Cómo los bibliotecarios ayudan en los MOOC

Beth Filar WilliamsBiblioblog, 4ª edición inicia con esta entrada una nueva sección dedicada a dar voz a otros colegas que quieran compartir sus reflexiones desde nuestro espacio. La primera de las colaboraciones que os presentamos es de Beth Filar Williams, Coordinator of Library Services for Online & Distance Education, University of North Carolina, Greensboro (UNCG). Como responsable de servicios digitales, es también la coordinadora de los servicios de apoyo al docente en los programas de enseñanza en línea. Recientemente, ha publicado How Librarians assist MOOC’s, en el boletín BCL Currents [pdf], que nos ha permitido traducir y publicar en Biblioblog. Beth, a quien agradecemos desde aquí su participación en el blog, explica a los profesores por qué deben contar con los bibliotecarios a la hora de organizar un MOOC.

Cómo los bibliotecarios ayudan en los MOOC

MOOCImagen:
DCL Currents, Learned at the speed of life.

Los MOOC –Massive  Open Online  Courses, Cursos masivos abiertos en línea- existen desde hace poco más de un año y, sin embargo, esta tecnología disruptiva está creciendo en todo el mundo a un ritmo extraordinario. Con la expansión del aprendizaje en línea, la tendencia general es hacia modelos MOOC. Muchas universidades, incluyendo la UNCG, están formando alianzas con proveedores de MOOC como edX, Coursera y FutureLearn, aunque sigue habiendo dudas sobre el potencial de ofrecer MOOC. Ahora que las universidades comienzan a plantearse los MOOC, los bibliotecarios deben estar en el debate, ya que están preparados para aportar al proyecto recursos, experiencia y habilidades:

  • Los bibliotecarios somos interdisciplinares y colaborativos por naturaleza. Conocemos muy bien las necesidades de los profesores y estudiantes en las distintas materias; tenemos la capacidad para formar redes con el personal técnico, administradores y profesores; los bibliotecarios podemos informar de qué  MOOC se ofrecen, mediante impresos informativos, guías de recursos y sesiones de formación en información.
  • Los bibliotecarios solemos ser conocedores de la tecnología, entendemos los enfoques pedagógicos y podemos proporcionar apoyo, capacitación o ayuda con los aspectos tecnológicos en la creación de MOOC: préstamo de equipos, edición de vídeo, creación de tutoriales, etc.
  • Los bibliotecarios conocemos los recursos: licencias, recursos educativos abiertos, creative commons, copyright / uso adecuado de materiales digitalizados. En la base de los MOOC está la creación de materiales que respetan los derechos de autor y que contienen recursos educativos abiertos, así que ¿por qué no contar con nosotros, los expertos de la universidad?
  • Los bibliotecarios conservamos, organizamos y ponemos en marcha repositorios institucionales. Tenemos experiencia con materiales digitales nativos, con el alojamiento de servidores en los campus (por ejemplo, en las bibliotecas universitarias de UNCG) y hemos preservado nuestros documentos en la universidad durante años. Los bibliotecarios podemos ayudar con la preservación de los cursos, la búsqueda de materiales en los repositorios y el depósito de los recursos principales, ahorrando tiempo a los docentes en estos procesos.
  • Los bibliotecarios ayudamos en la elaboración del curso, la creación de materiales o las tecnologías educativas. Como parte del equipo de curso MOOC, los bibliotecarios podemos seleccionar los recursos disponibles y añadir herramientas útiles, como un enlace al servicio de referencia, así como aportar contenidos al curso a través de recursos educativos abiertos, materiales digitalizados o documentos disponibles. Muchos bibliotecarios también son expertos en tecnologías educativas y en los procesos necesarios para diseñar MOOC.

Versión original: Beth Fillar Williams. How Libraries assist MOOC’s. DCL Currents: Learning at the speed of life. Issue 1, August 2013, p.1 [PDF].

Hábitos de lectura y variables socio-políticas

[Hilario Hernández, DAE-FGSR]. Algunos comentarios más (Biblioblog 27/07/09) sobre los resultados del Barómetro de Junio 2009 del CIS (Estudio nº 2.806), dedicado a la lectura y la opinión de los españoles sobre la misma.
Las variables socioeconómicas, políticas e ideológicas utilizadas en el  Barómetro CIS ofrecen algunos datos de interés y, por lo demás, novedosos, a la hora de analizar los hábitos de lectura de la población española. El Barómetro tabula sus resultados en un informe por variables de clase social, a saber, la condición socioeconómica y el estatus socioeconómico, y por variables políticas, según el recuerdo de voto en elecciones generales de 2008 y la escala de ideología.
Dejemos aparte la ‘condición socioeconómica’ utilizada, que equivaldría a la variable ‘ocupación’ de los Barómetros de la FGEE, ya que está desagregada en doce ítems, lo que hace más complicada su comparación. La clasificación por estatus socioeconómico incluye cinco variables: Clase alta / media-alta (Profesionales y técnicos, directivos y cuadros medios); Nuevas clases medias (Asalariados no manuales); Viejas clases medias (Empresarios, autónomos y agricultores); Obreros cualificados (Manuales cualificados, semicualificados, capataces y artesanos);  y Obreros no cualificados (Obreros de la industria y de los servicios, y jornaleros del campo).
Pues bien, la lectura de libros aparece como un hábito claramente asociado al estatus socioeconómico de las personas, que leen en mayor proporción conforme su estatus es más elevado. Se registran diferencias de 40 puntos entre el porcentaje de lectores en la clase alta/media-alta y las de los obreros cualificados y no cualificados, una desviación solamente superada por la variable del nivel de estudios.

Lectura de libros según estatus socioeconómico

Clase alta/ media-alta

Nuevas clases medias

Viejas clases medias

Obreros cualificados

Obreros no cualificados

Lectores

TOTAL

Frecuentes

40,2

67,4

47,0

30,7

29,8

27,5

Ocasionales

20,3

20,9

23,6

19,6

18,1

20,4

No lectores

39,4

11,7

29,2

49,4

52,0

52,1

Lectores

60,5

88,3

70,6

50,3

47,9

47,9

En la clasificación del Barómetro CIS según el voto en las últimas elecciones generales de 2008, hay que tener en cuenta un cierta desviación en la muestra, que mantiene un representación proporcional bastante similar al voto real en los partidos minoritarios, pero reducida en los dos partidos mayoritarios, en mayor medida en el caso del PP que del PSOE, reducción que pasa a engrosar el porcentaje de personas que no contestan o no recuerdan su voto (16,8% y 3,4%). Según esta clasificación, lo más significativo es que los índices de lectura en los votantes de PSOE y PP apenas presentan diferencias, siendo muy ligeramente inferiores al índice general, mientras que son los votantes de los partidos minoritarios, nacionalistas y el voto en blanco los que superan netamente la media, con diferencias entre 12 y 22 puntos. (En el apartado ‘Otros’ se incluyen PNV, UPyD, ERC, BNG, CC y Na-Bai).

Lectura de libros según recuerdo de voto en las Elecciones Generales 2008

Lectores

TOTAL

PSOE

PP

IU/ICV

CiU

Otros

No tenía edad

En blanco

No votó

No recuerda

N.C.

Frecuentes

40,4

38,8

42,6

60,6

55,6

51,7

40,0

53,4

32,7

34,6

39,0

Ocasionales

20,2

21,4

17,0

18,2

26,7

20,7

18,0

26,6

22,2

13,1

20,9

No lectores

39,4

39,7

40,2

21,2

17,8

27,5

42,0

20,0

45,1

52,4

39,3

Lectores

60,6

60,2

59,6

78,8

82,3

72,4

58,0

80,0

54,9

47,7

59,9

Aunque puede ser aventurado dar una interpretación a esta alineación de tendencia política y hábitos de lectura, podrían apuntarse dos consideraciones. En primer lugar, cabe interpretar los altos índices de lectura en el electorado nacionalista como un reflejo de la incidencia de la lectura de libros en el desarrollo y mantenimiento de las identidades nacionales, algo que vendría avalado por los porcentajes que leen en sus respectivas lenguas nacionales en los territorios donde existen. (A este respecto, cabe comentar que los índices de lectura en catalán, euskera, gallego o valenciano como idioma habitual que ofrece el Barómetro FGEE están muy por debajo de los que se registran en el estudio Opiniones y actitudes de los usuarios de las Bibliotecas Públicas del Estado, de próxima publicación). Por otra parte, el alto porcentaje de lectores en los partidos minoritarios de izquierda cabe interpretarlo en la tradición de estas corrientes políticas, que han defendido secularmente el acceso a la lectura, la educación y la cultura como forma de emancipación de las clases populares. En un sentido similar cabría interpretar el alto índice de lectores de voto en blanco (si bien representan una base muy reducida en la muestra), como actitud especialmente crítica favorecida por los hábitos de lectura.
La distribución de los índices de lectura en función de la escala de ideología política que ofrece el Barómetro CIS abunda en la interpretación anterior, ya que presenta una clara asociación entre alineación ideológica en la izquierda y mayores hábitos de lectura:

Lectura de libros según escala de ideología política

Lectores

TOTAL

Izquierda

Centro

Derecha

N.S.

N.C.

( 1 – 2 )

( 3 – 4 )

( 5 – 6 )

( 7 – 8 )

( 9 -10 )

Frecuentes

40,4

50,3

44,2

42,3

39,8

34,3

25,5

38,0

Ocasionales

20,2

18,8

20,9

22,5

21,1

16,4

14,4

19,2

No lectores

39,4

31,0

35,1

35,2

39,0

49,3

60,2

42,0

Lectores

60,6

69,1

65,1

64,8

60,9

50,7

39,9

57,2

Opiniones sobre la lectura y el fomento de la lectura en España

[Hilario Hernández, DAE-FGSR]. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha dedicado su último Barómetro, de Junio de 2009 (Estudio nº 2.806), en su parte central, a la lectura. Con una encuesta realizada entre 2.482 españoles de 18 y más años, a través de entrevistas personales, incluye varias novedades de interés con relación a los estudios sobre hábitos de lectura que viene realizando la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) desde hace diez años.   Las novedades más significativas que aporta el Barómetro del CIS son: la tabulación de resultados por variables socioeconómicas (condición y estatus) e ideológico-políticas (escala ideológica y voto en las últimas elecciones generales de 2008), lo que resulta totalmente novedoso en los estudios de hábitos de lectura (y culturales); y algunas de las preguntas realizadas, en especial aquellas que requieren la opinión de los españoles sobre el fomento de la lectura y sobre el futuro del libro y el libro electrónico.

Según el Barómetro del CIS, dos de cada tres españoles opinan que en España se lee poco (63,7%) o nada (3,6%), frente a una cuarta parte (24,6%) que opina que se lee bastante o mucho. En consecuencia, el 80,1% cree ‘que debería dedicarse más tiempo a la lectura’, una opinión mayoritaria de la que han venido haciéndose eco los medios de comunicación con cierta frecuencia en los últimos años. Con todo, existe una percepción positiva con respecto a la evolución de la lectura en España, ya que quienes piensan que se lee mucho o bastante más que hace diez años (41,1%) superan a quienes creen que se lee igual (23,4%) o menos (23,5%).

La inmensa mayoría de los españoles considera que es necesario fomentar la lectura entre la población en general (98,1%) y, específicamente, entre los niños y adolescentes (97,9%), colectivos para los que el fomento de la lectura es considerado como muy importante por el 71,2% y como bastante importante por un 26,7%. Se trata de opiniones en las que apenas hay diferencias entre las distintas variables analizadas, pudiéndose señalar tan solo que la importancia del fomento de la lectura entre niños y jóvenes adquiere menor relevancia precisamente entre los jóvenes de 18 a 24 años y entre los habitantes de poblaciones con menos de 10.000 habitantes.

El Barómetro CIS incluye una pregunta de especial interés para quienes trabajamos en el fomento de la lectura: ‘¿Estaría más bien de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o más bien en desacuerdo con que se gastase más dinero público en promover la lectura y las bibliotecas, aunque esto supusiera un recorte en otras áreas?’. Las respuestas no dejan lugar a muchas dudas: tres de cada cuatro españoles (74,4%) muestran su acuerdo ante esta propuesta (27,5% ‘más bien de acuerdo’ y 46,9% ‘de acuerdo’), frente a un 10,1% que se manifiesta ‘en desacuerdo’ y un 4,6%, ‘más bien en desacuerdo’. El 11,0% no sabe o no contesta a esta pregunta, por lo que si la tabulación se hiciera tomando como base aquellos que responden, el grado de acuerdo con la propuesta de asignar más recursos públicos al fomento de la lectura alcanzaría al 83,6% de los españoles.

El grado de acuerdo es algo mayor entre las mujeres que entre los hombres (3 puntos de diferencia), mientras que, por edades, el mayor índice de acuerdo se da en los adultos entre 35 y 44 años (la generación con hijos en proceso educativo), mientras que están por debajo de la media (entre 3 y 4 puntos) los jóvenes de 18 a 24 años y las personas con más de 55 años. El nivel de acuerdo es también superior entre los habitantes de localidades con menos de 2.000 habitantes (casi 6 puntos por encima de la media) y de ciudades entre los 50.000 y 100.000 habitantes (5 puntos más), pero ronda los 10 puntos menos que la media en las ciudades con más de un millón de habitantes. Entre las personas sin estudios terminados, el nivel de acuerdo es en 5,5 puntos inferior a la media, mientras que aumenta conforme se amplía el nivel educativo, algo similar a lo que ocurre según la clasificación de estatus socioeconómico.

Por lo que respecta a las variables ideológicas y políticas, se pueden apreciar algunas diferencias de interés. El nivel de acuerdo (con una media del 74,4%) es del 78,0% entre los votantes del POSE y del 72,4% entre los del PP. Los porcentajes suben al 81,8% en los votantes de IU/ICV, al 83,5% en los de otros partidos minoritarios (PNV, UPyD, ERC, BNG, CC y Na-Bai) y al 86,7% entre los que votaron en blanco en las últimas elecciones. Sin embargo, se reduce al 71,1% en los votantes de CiU, que habían respondido afirmativamente de manera unánime (100%) a las preguntas sobre la necesidad de fomentar la lectura en general y entre niños y adolescentes.

La clasificación ideológica muestra un mayor nivel de acuerdo con la propuesta de asignar más recursos al fomento de la lectura entre quienes se manifiestan de izquierdas, un porcentaje similar a la media entre quienes se adscriben ideológicamente al centro, y un menor nivel de acuerdo entre las personas de derechas, con una diferencia de casi 10 puntos entre ambos extremos (82,9% frente al 73,5%), diferencia que, en todo caso, refleja un importante nivel de consenso en el conjunto de la sociedad española.