Los medios sociales se están transformando en canales de venta directa

Los medios sociales están dando los primeros pasos para convertirse en canales de venta directa, además de las plataformas de marketing que son ahora. Facebook, Twitter, Pinterest y otros medios están trabajando en botones de compra que permitirán a sus usuarios adquirir productos sin salir de sus dominios. Esta podría ser una interesante vía de financiación, uno de sus principales retos a ls que se han enfrentado.

Hace casi un año Facebook anunció su botón de compra, que apenas ha dado novedades desde entonces. Pinterest ha anunciado este mismo mes los buyable pins —pines susceptibles de compra—, que funcionarán próximamente en las aplicaciones para iPhone y iPad en Estados Unidos. Para hacer posible la venta Pinterest y Facebook colaboran con Shopify, una plataforma de comercio electrónico.

En Facebook y Pinterest los botones de compra se asocian a cada publicación y Twitter comenzó con esta misma idea, pero recientemente ha apostado también por unas páginas especiales para cada producto, sobre el cual se recopilarían una selección de tuits. La editorial Penguin Random House ha sido uno de los primeros aliados de Twitter en esta aventura y ya es posible adquirir algunos de sus títulos directamente desde esta plataforma.

Página de compra de Penguin Random House para el libro The Martian.

Página de compra en Twitter para el libro The Martian.

Esta no es la única novedad en Twitter. Como parte del proceso de compra utiliza las colecciones, que realmente son páginas en las cuales una persona o empresa influyente selecciona y recomienda varios productos a la venta. Cada uno de esos tuits con productos enlaza con una página de compra desde la que adquirirlos. Parece complicado, pero no lo es: con estas colecciones Twitter está promocionando la compra de determinados ítems a través de la prescripción. Para hacernos una idea, una de las primeras colecciones contiene productos seleccionados para los fans de Juego de Tronos por la cadena de televisión HBO. Y Penguin Random House también tiene su propia colección.

Hasta el momento los botones de compra están en modo beta y solo disponibles para unas pocas empresas, pero se espera que se más adelante otras tengan esta misma oportunidad.

La compra es solo una parte de la dirección que están tomando los medios sociales, que comienzan a introducir otros tipos de llamadas a la acción que no implican necesariamente un intercambio monetario. Así, las páginas de Twitter también dirigen a lugares y Facebook incluyó en su día las llamadas a la acción en sus páginas, que por ahora solo permiten comprar, reservar, jugar, registrarse, usar aplicación y ver un vídeo. Este podría ser el primer paso hacia otro tipo de acciones, aunque sin duda la compra es la más interesante en términos económicos.

¿Por qué hablamos sobre esto en un blog sobre bibliotecas? Si las bibliotecas son lugares, también podrían tener su propia página en Twitter, como los restaurantes que recomienda The Infatuation en su página —sirva de ejemplo este local en Brooklyn—. Por otra parte, la posibilidad de ampliar las llamadas a la acción más allá de la compra podría conducir a otras acciones, como tomar prestado un libro electrónico.La prescripción es una de las tareas que los bibliotecarios y quienes trabajan en el fomento de la lectura venimos llevando a cabo desde hace tiempo. Finalmente, las bibliotecas están utilizado desde hace tiempo los medios sociales como vías de comunicación y de promoción de sus servicios. Aten cabos e imaginen cómo podrían ser las cosas en este nuevo escenario, en eso consiste la innovación.

Siete alternativas a Pinterest

Imagen de mkhmarketing compartida bajo licencia CC by 2.0.

Imagen de mkhmarketing compartida bajo licencia CC by 2.0.

Como ya contamos en este blog en su día, solo quienes tienen una cuenta de usuario en Pinterest pueden ver los contenidos que otros publican, mientras que en otras redes sociales quien comparte los contenidos decide si hacerlos públicos o no. Esto constituye un inconveniente para algunas bibliotecas, cuyos usuarios demandan que los contenidos estén en plataformas abiertas. Aunque se puede entrar en Pinterest con los datos de nuestro perfil en Facebook y se tarda apenas un minuto, algunos usuarios pueden no estar dispuestos a crear una cuenta en Pinterest.

Por otra parte, todo depende de lo que se quiera hacer en Pinterest: si se desea utilizarlo para buscar la inspiración o conectar con personas interesadas en un tema, seguirá siendo una plataforma válida. Pero si se utiliza para realizar selecciones de lecturas, ésta puede ser una importante limitación que nos lleve a buscar otras alternativas.

A continuación se analizan algunas alternativas a Pinterest, con sus ventajas e inconvenientes:

  1. Si lo que quieres es simplemente publicar una colección de imágenes, Flickr es una buena alternativa. Es un servicio que muchas bibliotecas utilizan desde hace tiempo.
  2. Las nuevas colecciones de Google son muy similares a Pinterest en cuanto al concepto y la visualización. Además de imágenes se pueden compartir vídeos y textos, por lo que son idóneas para la curación de contenidos. Sin embargo, el diseño de Pinterest sigue siendo muy superior y también su viralidad.
  3. Tumblr, el servicio para crear blogs visuales. La diferencia de Tumblr frente a Pinterest es que los contenidos se visualizan como en un blog, uno a uno, mostrando los últimos publicados en primer lugar, mientras que en Pinterest se ven varios a la vez.
  4. Crear tu propio Pinterest es otra opción. Si montas un blog propio, en WordPress encontrarás unos cuantos temas para que tu blog tenga la misma apariencia de Pinterest (PinBin, Gridsby, Careta o Stacker Lite son algunos de ellos). También en Blogger encontrarás algunas similares. Sin embargo, esta opción no te proporciona el nivel de visibilidad de Pinterest, que cuenta con un gran número de usuarios y que potencia la viralidad de las publicaciones.
  5. Existen multitud de servicios similares a Pinterest, como Weheartit. Sin embargo, el diseño de Pinterest es insuperable frente a cualquier otra alternativa de este tipo y también las posibilidades de viralidad y el número de usuarios.
  6. La aplicación para Facebook Pinterest Page App de Woobox muestra los tableros y los pines que has publicado en un perfil de Pinterest sin necesidad de tener una cuenta. Previamente hay que conectar esta aplicación con un tablero o una cuenta de Pinterest. Esta opción tampoco es perfecta y solo permite visualizar a través de ella tableros, pero no cada uno de los pines de forma individual. En el Facebook de Canal Lector y de El profesional de la información puedes verla en acción. Si eres de los que no se resignan a renunciar a Pinterest, ésta puede ser una forma de salvar la limitación de acceso.
  7. Netvibes es la opción que propone la Biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid para publicar selecciones de lecturas y películas, según explicó Paco López en el grupo Bibliotecarios Pinteresantes.

Desde mi punto de vista, Pinterest sigue siendo la mejor alternativa a todas las anteriores, excepto por la limitación de la que hemos hablado al comienzo: su diseño es insuperable, fomenta la viralidad y es uno de los medios sociales más populares.

¿Conoces alguna alternativa más a Pinterest?

La biblioteca como “community manager” y “content curator” (2/2). Servicios y herramientas para la gestión de comunidades y contenidos

La primera parte de esta nota tuvo la intención de interpretar los fenómenos recientes de la gestión de comunidades (community management) y de la curación de contenidos (content curation) desde una perspectiva bibliotecaria tradicional. Las bibliotecas, desde su origen, por su concepción, siempre han prestado servicios de información a personas; por lo tanto, siempre ha habido una relación con los usuarios (comunidades), a quienes se han facilitado documentos o información (contenidos). Las bibliotecas son gestoras de comunidades y de contenidos y las tecnologías participativas han aumentado las posibilidades de relación directa con sus usuarios (gestión de comunidades) y de obtención, procesamiento y difusión de información (gestión de contenidos). Como se destacó en el texto anterior: “La biblioteca es gestora de comunidades y contenidos cuando mantiene actividad en redes y medios sociales y utiliza servicios participativos para la obtención y agregación de la información, tratamiento de los recursos y comunicación de los contenidos”.

El debate continúa con los dos principales rechazos que provocan los ámbitos del “community manager” y del “content curator”. La primera negación es la terminológica, ya que se introducen términos de difícil traducción sin que se pierdan los obligados matices que contienen dos actividades que se desarrollan en entornos digitales. Un gestor de comunidades puede ser un animador sociocultural, pero nadie duda de que un “community manager” trabaja en, por y para las redes sociales. Pero el principal desprecio lo provoca el concepto de “content curator”, de una dureza inusual para el oído castellano. La extrañeza es todavía mayor si se traduce, como algunos hacemos, como “curador de contenidos”. Aún así, defiendo que es preferible emplear la traducción, ya que es una mera cuestión de acostumbrarse a los términos que existen en español y para las que simplemente se rescatan acepciones en desuso. Un curador es una persona que cuida de algo o alguien. Es así en español desde hace más de dos siglos. Considero que el problema se resolverá con el uso, al igual que ocurrió con el término “repositorio”, que se intentó evitar por su malsonancia en el español actual, cuando ya existía en castellano como “lugar donde se guarda algo”. Hoy nadie se extraña de la palabra “repositorio” y, si los empleamos con naturalidad, nadie se sorprenderá de la “curación” y de los “curadores”. Por ese motivo, uso expresiones como “gestor de comunidades” o “curación de contenidos”.

La segunda negación es la utilidad profesional. La gestión de comunidades y contenidos se entienden como dos nuevas frivolidades de los filotecnólogos y de hipsters aficionados. ¿A mí de qué me sirve todo esto? Esta es la pregunta y este artículo quiere aportar alguna respuesta, porque hay una decidida utilidad profesional para las bibliotecas. Si el profesional de las bibliotecas se relaciona con los usuarios, las herramientas de la gestión de comunidades aumentan las posibilidades, acortan la relación, la profundizan y la llevan hasta donde quieran o puedan las dos partes (usuarios y bibliotecarios), siendo una extensión de un servicio o convirtiendo la gestión de comunidades en un servicio bibliotecario propiamente dicho. Además, si el profesional de las bibliotecas selecciona información para recomendar, asesorar u ofrecérsela al usuario, la gestión de contenidos multiplica también las posibilidades de obtener información, para procesar y difundir.

La utilidad de la gestión de comunidades y contenidos para la biblioteca reside en la oferta de herramientas para la identificación de recursos, el procesamiento de la información y la difusión de contenidos.

La argumentación que se está defendiendo aquí se basa en que existen nuevas herramientas que la biblioteca puede emplear para apoyarse en ellas para bien prestar servicios existentes o bien desarrollar nuevos servicios, que se pueden ofrecer gracias a las herramientas de gestión de comunidades y contenidos. Junto a los servicios bibliotecarios hay que delimitar los servicios participativos, que en este contexto son las operaciones que se pueden realizar vía Internet para fines específicos. Los servicios participativos se realizan con herramientas concretas. Por ejemplo, la sindicación de contenidos es un servicio participativo y Feedly es una herramienta para realizar este servicio. Además, las bibliotecas pueden usar los servicios participativos para prestar servicios bibliotecarios. En el ejemplo anterior, la sindicación es un servicio participativo que se emplea para los servicios bibliotecarios de información.

Curador RAE 1780

Los servicios y herramientas para la gestión de comunidades y contenidos se aplican a la actividad bibliotecaria en función de las necesidades y posibilidades de cada biblioteca. En el ciclo de la gestión de comunidades y contenidos, que se describió en la primera parte, se insertan los diferentes servicios participativos y sus herramientas. El ciclo se resumía en siete etapas: selección de la información, agregación de los contenidos, revisión de los contenidos, publicación de la información, difusión de la información, consulta de la información y evaluación de los servicios. Los servicios participativos disponibles para la gestión de comunidades y contenidos se pueden agrupar en veinte categorías, que se desarrollan a continuación, junto a la mención de algunas de las herramientas más conocidas para llevarlos a cabo. Cada uno de estos servicios puede incuirse en una etapa del ciclo de la gestión de comunidades y contenidos.

01. Recursos. Fuentes de información externas que pueden ser de utilidad para la selección y difusión de contenidos orientados a las demandas de usuarios concretos o a los canales informativos creados por la biblioteca. Herramientas: Alltop, Buzzfeed, Digg, Menéame, Niagarank, Reddit, Stumble Upon.

02. Sindicación. Suscripción a canales de información externos que se agrupan en una misma herramienta con la finalidad de poder recibir información, para su posterior filtrado, elaboración y difusión. Herramientas: Digg Reader, Feedly, Feedspot, The Old Reader.

03. Gestión de redes. Plataformas mediante las que se organizan de forma conjunta los diferentes perfiles de la biblioteca en redes sociales, para monitorizarlos simultáneamente. Herramientas: Friendfeed, Gremln, HootSuite, Lifestream, Plaxo, Sendible, Sobees, TweetDeck, Twitlistmanager.

04. Alertas. Programación de búsquedas de contenidos que se remiten al medio elegido (correo, sindicación, redes) a medida que se producen nuevas informaciones que cumplen los criterios establecidos. Herramientas: Google Alertas, Mention, Talkwalker.

05. Marcadores. Selección almacenada de recursos web que se consideran de utilidad y que se archivan en una plataforma, indicando temas tratados (etiquetas) y una descripción de los enlaces seleccionados. Herramientas: Blinklist, Delicious, Diigo, Google Bookmarks.

06. Lectura diferida. Archivo de contenidos que se almacenan para su posterior consulta y posible reutilización de la información. Herramientas: Evernote, Instapaper, Pocket, Readability.

07. Escritorios. Plataformas que permiten agrupar en una única interfaz diferentes servicios como sindicación de noticias, lectura de contenidos, widgets de recursos externos (buscadores, diccionarios, etc.), perfiles de redes sociales, etc. Herramientas: Netvibes, Protopage, Symbaloo, Ustart.

08. Gestores bibliográficos. Aplicaciones para la administración de referencias bibliográficas, a menudo con la posibilidad de creación de listas, formación de grupos y seguimiento de las bibliográficas creadas por otros usuarios. Herramientas: Google Mi biblioteca, Mendeley, Worldcat Listas, Zotero.

09. Acortadores. Sistemas para obtener direcciones web sencillas y personalizadas, que suelen ofrecer también estadísticas de uso y redifusión de los contenidos. Herramientas: Bit.ly, Dlvr.it, Google Shortener, Ow.ly.

10. Planificación. Programación temporal para la difusión de contenidos, consistente en establecer qué información se envía, a qué medio o red social y en qué preciso momento. Herramientas: Buffer, IFTTT, Twitterfeed.

11. Autopublicación. Páginas que se crean publicando automáticamente contenidos enviados a diferentes medios o redes sociales, reproduciendo tanto el texto enviado a las redes como los enlaces que se hayan adjuntado. Herramientas: Tagboard, Tweed Times.

12. Tablones. Publicación gráfica de contenidos disponibles en fuentes o canales dispersos, que son seleccionados por los administradores o bien abiertamente por usuarios interesados en contribuir. Herramientas: List.ly, Padlet, Pinspire, Pinterest, Quiet.ly, Visualize.us.

13. Cronologías. Archivo organizado cronológicamente que reúne las informaciones enviadas a diferentes medios sociales a partir de determinadas cuentas de usuarios, etiquetas y términos concretos. Herramientas: Storify, Storycrawler, Storyful.

14. Curación. Selección de contenidos publicados en canales externos, que se agrupan y ofrecen de forma conjunta siguiendo criterios informativos y documentales, ya sea reelaborando las informaciones originales o bien redifundiendo tal cual se crearon. Herramientas: Curata, Paper.li, RebelMouse, Scoop.it.

15. Redes. Plataformas para el establecimiento de relaciones entre personas, basadas en el intercambio de informaciones y contenidos. Herramientas: 500px, Academia, Facebook, Google +, Instagram, Ivoox, Linkedin, Research Gate, Tagged, Twitter.

16. Blogs y webs. Sistemas de publicación de información en red, que permiten la sindicación de contenidos o seleccionar y compartir los recursos creados. Herramientas: About.me, Blogger, Flickr, Google Sites, SlideshareTumblr, Vimeo, Weebly, Wikispaces, WordPress, Youtube.

17. Boletines. Medios para la difusión de informaciones a usuarios que han solicitado la recepción periódica de los contenidos, que han sido seleccionados y reelaborados conforme a la intención de quien produce los boletines. Herramientas: Issuu, Mach5, Mailchimp, Scribd.

18. Agregadores. Plataformas que reúnen contenidos procedentes de redes y medios sociales para su presentación gráfica conjunta y su lectura en dispositivos móviles. Herramientas: Flipboard, Google Currents, News 360, Pulse, Zite.

19. Reputación. Servicios para medir el alcance de la actividad de cuentas en redes sociales, que sirven para conocer la repercusión de la difusión específica de contenidos o bien la influencia global de perfiles en redes y medios sociales. Herramientas: Hubspot’s Grader, Kloud, Kred, Peer Index, Social Mention.

20. Métricas. Análisis estadístico de la actividad en redes sociales, así como del uso de medios y páginas, permitiendo conocer información valiosa sobre conexiones, medios empleados, comportamiento de usuarios, indicadores de uso y otros datos sobre las consultas a un servicio o espacio web. Herramientas: Alexa, Almetric, Buzzdeck, Google Analytics, Google Scholar, Google Tendencias, Plum Analytics, SocialBro, Statscrop, Topsy, Trendinalia.

Las herramientas que se ofrecen como ejemplo en los párrafos anteriores a menudo sirven para diferentes servicios. Soy consciente de que además de mencionarlas sería útil incluir una pequeña indicación sobre para qué es recomendable emplearlas o seleccionar aquellas más necesarias y las que son 100% gratuitas. Si hiciera falta, pensaré en una tercera parte, pero para esta “biblionota” simplemente quería sistematizar los servicios participativos de utilidad para las bibliotecas y ofrecer las herramientas más específicas y conocidas. Hace algunos años escribí el artículo Las 10 claves de la web social e incluía la “personalización como posibilidad” como una de las claves. La utilidad de estas herramientas para la gestión de comunidades y contenidos está demostrada, pero más aún si la biblioteca las emplea de forma creativa, adaptándolas a sus servicios y tomándolas tanto como instrumentos de trabajo, como medios de comunicación con sus usuarios.

Primera parte: La biblioteca como “community manager” y “content curator” (1/2). El ciclo de la gestión de comunidades y contenidos.

Nota

Los contenidos de estas dos notas sobre gestión de comunidades y contenidos proceden del trabajo que se realiza como docente del Máster Oficial de Sistemas de Información Digital de la Universidad de Salamanca, así como de los talleres impartidos para el Sistema de Bibliotecas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

 Biblioblog es ajeno a la publicidad que introduce WordPress al final de cada nota.

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La biblioteca como “community manager” y “content curator” (1/2). El ciclo de la gestión de comunidades y contenidos

Biblioteca VasconcelosUna vez más, estamos desorientados. Nuevos conceptos inquietan a fundamentados y fundamentalistas. Nos movemos entre la realidad costumbrista y las propuestas vanguardistas. Me dijeron que mis clases son “flipped classroom”. Me preguntaron si tenemos bibliotecas con “makerspaces”. Me etiquetaron como “community manager”. Me describieron como “content curator”. Y sí, en las múltiples aristas de mi ejercicio profesional soy “community manager” y “content curator”. Pero no soy el único. Todos los profesionales de la información somos -o deberíamos ser- gestores de comunidades y contenidos, que es como me gusta denominar a quienes tenemos actividad pretendida en la selección de recursos digitales, el tratamiento de la información con herramientas participativas y en la difusión de contenidos en los medios sociales.

Mi docencia y mi investigación me obligan a seleccionar recursos, que proceso de manera sencilla, para estar constantemente informado de los temas que me interesan, que recibo de inmediato y que, gracias a las herramientas actuales, se auto-organizan, a la espera de mi revisión final. Soy un curador de contenidos, pero no lo sabía. De igual forma, mi actividad profesional y mis inquietudes personales me han convertido en un gestor de comunidades, ya que me relaciono con profesionales, con quienes intercambio recursos, además de participar como difusor de información en las redes sociales de mi entidad.

El debate abierto entre perfiles de gestores de redes y comunidades no es ajeno a la bibliotecas y sus profesionales. Cierto es que ambos conceptos -“community manager” y “content curator”- son más específicos del ámbito de las relaciones públicas y la comunicación, respectivamente, pero cualquier profesional que actualmente seleccione, procese y difunda información es de alguna manera gestor de comunidades y contenidos. Hay quienes trabajan con estos perfiles laborales y quienes desarrollan estas tareas como parte de sus funciones. Así ocurre en las bibliotecas, donde el rango de competencias profesionales se ha ampliado con la gestión de comunidades y contenidos.

No hay mejor manera de aprender algo que tener que enseñarlo. La docencia que imparto en el Máster en Sistemas de Información Digital de la USAL y diferentes cursos que he ofrecido sobre estas temas me han permitido estudiar, reflexionar y organizar ideas sobre el perfil de los profesionales de las bibliotecas, que es mi campo, y sobre cuándo y cómo la biblioteca es gestora de contenidos y redes. Sintetizo en este texto algunos de los argumentos que defiendo.

La biblioteca es “community manager” cuando está presente en redes sociales y participa en las mismas enviando información, aportando contenidos y empleando los medios sociales como un sistema de relación con su comunidad de usuarios. La biblioteca es gestora de comunidades cuando se convierte en un agente de coordinación de las relaciones que se establecen con su comunidad a través de plataformas sociales.

La biblioteca es “content curator” cuando emplea herramientas participativas para la recepción de información, su posterior filtrado, revisión, reelaboración y difusión mediante redes y medios sociales. La biblioteca es curadora de contenidos cuando establece procedimientos para el proceso de la agregación, revisión y promoción de la información que considera de interés para sus usuarios.

La biblioteca es gestora de comunidades y contenidos cuando mantiene actividad en redes y medios sociales y utiliza servicios participativos para la obtención y agregación de la información, tratamiento de los recursos y comunicación de los contenidos.

La gestión de comunidades y contenidos se realiza mediante herramientas específicas que se emplean para las diferentes operaciones o servicios que forman parte de los diferentes procesos por los que pasa esta gestión. La clave está tanto en determinar que se realizan actividades concretas (identificar recursos, procesar información, difundir contenidos), como en distinguir que esa actividad se lleva a cabo con herramientas específicas (servicios para la gestión de comunidades y contenidos).

El proceso que se inicia con la identificación de recursos, que continúa con el procesamiento de la información y que termina con la difusión de contenidos puede ser descrito a partir de las operaciones que se realizan en el mismo. Es posible diferenciar siete etapas en el ciclo de la gestión de comunidades y contenidos. En cada etapa se emplean servicios específicos, a través de herramientas que operan en la web, ya sean gratuitas o comerciales.

Etapa 1. Selección de la información. Formación de la colección de fuentes de información donde se generen contenidos que se ajusten a los propósitos y servicios de la biblioteca.

Etapa 2. Agregación de los contenidos. Agrupación de los canales de información en una herramienta de lectura conjunta de todos los contenidos.

Etapa 3. Revisión de los contenidos. Gestión de la información obtenida para su posterior uso, ya sea desechándola, almacenándola, reelaborándola o redifundiéndola tal cual se recibió.

Etapa 4. Publicación de la información. Curación o selección de los contenidos que se consideran interesantes para la comunidad de usuarios a la que se sirve.

Etapa 5. Difusión de la información. Promoción en redes y medios sociales de los recursos y contenidos seleccionados tras las fases previas de filtrado, revisión y reelaboración.

Etapa 6. Consulta de la información. Uso de los recursos por parte de los usuarios, que emplean los contenidos difundidos tras el proceso de selección, elaboración y publicación.

Etapa 7. Evaluación de los servicios. Análisis del impacto de los servicios participativos ofrecidos por la biblioteca y del alcance obtenido con los contenidos difundidos.

Las diferentes etapas del ciclo de la gestión de comunidades y contenidos se basan en servicios específicos, que a su vez se realizan con herramientas precisas. Por ejemplo, en la etapa 2 de agregación de contenidos se emplea el servicio de sindicación, para el que se utilizan herramientas como Digg Reader, Feedly o Feedspot. En la segunda parte de este texto desarrollaré los 20 servicios en los que considero que pueden concretarse estas etapas, con ejemplos de herramientas específicas para cada uno de los propósitos.

Como se puede comprobar, las bibliotecas realizan ya todas operaciones relacionadas con cada una de estas etapas. No obstante, hay que precisar por qué se trata de funciones diferentes de las que se desarrollaban hasta el momento en las bibliotecas. La primera diferencia corresponde al tipo de información/recursos/contenidos que se seleccionan, procesan y difunden. El concepto de curación de contenidos debe limitarse a la información digital, disponible en Internet, que se puede agregar, reutilizar y difundir con herramientas específicas. La segunda novedad es cómo se relaciona la biblioteca con su comunidad de usuarios para establecer el intercambio y difusión de información. El concepto de gestión de comunidades debe restringirse a la actividad de la biblioteca en redes y medios sociales. En ambos casos, la aparición de las herramientas que se adaptan a estos propósitos es lo que ha determinado la nueva concepción (y los nuevos conceptos), que se relaciona íntimamente con la actividad tradicional de las bibliotecas y que aporta formas innovadoras para tratar y compartir la información. El foco, desde mi punto de vista, está en las herramientas que hacen posible que de forma ágil recibamos y compartamos información con nuestros usuarios.

Las bibliotecas realizan gestión de comunidades y contenidos, por lo que deben asumir estos perfiles en las competencias de quienes realizan selección, procesamiento y difusión de información en medios sociales.

– Para seguir el debate: Perfiles profesionales de community manager y content curator: convergencias y divergencias (Thinkepi de Javier Guallar y Javier Leiva).

– Para saber más:

Segunda parte: La biblioteca como “community manager” y “content curator” (2/2). Servicios y herramientas para la gestión de comunidades y contenidos.