, editores, libreros, creadores de hardware, software…) parece que el asunto no tiene nada que ver con las bibliotecas; nos limitamos a observar desde la barrera esperando a que el resto de actores jueguen sus bazas y perfilen a su antojo qué, cómo y cuando vamos a leer.

Todos coinciden en que el formato papel no va a desaparecer (perderá “peso” frente a los formatos digitales y va a tener un valor añadido de “culto al objeto”); en que los dispositivos de lectura están en pañales  y lo que ahora nos ofrece el mercado es flor de un día (¿os acordáis cómo era el primer móvil que utilizásteis?…yo apuesto por un aparato que me permita hablar, leer, escribir, jugar, oir música, ver vídeos, tv…y no por un dispositivo sólo para leer…veremos); en que la tinta electrónica tiene que mejorar, en que la “maquetación gutenberg” cederá ante la” maquetación 01″.

Los editores,aunque ahora tienen miedo, podrán tener un gran protagonismo si se dejan de inmovilismos (están, para entendernos, en ese  momento en el que creíamos que los buscadores iban a hacer desaparecer las bibliotecas… );  y los  grandes protagonistas empiezan a marcar estrategias mientras encuentran la forma de poner vallas al campo, que hay mucho pirata suelto por ahí: digitalizaciones masivas que aseguren que al lector le quede bien claro que ese libro que le interesa lo puede conseguir en tal o cual librería e incluso en “su propia” librería y con “su propio” dispositivo, dispositivos altruistas que nos ayuden a tener siempre accesible nuestra biblioteca aún en caso de pérdida (gracias, mil gracias, Amazon, por sustituir la excomunión salmantina por la inocua retirada del libro que hemos comprado mientras nos abres los ojos ante el nuevo escenario que deseas), entrada al alimón de los grandes grupos editoriales para copar mercado y definir formas y canales de distribución…

Crónicas de Muskiz¿Y la biblioteca? ¿Cómo nos planteamos el futuro del libro y la lectura? Si algo nos enseña la web social es la importancia de ese usuario que decide cómo crear, gestionar y difundir la información que le interesa. Y la bilioteca puede (y debe) hacer valer su rol de usuario antes del tumulto: puede optar por dispositivos “inteligentes” (tipo Amazon, para entendernos) o por dispositivos no tan listos que permitan la inclusión y carga de contenidos por parte del usuario; puede limitarse a comprar lo que le echen o hacer también una defensa/difusión del patrimonio cultural mundial (el proyecto Gutenberg nos espera con los brazos abiertos para que le demos un buen meneo a sus fondos), puede incluso convertirse en editora y difundir su propia producción, esa que no interesa a Google y que a Europeana, esperemos que solo por el momento, le queda a desmano.

En mi pueblo había un señor que…perdón, es que me sale la vena… os dejo Crónicas de Muskiz por si tenéis algún aparatejo de esos a mano