Sobre el valor económico de la biblioteca

perfil_bibliopublica_reasonably_smallAunque no sepamos mucho de economía sabemos que es importante para desarrollar cualquier actividad. En la biblioteca lo comprobamos todos los años al negociar unos presupuestos muy influenciados por la percepción del momento económico. Si la economía va bien, no hay mayor problema, podremos comprar libros y hacer actividades; durante las vacas flacas nos recuerdan que dependemos de ingresos que no obtenemos directamente de la prestación de nuestros servicios; el sentimiento de que somos un gasto se acentúa y estamos obligados a demostrar, más si cabe, que nuestra actividad, además de valor social, también tiene valor económico.

Las bibliotecas del siglo XX ayudaron a que las masas de trabajadores mejorasen su formación; ahora lo estamos haciendo con las competencias digitales y eso tiene un impacto positivo en la economía…se nos reconozca o no. El estudio de Fesabid aporta datos sobre nuestro valor económico, pero el que uno diga de sí mismo que es valioso no significa que el de enfrente se lo crea. Nuestro problema es que, en una economía centrada en la venta de productos, se antoja difícil hacer una estimación del valor dinerario que generan unas bibliotecas que ni venden ni facturan. Nuestros intentos por explicar retornos de inversión difícilmente son tenidos en cuenta.

La evolución digital del libro y de la lectura ha hecho que, !oh milagro¡, agentes ajenos a las bibliotecas reconozcan, de manera explícita, su valor económico. La industria editorial, poco partidaria de facilitar el despliegue del libro digital en bibliotecas, empieza ahora a vislumbrar en ellas unas aliadas que le pueden ofrecer una gran base de usuarios con gran vinculación al libro y a la lectura. Un cambio sustancial de estrategia que puede ayudar a que nuestros patrones (las administraciones), ahora sí, empiecen a ver un valor económico donde antes tenían un gasto, más o menos necesario, en cultura. Es desde esa óptica como podemos entender el despegue del préstamo de libros electrónicos en España en 2014. Detrás de esta decidida apuesta de las administraciones no encontraremos en primer lugar el fomento de la lectura sino el apoyo a una industria  en grave crisis que necesita un capote para reflotar su negocio. El préstamo digital, esgrimen, además de asegurar unos ingresos a las editoriales, podrá frenar eso que denominan “piratería” y reconducir a los potenciales usuarios a la senda del consumo de cultura responsable y cotizable en impuestos. Economía, pura economía, vehiculada desde nuestras bibliotecas, ¿no te parece?.

Desmaterialización de libro, acceso a la información, nuevos hábitos de consumo de información…en las bibliotecas nos gusta hacer una lectura “tecnológica” y “social” de estos cambios, tal vez sin reparar que, en este momento, usuario, libro, lectura y biblioteca poseen un protagonismo económico que no podemos obviar. De hecho, antes hablábamos de sociedad y economía industrial y ahora lo hacemos de sociedad y economía de la información. Antes se vendían productos, ahora se ofertan servicios.

De estos temas hablarán en la mesa “La biblioteca ante el reto del ebook” (Barbastro 30-31 de octubre) Flori Corrionero, subdirectora del Centro de Desarrollo Sociocultural de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en Peñaranda, Blanca Rosa Roca, directora de Roca Editorial, Marià Marín i Torné, secretario técnico del Gremi de Llibreters de Catalunya y el bibliotecario de Muskiz.

En el incumpleaños del libro

Semana complicada en las bibliotecas, toda la profesión de cabeza con el día del libro: encuentros con escritores, lecturas, feria va feria viene;  en la nuestra celebramos el incumpleaños del libro y no hacemos nada especial.  Así que como soy la única pata ociosa de este blog (Natalia nos está “movilizando” y Merlo está…en otras cosas) me voy de posteo con vosotros.

Si entre encuentros y lecturas encontráis tiempo para pasar por algún sarao del (engranaje industrial del) libro empezaréis a constatar cómo las pantallas toman posiciones en el reino del papel; la posición marginal de años anteriores dará paso a un “pantallo-centrismo” progresivo que ira in-crescendo en ediciones futuras. Interesante para ver cómo se despide una manera de hacer e irrumpe “algo” nuevo (más cercano al gravamen que al incentivo creativo, visto lo visto). E interesante para ver cómo a pesar de que los actores de la industria editorial cambian todos desean que los lectores no lo hagamos (business es business); nada mejor que unos lectores sumisos a la espera de que les digan cómo tienen que “consumir” los productos.

Mientras sostengo mi ebook sé que me están haciendo comprar un aparato  que, de momento,”solo” sirve para leer  aquello que no me interesa leer (sí, es cierto, tenemos los clásicos…), que habrá quien intente obligarnos a leer “exclusivamente” lo que les compremos y en las condiciones que estipulen; que no me venden el libro que sí me gustaría leer (y comprar)…y soy consciente de que, como lector,estoy habituado a leer lo que deseo, a comprarlo donde me apetece, a prestárselo a un amigo, a ir a la biblioteca a por un fiambre sueco o un príncipe azul…y como usuario de “cacaharros” a usar tecnologías que permiten leer, oir y hablar todo en uno.


Como bibliotecario reflexiono (es un decir) y analizo el panorama: la evolución de las pantallas, las condiciones de la edición electrónica, los canales de distribución, los impuestos, los márgenes de beneficio que se  pretenden, las dificultades para comprar, para prestar.

Y acabo viéndolo con una claridad meridiana: su negocio no es nuestro negocio, ni como lectores ni como profesionales. Nuestro negocio es explicar que se puede leer en diferentes formatos y que sea cual sea el que el lector desee allí estará la biblioteca; que vamos a ser capaces de crear contenidos para las personas, las conpantalla (presentes y futuras) y las sinpantalla, que podemos ayudar a contar cosas, a difundirlas, a conservarlas…

Y mientras divago y espero a que el panorama editorial se aclare  me acuerdo de lo de la música 🙂

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Y mientras divago y espero...


En marcha el proyecto Territorio e-book: dossier informativo

[Biblioblog] El pasado 3 de febrero se presentó en Peñaranda el proyecto Territorio e-book (que ya anticipamos en este blog), puesto en marcha por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y en el que colaboran varias instituciones españolas y europeas. Teniendo en cuenta los días que han pasado desde entonces y la amplia cobertura que del evento hicieron los medios de comunicación, esta información no entrañaría ningún interés si no fuera por la reciente publicación de un extenso dossier con gran parte de la documentación generada hasta el momento.

Entre dicha documentación se encuentran los textos de los participantes en la presentación del proyecto, noticias relacionadas vertidas en la prensa, datos sobre el contexto de los estudios a realizar y los primeros resultados obtenidos.

Territorio e-book tiene como objetivo investigar sobre el uso del libro electrónico entre los lectores, y para ello se han definido varias etapas que se desarrollarán a lo largo de dos años entre diferentes ámbitos de población: niños y jóvenes (de 9 a 17 años), adultos (de 18 a 54 años) y mayores de 55 años, así como entre el propio personal bibliotecario. Todas estas fases serán llevadas a cabo desde Centro de Desarrollo Sociocultural y el Centro  Internacional del Libro Infantil y Juvenil del Libro de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, y con ellas se pretente obtener información que permita enfocar las actuaciones a desarrollar en el futuro en torno al libro electrónico. Esperaremos esos resultados.

El dossier completo, en formato PDF, puede ser descargado desde la web http://www.fundaciongsr.es/pdfs/dossier_informativo_ebook.pdf

Maneras de vender, maneras de no comprar: Queridos reyes magos

[Biblioblog] Me gusta el café expreso. Una de las razones por las que me desplazo a trabajar es la cafetería que se encuentra al lado de la biblioteca; si hay suerte y la camarera combina adecuadamente el café, la presión, la temperatura..umm el resultado merece abandonar el trabajo unos minutillos; si además tengo compañía el cafeteo se convierte en memorable.

El otro día me acerqué a un centro comercial con la intención de  comprarme una de esas máquinas que te permiten preparar un expreso casero en condiciones. Iba dispuesto a darme el capricho pero no estaba preparado para enfrentarme a un sudoku de prestaciones y marcas en la que la premisa fundamental es el matrimonio indisoluble de un artefacto con una determinada casa comercial. Así que decidí que para degustar un café no debía dar el “sí, quiero” sin posibilidad de divorcio.

Tan demencial como la política de las cafeteras es la de los libros electrónicos, ebooks o como quieran que se llamen. Pretenden colarnos unos dispositivos neonatos, obsoletos e incómodos que imponen un peaje de fidelidad draconiano. Ante el descaro de vender (así) está la virtud de no comprar (así).

carbon1Ya sé que no es políticamente muy correcto que un bibliotecario anime a no comprar libros pero es que hay maneras de vender que merecen ser correspondidas con maneras de no comprar.

Mi Olentzero me dejó sin cafetera pero no sin café; hablad con Melchor, Gaspar y Baltasar y recordadles que os gusta la lectura pero no a cualquier precio.

Postdata: La única forma de llevar la nube en el bolsillo y con ella nuestras bibliotecas son las compañías de telefonía cuyas condiciones no tienen nada que envidiar a la de cafeteras y libros electrónicos; ese monopolio las hace imprescindibles…de momento.

Territorio e-book en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez

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[Florencia Corrionero  Salinero, CDS-FGSR] La Fundación Germán Sánchez Ruipérez incorporará los libros electrónicos a sus servicios bibliotecarios y educativos con el proyecto Territorio e-book. Desde este verano se ha iniciado una fase piloto en la que han participado bibliotecarios, que culminará en las próximas semanas con las primeras pruebas con usuarios. La experiencia ha comenzado en la población salmantina de Peñaranda de Bracamonte, localidad de cerca de 6.800 habitantes, cuya biblioteca tiene más de 9.400 carnets de usuario. A lo largo de 2010, se extenderá, en primer lugar, al centro de la Fundación en Salamanca, dedicado al público infantil y juvenil y, después, a centros educativos y a grupos de universitarios y a usuarios de otras entidades colaboradoras.

La Fundación Germán Sánchez Ruipérez está dedicada a la promoción de la lectura y, en este caso, centra su interés en la interacción entre lectura y tecnología en los contextos bibliotecario y educativo. Además de proporcionar un nuevo servicio a los usuarios de sus centros, ha diseñado Territorio e-book como un proyecto de investigación sobre la experiencia de lectura en estos dispositivos electrónicos. Se pretende conocer mejor cómo viven el proceso de lectura los usuarios y, así, anticipar algunos de los roles a los que bibliotecario y usuario, profesor y alumno tendrán que adaptarse en un futuro cercano.

Este trabajo de seguimiento e investigación está coordinado simultáneamente por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y el laboratorio Orion Medialab de la Universidad Pontificia de Salamanca. El primer paso consistió en realizar una evaluación de los diferentes modelos de dispositivos digitales de lectura existentes en el mercado, desde las variables directamente relacionadas con el ámbito bibliotecario y educativo: préstamo, lectura de prensa, seguridad, ergonomía y legibilidad.

A principios de 2010, usuarios de las bibliotecas de la Fundación en Peñaranda y Salamanca pasarán a ser el núcleo de la investigación: grupos de lectores mayores de cincuenta y cinco años comenzarán este proyecto, a los que se unirán de manera sucesiva grupos de lectores infantiles y juveniles y de usuarios entre dieciocho y cincuenta y cinco años que formarán parte de una actividad de préstamo controlado, lo que permitirá a los investigadores conocer la interacción de estos diferentes públicos con el libro electrónico y su opinión sobre la experiencia lectora. Entre otras actividades, se va a hacer una experimentación con la lectura de la obra, El manuscrito de piedra, de Luis García Jambrina, editada por Alfaguara –editorial que ha cedido la licencia para la reproducción en los dispositivos digitales de lectura– con el fin de contrastar el impacto de las técnicas de dinamización.

Al mismo tiempo que se desarrolla esta experiencia de lectura y préstamo controlado, los usuarios habituales de prensa diaria podrán acceder, de forma abierta y libre, a diferentes periódicos usando para ello un lector de libros electrónicos. Territorio e-Book se complementa con otras acciones referidas a la divulgación, documentación, formación y transferencia de los resultados obtenidos a otras bibliotecas y centros educativos.

El pulpo, el alma caritativa y la biblioteca.

[Biblioblog] Adivina adivinanza: ¿qué tienen en común “un pulpo en un garaje” con un “alma caritativa” que adopta huerfanos compulsivamente ?

La industria del libro,  pulpo perdido  en el garaje de la edición electrónica,  y  Google, a la caza y captura de toda obra huérfana de derechos de autor para su gran librería virtual, desean que el resto de los actores secundarios del “universo gutenberg” esperen pacientemente a que se aclare el futuro del libro.

Tradicionalmente las bibliotecas han filtrado la producción editorial centrando sus esfuerzos en la transmisión de un “objeto libro” que auna contenido, formato y dispositivo de salida; tres componentes indisociables que entran en la biblioteca como producto cerrado e inalterable. Esta secular sumisión a las reglas del mercado editorial favorece un comportamiento gregario que impide ver la gran oportunidad que brinda el nuevo escenario: la tecnología permite tomar decisiones…Natalia hablaba ayer sobre Descargando libros electrónicos desde la biblioteca; creo que también podemos hablar sobre Subiendo libros electrónicos desde la biblioteca.

En estos momentos en los que se está perfilando el “futuro del libro” ¿por qué no acometer desde la biblioteca una estrategia de edición digital para distribuir contenidos de calidad, propios o ajenos, contemplando los nuevos lenguajes de comunicación multimedia, en formatos abiertos y desligados de un determinado dispositivo?.

Muchos de nuestros usuarios van a tener su primera experiencia de lectura digital en los nuevos soportes (ebook, móvil, consola…) gracias a la biblioteca por lo que la labor de sensibilización para que desarrollen un espíritu crítico ante los nuevos cotenidos digitales puede influir en futuras conductas de consumo de lectura.

Abordar la edición en clave bibliotecaria no es cerrar los ojos ante la realidad. Los grandes grupos manejaran la producción y marcaran las pautas de consumo; abordar una estrategia bibliotecaria de edición digital es plantearse cómo se generan y distribuyen contenidos que a uno como usuario le interesan; es entender el concepto de la larga cola y lanzarse decididamente a definir dentro de ella el “nicho de mercado” que queremos explotar bajo nuestras premisas.

Hay un universo multimedia que irrumpe con fuerza en el que la única certeza es que el panorama es incierto: no hay formatos ni dispositivos dominantes y el modelo de negocio se está construyendo. Adquirir dispositivos de lectura (ebook) es invertir en tecnología obsoleta casí desde que se presenta en sociedad y sin, de momento, contenidos atrayentes para nuestros usuarios… Precisamente por ello hay que asumir el coste (experimentar, errar para aprender) de difundir los valores que queremos mostrar: generar y redistribuir contenidos de calidad en formatos abiertos, accesibles por todos sin distinción de poder adquisitivo o preferencias tecnológicas. Y eso sí que puede estar entre los servicios que la biblioteca  del XXI debe ofrecer.


Por cierto, la respuesta a la adivinanza: pues que ambos esperan que la biblioteca del XXI siga comportándose como una biblioteca del XIX.

Descargando libros electrónicos desde la biblioteca

[Biblioblog]  Mientras en nuestro país comienza a popularizarse el libro electrónico y son varias ya las bibliotecas que prestan lectores de ebooks, en EE.UU. es una realidad emergente la descarga de libros electrónicos desde las plataformas web de las bibliotecas. Para muestra, la Biblioteca Pública de Nueva York, con una oferta de 17.000 títulos descargables, frente a su colección impresa de 800.000 libros .

Dos son los obstáculos que apunta Andrea Kobeskzo en su artículo Libraries check out the ebook para el desarrollo de servicios de descargas por parte de las bibliotecas de este país: por una parte, la incapacidad para ofrecer contenidos legibles en los nuevos dispositivos, como es el caso del Kindle de Amazon, demasiado cerrado a formatos propietarios, y por otra las reticencias de las editoriales a permitir versiones electrónicas de sus libros impresos. A pesar de todo, el número de descargas de libros electrónicos desde plataformas bibliotecarias ha superado este año el millón.

En España esa realidad apenas se plantea, pues aún nos encontramos algunos pasos atrás: las cuestiones legales no están claras y no parece existir un mercado de proveedores similar al de revistas electrónicas. Otras alternativas para la provisión de contenidos para este dipo de dispositivos, como la oferta de obras libres de derechos de autor o la transformación de documentos propios a formatos electrónicos (me consta que mi compañero de blog, Fernando Juárez, ha conseguido convertir algunas obras locales a formato ePub y están disponibles para el lector Stanza) no han sido apenas exploradas.