El uso de las bibliotecas públicas desciende en el Reino Unido

Los servicios de biblioteca pública cada vez se utilizan menos en el Reino Unido. En 2005-2006 casi la mitad de los adultos entrevistados afirmaba haberlos utilizado (48,2%), mientras que en 2015-2016 ese porcentaje se ha reducido a un tercio (33,4%). Es una de las conclusiones más significativas y alarmantes que revelan las estadísticas publicadas recientemente por el Department for Media, Culture & Sport de dicho país en el informe Taking Part 2015/16 Quarter 4.

Los datos también revelan que el uso de las bibliotecas públicas se mantiene estable en las áreas más desfavorecidas y es en las áreas con menos carencias donde más desciende, casi 15 puntos porcentuales entre 2009-2010 y 2015-2016.

DCM&S

Tendencias en las visitas a instituciones culturales en el Reino Unido, 2005-2016. Fuente: Taking Part 2015/16 Quarter 4.

Otras instituciones culturales, como los museos, no están sufriendo la misma suerte, sino que han visto incrementar la afluencia de público, como se puede apreciar en la imagen. El periódico The Guardian ha publicado una noticia en la que comenta estos y otros datos.

Aunque las estadísticas publicadas no explican la razón de este descenso, todo apunta a que el deterioro de los servicios bibliotecarios está detrás de ello. En los últimos años hemos tenido noticia del vapuleo que están sufriendo las bibliotecas de este país: 343 bibliotecas cerradas, casi 8.000 puestos de trabajo perdidos, según algunas fuentes, además de la sustitución del personal por voluntarios, menos horas de apertura y los severos recortes presupuestarios, como ha venido informando Ian Anstice en su blog puntualmente.

Escenas cotidianas

Nota: texto escrito para el Grupo Thinkepi y publicado originalmente en la lista IweTel. La intención es provocar reflexión y debate, así que cualquier comentario al respecto será muy bienvenido.

Escenas cotidianas: el juego, la música y la lectura

OLYMPUS DIGITAL CAMERAUn niño jugando con bloques de construcción, una escena que lleva produciéndose muchos años en cualquiera de nuestros hogares… LEGO, fundada en los años 30, vive uno de sus mejores momentos pero en 2003 estuvo al borde de la desaparición; los niños se estaban alejando de los juguetes tradicionales atraídos por las nuevas tecnologías y la compañía, aunque muy popular, no encontraba la forma de ofrecer lo que estos querían. La empresa superó el momento crítico volviendo a los orígenes (apuesta por los productos estrella de siempre), cerrando líneas poco productivas (reducción de costes) e implementando pequeñas innovaciones tecnológicas para mejorar la experiencia del usuario (entre ellas, la mejora de la presencia en Internet creando su propia red social y diseñando una comunidad online donde la gente pudiera compartir sus creaciones).

LEGO apuesta por el bloque de toda la vida y, sin perder de vista el futuro digital, se esfuerza también en implicar a las personas utilizando los nuevos canales de comunicación.

Una persona sentada en un transporte público, mirada absorta, auriculares en los oídos, una escena que lleva produciéndose muchos años en cualquiera de nuestros trenes y autobuses… En 2014 se ha dejado de vender el reproductor musical de bolsillo que propició el terremoto en la distribución musical: el iPod Classic. Tony Fadell, uno de los creadores del primer iPod, intuía esa desaparición desde el momento mismo en que se empezó a comercializar. “En el 2003-2004 nos empezamos a preguntar qué es lo que mataría el iPod. Y aún en esa época ya vimos que sería el streaming. Lo llamábamos “el reproductor celestial en el cielo”. Y eso es lo que tenemos ahora: la música en la nube y contenidos en streaming.”

“En cuanto al futuro de la música, no se trata ni del iPhone ni del iPad. Se trata de aplicaciones que lean tu mente. Ahora que tenemos acceso a toda la música que podemos imaginar, la gallina de los huevos de oro pasa a ser la capacidad de descubrir esa música. […] Que ese reproductor celestial te dé la canción adecuada en el momento adecuado”.

Una persona acercándose a la biblioteca para coger un libro, una escena que lleva produciéndose muchos años en cualquiera de nuestras bibliotecas…¿y si analizamos la escena teniendo en cuenta la experiencia de LEGO y el fin del IPod?

Escenas cotidianas: del libro a la lectura, de la desiderata a la experiencia del usuario

Últimamente, con e-biblio, e-liburutegia y su tímida oferta de préstamo digital, la escena está sufriendo pequeñas variaciones: en la colección hay libros que pertenecen a terceros que imponen condiciones que la biblioteca repercute en los usuarios, esto tienen más opciones para obtener lectura y deciden si merece la pena otorgar valor a lo que las bibliotecas ofrecen. Estamos dejando de pensar en clave de objeto (libro) y empezamos a valorar la importancia del acceso al contenido (lectura): el préstamo ya no es necesariamente presencial ni acudir a la biblioteca imprescindible.

La biblioteca ofrece una colección amplia, plural, bien construida, garantiza el anonimato, no considera al lector como un producto, el poder adquisitivo no es un problema para usar sus servicios; lleva tanto tiempo asociada al libro y a la lectura que la “marca” biblioteca es un gran activo…pero al igual que con la música, el streaming y el leer todo lo que quieras por 10 euros al mes está a la vuelta de la esquina. Acudir a la biblioteca porque allí se encuentran los libros tiene fecha de caducidad.

Seguimos teniendo muchos libros en baldas (y los seguiremos teniendo) pero nos equivocamos si nos empeñamos en pensar que lo nuestro es más el libro que la lectura; si identificamos plataforma de préstamo con estrategia digital, el libro con nuestro bloque…. No, en la era del streaming no iremos a la biblioteca a por libros, pero tal vez sí a por esa recomendación, a por esa experiencia de lectura compartida (nuestro verdadero bloque).

Ahora que el libro y el espacio físico están dejando de ser imprescindibles necesitamos a nuestros lectores para perfilar colecciones y mejorar “la experiencia del usuario”

En la economía de la información el valor de las cosas depende de los usuarios. Cada vez que alguien se acerca a la biblioteca tenemos un potencial creador de valor, una pequeña inversión para ese futuro que nos preocupa, un futuro que no existirá si no es con una comunidad lectora alrededor de la biblioteca. Siempre ha habido personas que nos han comentado sus lecturas, si el libro les ha gustado o no; comentarios que muchas veces no hemos valorado en su justa medida.

Para ese tipo de lectores la biblioteca no es almacén sino plaza donde poder intercambiar impresiones; plaza que frecuentarán con sus amigos si se sienten valorados y correspondidos.

Empezar a mirar con otros ojos a quien viene a por un libro y animarle a, junto a nosotros, recomendar y fomentar la lectura, es clave para el futuro en streaming que se avecina.¿Por qué no aprovechar el mostrador tradicional para construir el virtual del futuro?, ¿por qué no democratizar la recomendación de la lectura “en presencial” para implicar a nuestros lectores en la construcción de la recomendación “en virtual”?

La construcción del fondo bibliográfico es toda una declaración de intenciones: empezamos a recomendar cuando realizamos la selección. Podemos argumentar que en esa selección teníamos en cuenta a nuestros usuarios a través de las desideratas, esa petición en la que quedaba claro quien decidía.

En la era del acceso invitar al usuario a que nos diga que le interesaría a ver si lo tenemos en cuenta en la próxima compra ya no tiene sentido; el tiempo de la desideratas, entendida como una gracia, ha pasado.

Lo interesante es saber qué opina, qué comenta, qué busca, qué recomienda y aprovechar esa información para, sin olvidar la calidad y la pluralidad que se nos supone, ofrecer servicios de lectura más personalizados.

Fíjate, ahí está la usuaria acercándose al mostrador; comenta con tanta pasión el libro que está devolviendo que dan ganas de dejar todo lo que tienes entre manos y ponerte a leer. Y mira esa otra que escucha mientras espera a ser atendida y pregunta si se puede llevar el libro que acaban de dejar. A nada que te descuides se establecerá una conversación entre ambas (“Ya verás cómo te va a gustar”) que molestará a los estudiantes del fondo. Dependiendo de nuestra forma de ser:

  • facilitaremos que la conversación que hemos descrito llegue a producirse,
  • escucharemos con atención el comentario del lector emocionado y
  • aprovecharemos para beneficio de la biblioteca esa información que nos están ofreciendo

o, por contra,

  • cortaremos de raíz el intercambio de opiniones en pos de un silencio que garantice el recogimiento y el estudio.

Aunque no hayamos preguntado el lector siempre nos ha dicho lo que le gusta y hemos empleado esa información para difundir la impersonal y muy solicitada lista de los libros más prestados, clave para mejorar las estadísticas de préstamo. Si estamos tan convencidos de la importancia del usuario ¿por qué no poner el acento en la persona y en la lectura que recomienda? ¿por qué no preguntar directamente para saber lo que le gusta?, ¿por qué no apelar a la creación de un vínculo afectivo entre el lector, la lectura y la biblioteca que les ha puesto en contacto y animar a otras personas a vivir esa experiencia?; y ya puestos ¿por qué no usar las nuevas posibilidades tecnológicas y los nuevos canales de comunicación para hacerlo? LEGO lo ha hecho, sigue vendiendo (analógicas) piezas de plástico y parece que no le va mal.

La sinrazón del canon por préstamo bibliotecario

rd624canonEl gobierno español considera que los servicios bibliotecarios públicos restan ingresos a los autores. A partir de este planteamiento, ha aprobado una normativa perjudicial para las bibliotecas que obliga a sus titulares a pagar tasas por los servicios de préstamo. El 1 de agosto de 2014 se publicó el Real Decreto que “desarrolla el derecho de remuneración a los autores por los préstamos de sus obras”, con el que cumple con lo adelantado en la Ley de la lectura, del libro y de las bibliotecas de 2007 y mediante el que atiende la reivindicación de determinadas sociedades de gestión de derechos, que han mostrado su queja constantemente en los órganos ministeriales españoles y en las oficinas europeas competentes. El real decreto identifica a las bibliotecas y otros centros de información con organismos que menoscaban los ingresos de los autores. Se trata de una imposición legal que confunde derechos con intereses y que consolida un despropósito que tendrá una repercusión perniciosa en el desarrollo de los servicios públicos. La crítica a esta normativa puede basarse en argumentos objetivos, que se desgranan en este texto y que parte de dos afirmaciones incontestables: los autores deben ser remunerados por sus obras y las bibliotecas benefician a los autores. Es un error considerar a las bibliotecas como entidades que perjudican económicamente a los autores, al igual que es inaceptable sobrecargar a las entidades que prestan servicios bibliotecarios públicos con tasas que menguarán sus presupuestos y que impedirán el cumplimiento correcto de sus actividades sociales, educativas y culturales. En los siguientes párrafos defiendo la derogación del real decreto y el consenso en un sistema global de remuneración de la creación por el uso público que se hace de la misma, que realmente beneficie a los autores y que no perjudique a los servicios bibliotecarios y similares.

¿Por qué la remuneración por préstamo?

La compensación por préstamo de obras en establecimientos públicos ha sido una reclamación de las sociedades de gestión en la última década. La progresiva facilidad para el almacenamiento de contenidos en soporte digital y la diversificación de los formatos en las colecciones de las bibliotecas puso en alerta a los representantes de los autores para establecer mecanismos mediante los que las entidades titulares de las bibliotecas pagaran por los posibles perjuicios causados a los autores. La acción de las sociedades de gestión dio sus frutos en Europa y se aprobó una directiva sobre derechos de alquiler y préstamo, que se toma como base para que cada país regule al respecto. La directiva europea tiene una finalidad protectora para las obras sonoras y multimedia, pero por extensión para cualquier recurso prestable en una biblioteca. Desde la aprobación de la directiva europea, los estados de la Unión han modificado sus legislaciones de propiedad intelectual, en función de lo que políticamente hayan decidido los respectivos gobiernos, porque, si bien la directiva reafirma el derecho de remuneración a los autores por alquiler y préstamo, también admite que sean los estados quienes decidan cómo se determina (Art. 6.1), que se exima a determinados establecimientos (Art. 6.3) y que permite, incluso, que no se legisle al respecto, siempre y cuando se establezca una remuneración (Art. 6.2).

Los gobiernos españoles siempre se han mostrado favorables a regular en favor de las sociedades de gestión, estableciendo cantidades para la aplicación de sus normas y repercutiendo el pago en las entidades titulares de los “establecimientos públicos”, o sea, de las bibliotecas públicas, principalmente. La secuencia histórica se inicia con el directiva europea (2006), continúa con la incorporación de la remuneración por préstamo en la Ley de la lectura, del libro y de las bibliotecas (2007) y sigue con el reciente real decreto sobre el derecho de remuneración por los préstamos (2014). La ley de 2007 preveía el desarrollo de este real decreto a fin de desarrollar procedimientos y cuantías (Art. 37.2). No obstante, desde la ley de 2007 algunas sociedades de gestión han comenzado a cobrar por estos conceptos y siguen haciéndolo hasta la fecha. Por ejemplo, CEDRO informa en su memoria de 2013 que ingresó 0,17 millones de euros por este concepto, al tiempo que muestra su queja porque “La mayoría de las instituciones obligadas al pago no hacen efectiva su responsabilidad” (Memoria CEDRO 2013). La negativa de las instituciones públicas a pagar es lógica, ya que la normativa es contradictoria y la representación de los autores no está unificada.

Aquí está el tan esperado, para algunos, real decreto de desarrollo de la ley. Otros, estamos deseando la siguiente normativa que modifique la recientemente aprobada, que deje de identificar a las bibliotecas como perjuicio para los autores y que defienda que las bibliotecas -públicas y educativas por igual- son centros de promoción de la creación y, por tanto, generadoras de bienes educativos, culturales y, como no, económicos. Los reales decretos también se modifican y derogan. La próxima normativa debe premiar a las bibliotecas por hacer bien su trabajo, no castigarlas por ello.
Lo cierto es que desde el 2 de agosto de 2014 las entidades que ofrecen obras en préstamo están obligadas a pagar un canon como “contrapartida al perjuicio causado a los autores derivada de la utilización de sus obras en establecimientos accesibles al público sin necesidad de autorización”, según dice el preámbulo de la nueva norma legal. Los legisladores dan por hecho que las bibliotecas causan un perjuicio a los autores, aunque la justificación siempre es que España tiene que transponer la normativa europea en la nacional y que es el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión quienes obligan a remunerar. Esto es una verdad a medias, ya que la reglamentación europea simplemente indica que hay que buscar sistemas de remuneración, pero son los estados miembros quienes decidirán cómo se aplica y a quién afecta, algo lógico, ya que los sistemas de financiación de las bibliotecas son diferentes según los países. Si las bibliotecas españolas no cobran por sus servicios ¿cómo van a pagar por ellos? Teniendo en cuenta que más del 85 % de las bibliotecas españolas son financiadas por entidades públicas, se podría haber optado por una sencilla opción legal: negociar licencias nacionales con las sociedades de gestión; sin embargo, se ha decidido una solución compleja, en la que se traspasan más obligaciones a las administraciones, sin ir acompañadas de presupuestos complementarios para apoyar estas nuevas “competencias”. El resultado es que las administraciones deben pagar un canon por disponer de bibliotecas activas y este canon se deberá soportar con los presupuestos propios, presumiblemente los mismos con los que se financian las bibliotecas para su personal, adquisiciones y actividad.

Los errores de la nueva norma

El real decreto 624/2014 llega en un momento inoportuno, se ha aprobado sin la interlocución necesaria y presenta dificultades técnicas, por lo que será de muy difícil aplicación. Las bibliotecas públicas españolas, las afectadas por el canon, disponen cada año de menos presupuesto para adquisiciones. Según la Estadística de Bibliotecas del INE, en 2012 las bibliotecas públicas gastaron cerca de 41 millones de euros en nuevos fondos; cantidad alejada de los 52 millones invertidos en 2010 y de los 64 millones de 2008. Imponer una tasa a las bibliotecas públicas es obligarlas a reducir aún más su volumen de adquisiciones. Lo justo hubiera sido que las autoridades ministeriales hubiesen consensuado una propuesta con los representantes de las entidades que disponen de bibliotecas y que tendrán que soportar los efectos de la nueva obligación. Existen los suficientes órganos colegiados como para haber establecido una norma acorde a los intereses de todas las partes. La falta de acuerdo provoca que se haya aprobado un procedimiento estudiado al céntimo por quienes se beneficiarán principalmente de la nueva normativa: las sociedades de gestión. En el momento en que los representantes de los autores expliquen cuál será el criterio de reparto “objetivo, proporcional y de público conocimiento”, al que les obliga el real decreto (Art. 8.2) y sepamos además las cuantías que obligan a pagar a las bibliotecas y si se detraen de sus presupuestos, podremos conocer quienes son los perjudicados y quienes los beneficiados. De momento, los únicos beneficiados son los recaudadores, las sociedades de gestión de derechos de autor.

La aprobación del real decreto de remuneración por préstamo bibliotecario es, en mi opinión, un gran error político, que significa una concepción equivocada de los servicios públicos y la incomprensión de la función de los mismos, pero sobre todo es un despropósito por varios motivos:

  • Incoherencia en la responsabilidad del pago. La repercusión del pago en los organismos titulares de las bibliotecas reducirá el presupuesto de las bibliotecas. El real decreto exime a las bibliotecas de centros educativos, independientemente de que sean públicas o privadas, para “garantizar la plena efectividad del derecho a la educación” (Preámbulo), olvidándose de que la biblioteca pública actúa como biblioteca escolar y universitaria. Ni se puede dar el mismo trato a los centros privados que a los públicos ni se debe negar la función educativa de la biblioteca pública. Por otra parte, los autores están representados legalmente en España por cuatro sociedades de gestión, más otras cuatro que agrupan a productores o intérpretes. ¿A quién se debe pagar? Hay que tener en cuenta que tanto la directiva europea como la legislación española de propiedad intelectual permiten que los autores decidan cómo se difunden sus obras y que puedan autorizar el préstamo público de su creación, por lo que también hay que arbitrar el procedimiento para no pagar por obras autorizadas y por aquellas que son de dominio público.
  • Dificultad del cálculo de las tasas. El real decreto cuantifica el canon por obra y por usuario. La tasa y los plazos están determinados. Se deben tener en cuenta las obras con derecho de autor que son adquiridas para préstamo (Art. 7.3) y los usuarios que han hecho uso efectivo del servicio de préstamo (Art. 7.4). La norma exime del pago, en determinadas circunstancias, a los usuarios con discapacidad y, por lo tanto, los préstamos que realicen (Art. 3c). Los datos los debe aportar la administración titular de la biblioteca (Art. 7.1), por lo que debe disponer de un sistema que permita saber si una obra prestada tiene derechos de autor, si ha sido adquirida para préstamo, cuántos prestatarios reales ha servido la biblioteca y qué préstamos se han hecho a personas con discapacidad en los términos legales. Los sistemas de gestión bibliotecaria no están preparados para este nivel de detalle, por lo que, antes de pagar, las bibliotecas necesitan adaptar sus sistemas informáticos. La Estadística de Bibliotecas del INE de 2012 indica que de las 4211 bibliotecas públicas existentes en España -las realmente afectadas por el real decreto-, sólo 2967 tienen automatizado el servicio de préstamo y 1216 son las que tienen informatizado la gestión de adquisiciones; por lo que el 29,54 % que no tienen gestión informática deberán obtener de forma manual los datos que se requieren de las obras susceptibles de remuneración. Se trata de trabajo laborioso, que los titulares de las bibliotecas públicas deberán también cuantificar, ya que se hará un trabajo para las entidades privadas a las que se ha concedido la recaudación.
  • Inequidad de la recaudación establecida. La privatización que supone el sistema de remuneración aprobado es injusta para los autores, ya que se determina que la recaudación se haga sin tener en cuenta qué obras se prestan. La normativa aprobada permite que las sociedades de gestión recauden por autores que no representan, por lo que estarían obteniendo un enriquecimiento ilícito, ya que obtienen dinero público que no les corresponde. La normativa abre diferentes vías para que tanto las entidades de gestión de derechos, como las entidades titulares de las bibliotecas establezcan representación para el pago y el cobro. No se puede cobrar nada antes de que las entidades de gestión y las administraciones establezcan sus procedimientos. Sería injusto pagar a una entidad por las obras que pertenecen a otra o por obras de las que se tiene autorización. La nueva norma de alguna forma plantea una moratoria, al hacer efectiva la obligación desde 2016, pero busca una injusta solución transitoria, basada en el pago en función de las adquisiciones efectuadas, sin tener en cuenta si las obras tienen derecho de autor y quienes son los titulares de las mismas. No se puede pagar sin tener la seguridad de que verdaderamente se está remunerando al autor. Si se obliga al pago, lo justo sería devolver a las bibliotecas la recaudación que no se haya justificado y que se ha cobrado de forma indebida.

Las cifras y otros argumentos contrarios

El real decreto establece el canon futuro, así como una tasa de remuneración provisional que habría que abonar desde el 2 de agosto de 2014 hasta el 1 de enero de 2016 y que implica el pago de 0,16€ por obra adquirida, cantidad que rebaja los 0,20€ vigentes desde 2007. Si tenemos en cuenta el número de altas (que no de compras) que recoge la Estadística de Bibliotecas 2012 del INE, el pago global que debería hacerse por los libros incorporados a las bibliotecas públicas y centrales sería de unos 480.000 euros, a lo que habría que sumar otros 23.000 euros por los documentos sonoros y otros 67.000 euros por los audiovisuales. Entre estas tres categorías de documentos se debería pagar a las sociedades de gestión unos 570.000 euros. Esta cantidad no tiene en cuenta si las obras tienen derechos de autor, si han sido compradas para préstamo o si tan siquiera han sido compradas, ya que pueden haber sido donadas. Se toma como dato el número de altas en bibliotecas públicas de los tipos de documentos más comunes para el préstamo: libros, discos y películas. Los ingresos deberían ser repartidos entre las cuatro sociedades de gestión de derechos de autor: SGAE, CEDRO, VEGAP y DAMA. Según sus propios datos, SGAE representa a unos 100.000 autores y CEDRO a unos 20.000. VEGAP y DAMA tienen un menor número de socios en España, unos 3000 entre ambas. El reparto es sencillo: 4,63 € por autor. Pero esta cantidad no es correcta, ya que habría que desglosar las donaciones, las obras con autorización y las de dominio público, por lo que los ingresos serían menores. No obstante, hay que tener en cuenta que las sociedades de gestión se mantienen gracias a los porcentajes que cobran a sus asociados por su actividad. A mayor recaudación, mayores ingresos para las sociedades, no necesariamente para sus autores, que en el caso de los préstamos públicos nunca recibirán una remuneración proporcional al uso de su obra. ¿No sería más lógica una licencia nacional con fondos estatales? Tal como se ha aprobado, la norma no debería ser aplicada, ya que supone un tratamiento injusto para las bibliotecas de titularidad pública y favorece un pago inadecuado a entidades de las que no hay constancia que representen a los autores cuyas obras han sido prestadas.

Las bibliotecas no deben pagar por su actividad. Las bibliotecas públicas fomentan la creación y dinamizan el consumo de productos culturales. La promoción que realizan las bibliotecas de las obras que alojan implica un mayor conocimiento de las mismas y es una vía de uso prolongado en el tiempo. Las bibliotecas organizan presentaciones de obras, audiciones y ciclos, recomiendan obras en guías y centros de interés, coordinan clubes de lectura y otras acciones de fomento de la lectura y la cultura. Nunca se ha pedido una compensación a las editoriales o los autores por la promoción que se hace de sus obras. Las bibliotecas son servicios gratuitos, que no cobran por su actividad, por lo que tampoco deben pagar por la misma. Además, las bibliotecas españolas no disponen de presupuestos suficientes, por lo que aunque se quiera pagar, no se dispone de las condiciones para ello.

El debate debe ser político y debe estar basado en por qué gravar a las bibliotecas públicas y las entidades que fomentan la cultura y que potencian los sectores de la cultura y de la educación. Si el objetivo es el reparto justo de los ingresos derivados de la creación, la normativa actual no cumple dicho objetivo. El nuevo decreto acusa a las bibliotecas de restar ingresos a los autores; interpreta que los préstamos son fugas en las ganancias de las sociedades de gestión. No es así. Las bibliotecas son una garantía para que el flujo cultural no cese, para que las obras se conozcan, se utilicen, se vendan. La normativa aprobada favorece a las sociedades de gestión y perjudica a las bibliotecas, que verán dificultada su actividad. A nadie beneficia que un país se encuentre en un estado de precariedad cultural. La decisión debería ser la contraria a la aprobada: de igual forma que se obliga a dedicar presupuestos para remunerar a los autores, se pueden aprobar normativas que obliguen a disponer de presupuestos para la adquisición de recursos bibliotecarios.

La triste situación a la que se ha llegado en España se resume en que los gobernantes opinan que las bibliotecas restan ingresos a los autores. La realidad es la inversa, por lo que se debe sustituir la normativa aprobada por un sistema que beneficie conjuntamente a los autores y a las bibliotecas que difunden sus obras. Me gustaría que estos argumentos fueran tenidos en cuenta por los representantes políticos, para que trabajaran en una norma justa, ya que, en mi opinión el real decreto aprobado ahora es injusto, inadecuado, ilícito, arbitrario, antisocial, erróneo, absurdo, desproporcionado, insidioso y pernicioso.

1. El sistema es injusto, porque cobra por promover la cultura
2. El sistema es inadecuado, porque no beneficia a los autores
3. El sistema es ilícito, porque permite recaudar sin derechos
4. El sistema es arbitrario, porque no se ajusta a indicadores reales
5. El sistema es antisocial, porque resta financiación a un servicio público
6. El sistema es erróneo, porque se basa en planteamientos falsos
7. El sistema es absurdo, porque penaliza a quienes mejor hacer su trabajo
8. El sistema es desproporcionado, porque vuelve a cobrar por derechos ya pagados
9. El sistema es insidioso, porque se establece con intereses particulares
10. El sistema es pernicioso, porque ataca a las bibliotecas públicas

Referencias

El bibliotecario reafirmado

zapatosEstoy de cumpleaños; 26 desde que, a finales de los ochenta, empecé a compartir mi vida profesional con la biblioteca de Muskiz.

“En la biblioteca de mi pueblo no teníamos mueble para el catálogo pero, eso sí, las cajas de zapatos en las que guardábamos las fichas eran de buena calidad. Aún conservo las dos cajas; me ayudan a no olvidar que la nuestra siempre ha sido una economía de subsistencia y que estamos acostumbrados a buscar soluciones en tiempos de crisis. Lo diferente de esta crisis es que además de económica es de identidad.”

“Hasta la popularización de internet estábamos habituados a manejar situaciones precarias entre las certezas de nuestra misión;  profesionales y usuarios nos manejábamos con unos clichés establecidos, no necesariamente coincidentes, sobre lo que podíamos ofrecer y recibir de la biblioteca.”

“En el tránsito de lo analógico a lo digital se alteraron conceptos básicos… La desmaterialización del libro  nos ha cambiado las respuestas básicas sobre qué es y para qué sirve…”

“Crisis de identidad y crisis económica afectan a roles y servicios que ya no son tan válidos como creíamos; no es de extrañar que muchas personas se pregunten por nuestra función y que las bibliotecas se sientan amenazadas.”

“En una sociedad hiperconectada el principal aliciente para seguir acudiendo a las bibliotecas no serán la colección almacenada ni el descubrimiento de la información sino el espacio físico, la posibilidad de acceso a la red y, sobre todo, el factor humano que nos ayude a minimizar la infoxicación. La clave para que este nuevo espacio tenga futuro serán sus profesionales… “

“Cuando comparo el presente bibliotecario anterior a Google y a los ebooks con el actual en busca de una respuesta a las dudas que la sociedad tiene sobre nuestra función me invade el optimismo. Una mirada a las cajas de zapatos compartiendo espacio con el smartphone y el tablet es suficiente para disipar mis temores. Pero ¿cómo es posible  que nadie pusiese en duda lo que podíamos ofrecer con ellas y no confíen en los servicios que podemos ofrecer con estos?”

Estas frases pertenecen a “Biblioteca, crisis y cajas de zapatos en la era de Internet: el bibliotecario reafirmado” un artículo publicado en la revista Trama & Texturas  en donde cuento cómo he vivido ese periodo y qué espero del futuro. Si te animas a perder unos minutos tal vez te interese 🙂

Libros electrónicos para bibliotecas públicas

La Secretaría de Estado de Cultura ha convocado una licitación para la contratación de licencias de libros electrónicos y de la plataforma que gestione su préstamo en bibliotecas públicas. Se trata de una noticia excepcional, al menos por tres razones:

  1. Porque la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria inicia con fuerza una política nacional de expansión del libro electrónico en las bibliotecas españolas.
  2. Porque se convoca el concurso tanto para la compra de licencias de libros como para el uso de la plataforma que permita prestarlos en bibliotecas.
  3. Porque la creación de una plataforma nacional de préstamo de libros electrónicos para bibliotecas públicas alivia el escandoloso descenso en las adquisiciones que han sufrido las bibliotecas públicas.

El concurso acaba de abrirse y ahora es el momento de que editores y empresas hagan las mejores ofertas para que todos podamos disfrutar del revolucionario servicio que es disponer de una plataforma nacional de préstamo de libros electrónicos desde bibliotecas públicas. Una vez adjudicado, el plazo de ejecución será de 14 meses, pero el proceso ya está en marcha, por lo que los usuarios podemos felicitarnos.

El anuncio de la contratación es para la “Adquisición de licencias de uso de libros electrónicos (e-books) para su préstamo a través de las Bibliotecas Públicas, así como la implantación de un sistema de gestión informática“. El valor económico total de la inversión es de 1.705.785,12 €, que se dividen en diversos lotes de diferente valor en función de los contenidos. Se trata de lotes por tipos/temáticas de libros electrónicos, más el correspondiente a la plataforma de gestión del préstamo de los libros.

A cada realidad, la biblioteca tiene un significado (8º Encuentro Nacional de Biblioredes)

biblioredes

Diferentes momentos del 8º Encuentro Nacional de Biblioredes

[Biblioblog] Siguiendo la estela de compañeros y vecinos de blog (Jose, Dídac, Fernando y Catuxa dejaron huella y se nota) embarqué la semana pasada, junto con Nieves González, la mejor compañía que un viajero pueda tener y una fuente constante de motivación, hacia el 8º Encuentro Nacional de BiblioRedes, celebrado en la localidad chilena de Olmué los días 15 y 16 de junio. BiblioRedes, el programa de la DIBAM en marcha desde 2002, tiene el objetivo de promover el desarrollo sociocultural de los chilenos desde la biblioteca pública con el apoyo de la tecnología. Una tecnología, y muy especialmente las redes sociales, que se emplean con naturalidad, entendidas en el sentido más estricto como herramientas de comunicación, como espacios de conversación y acercamiento en un país con grandes diferencias geográficas y socioeconómicas. Pero más allá de todo ello, BiblioRedes es un programa que pone en valor el trabajo de bibliotecas en lugares remotos, donde son el único equipamiento cercano al ciudadano, y las comunica entre sí y a escala global.

Tras dos días intensos en contenidos y emociones, en los que entendí por qué mi compañero de blog, Fernando, dice que tenemos mucho que aprender y donde los protagonistas fueron las propias bibliotecas y las personas encargadas de ellas (Paola Gallegos nos recordó en varias ocasiones durante su intervención el mantra “soy biblioteca pública”, que deberíamos repetir todas las mañanas quienes trabajamos en esto), me gustaría señalar algunas palabras que no quisiera olvidar.

Escuchar fue quizás uno de los términos más recurrentes, escuchar al usuario para conocer cuáles son sus necesidades y cubrirlas. De ello hablaron Paula Larraín (de la Biblioteca de Santiago, quien nos regaló la experiencia de los TwitteRelatos, todo un ejemplo de escucha al usuario), Sandra Fried (Fundación Bill & Melinda Gates), Marcia Díaz (encargada del Laboratorio Regional BiblioRedes del Centro Penitenciario de Iquique), Lucía Araneda (Biblioteca de Licantén) y otros.

El verbo capacitar, que significa hacer capaz a la gente, ¿acaso no resume la función de las bibliotecas?

Advocacy fue el término que aprendí de Sandra Fried, sin traducción al castellano, una mezcla entre comunicación, marketing y posicionamiento que implica transmitir, contar lo que hacemos, dar voz a las historias de los usuarios, pues ellas transmiten mejor que nadie el valor de la biblioteca.

La experiencia como fuente de inspiración y motivación es lo que nos transmitieron Paola Gallegos (dando voz a la Biblioteca de Puyehue y todas aquellas que sufrieron los efectos del cercano terremoto que sufrió Chile), Perty Coronado (Biblioteca de la Comuna de Corral) o Marcia Díaz, quienes a través de sus experiencias nos hicieron reflexionar sobre cómo enfrentarse a las dificultades diarias… y también a la ausencia de dificultades.

En beta perpetua, en progreso… las bibliotecas chilenas trabajan para mejorar, tal y como nos transmitieron Paola Gallegos, Magdalena Krebs (directora de la DIBAM)  y Gonzalo Oyarzun (Subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas), entre otros.

A bailar, nos invitó Nieves, que nos guió por el árido camino de la planificación y el marketing a través de la Feria de Sevilla y consiguió ponernos a todos a dar palmas. Pero bailar es algo más, sin duda, es una actitud vital que Nieves transmite especialmente.

“Para triunfar debes estar enamorado de tu idea”, decía un tuit de @aracorbo (vía @javiercelaya) publicado en la mañana del día 15 y que en seguida conectamos con lo que allí estaba sucediendo: se notaba que todos los que estábamos allí nos sentíamos enamorados de las bibliotecas, ¿Será ese el secreto del éxito realmente? En fin, Nieves lo explica en su blog, no se pierdan los vídeos.

A cada realidad, la biblioteca tiene un significado, por eso hay que escuchar lo que necesita nuestra comunidad de nosotros, para darle sentido a nuestra biblioteca, que por lo tanto no es igual que la del vecino o la de cualquier otro lugar del planeta.

En la web del Encuentro se encuentran todas las presentaciones de los expositores, así como una crónica exhaustiva de las intervenciones y en breve estarán disponibles los vídeos también. Nieves González ha recopilado todos los tuits en tres partes (primera, segunda y tercera).

De congreso en congreso

BUCLE[Biblioblog] Llevo unas semanas de congreso en congreso; además de otros tantos meses implicado en varias jornadas que se celebrarán en breve. Aprovechando que tenemos un buen puente por delante, aparco el trabajo un rato y, antes de salir a la calle a comprobar cómo en mi tierra existen estaciones y el otoño ya está presente, me siento un rato con nuestro blog para contar algunas impresiones de las jornadas a las que he asistido y sobre los próximos congresos en los que estoy metido. Por tanto, es ésta una nota de alguien que pasaba por allí y cuenta lo que vio, aunque en la mayor parte de los casos he estado (o estoy) metido hasta el cuello en la concepción y organización de las jornadas profesionales de las que hoy a hablar.

Los días 16 y 17 de septiembre de 2010 celebramos en Ávila las IV Jornadas BUCLE sobre Bibliotecas Universitarias. Se trataba de volver a reunir a las personas que trabajamos en las bibliotecas de las universidades públicas de Castilla y León para ponernos al día, exponer nuevos proyectos, intercambiar experiencias, conocer tendencias y, ante todo, compartir espacios y tiempos con compañeros. Desde mi perspectiva, lo más destacado fue reunir a 130 personas con intereses comunes, con las mismas ganas de trabajar por una profesión y con la misma ilusión por ofrecer servicios bibliotecarios adaptados a las necesidades actuales. Las presentaciones pueden descargarse en su totalidad y hay un excelente resumen en el blog de la UCM La biblioteca informa al bibliotecario (gracias Andoni, eres esencial en este oficio).

Ayer mismo regresé del X Workshop de REBIUN sobre proyectos digitales, celebrado en Valencia los dias 7 y 8 de octubre de 2010. Al igual que en el caso anterior todas las presentaciones están en acceso abierto. Se trataba de poner punto final (o seguido o aparte o qué sabe nadie, que diría Raphael) a diez años de intercambio de experiencias entre universidades. El “guorchop” nos ha servido durante todo este tiempo para conocer la actividad de REBIUN y de sus universidades en relación a proyectos donde la tecnología era “domesticada” por las bibliotecas para hacer más útil y sencilla la actividad bibliotecaria. Tras la aprobación del nuevo plan estratégico de REBIUN se determinará el foro más adecuado para continuar con este tipo de intercambio de experiencias, que es enriquecedor, tanto por las soluciones que se ofrecen, como por las relaciones personales que se establecen. Y es que lo mejor de estos seminarios son las comunicaciones presentadas, que reflejan el estado de la cuestión de nuestras universidades. Los proyectos presentados son siempre acordes con el momento del desarrollo tecnológico. En esta ocasión, quiero destacar algunas experiencias presentadas sobre web móvil, geoposicionamiento e integración de datos entre plataformas y servicios. Fue también un gusto conocer de primera mano, de voz de las personas que están sacando adelante el proyecto, que Recolecta se está consolidando y está preparadao para nuevas funcionalidades. 160 personas inscritas y más de mil siguiendo la etiqueta de las jornadas en red demuestran el interés de esta convocatoria. Mi enhorabuena a la UV y a la UPV por el trabajo.

Además de estas jornadas profesionales, en las últimas semanas he estado integrado en el comité científico del V Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas,  como representante de FESABID. Ya se ha difundido el programa de la principal convocatoria nacional de bibliotecas públicas, que tendrá lugar en Gijón los días 3, 4 y 5 de noviembre de 2010. Han sido meses de planificación de contenidos, evaluación y selección de propuestas que han dado como resultado un completo programa que no defraudará a los asistentes. Lamentablemente, será el primer congreso de públicas al que no asista, ya que coincide en fechas con la Asamblea Anual de REBIUN, a la que pertenezco. No obstante, seguiré el congreso a través de la retransmisión web que se realizará y  a través de la etiqueta que se elija para su difusión en las redes sociales.

Por último, están en marcha las XII Jornadas Españolas de Documentación FESABID 2011, que se celebrarán en Málaga los días 25, 26 y 27 de mayo de 2011, de forma conjunta y simultánea con las Jornadas Bibliotecarias de Andalucía y con la Conferencia Anual de EBLIDA. En las jornadas de Fesabid actúo como coordinador del comité científico. En un primer momento, el trabajo ha sido determinar los bloques temáticos y, cuando terminen los plazos de presentación de comunicaciones y propuestas de actividades, el comité entrará de lleno en la selección de los contenidos. El enfoque general del congreso me parece muy atractivo (qué voy a decir), tanto por las posiblidades de los contenidos, como por el carácter local-nacional-europeo del que se ha dotado esta convocatoria. Como ocurrió en la edición FESABID 2009, además de ponencias y comunicaciones, los asistentes podrán asistir a paneles de expertos, foros sectoriales, seminarios de análisis y talleres formativos. El congreso sigue adelante con sus plazos, seguro que en otras notas volveré a tratar de estas jornadas, las Jornadas Españolas de Documentación.

De congreso en congreso, porque los congresos son necesarios para el desarrollo profesional. Asistir a un congreso significa establecer relaciones profesionales, actualizar conocimientos, difunfir experiencias, participar en la reflexión sobre nuestros ámbitos o compartir nuestro tiempo con compañeros. Es estar presente en nuestra profesión, ser parte de ella.