La biblioteca 404


La biblioteca 404

La biblioteca 404

El otro día participé en un taller en el que, a instancias de una institución pública, personas vinculadas al “libro” (editores, autores, bibiotecarios) reflexionamos sobre qué pasos tendríamos que dar para activar/revitalizar la presencia de una lengua minoritaria en internet; nuestras reflexiones deberían servir para dar ideas y tomar decisiones. Frente al horizonte de internet  unos veíamos un campo abierto y otros demandaban vallas; en un escenario en el que las nuevas formas de lectura y  escritura se están perfilando y cualquiera puede crear contenidos, algunos esgrimían la defensa férrea de esas firmas que por sí solas justifican la valía de una cultura, de una lengua; estaba claro que mientras unos teníamos en mente las posibilidades de descubrir muchos muskiz con sus pobeñas e hilarios otros pensaban exclusivamente en atxagas y lertxundis. Y así, a la hora de proponer acciones, unos priorizaban la defensa de los derechos de autor (sin especificar cuáles) frente a la generación de contenidos que propugnábamos los otros…


Quién haya vivido la reconversión naval española de los ochenta ( a mí me tocó pasar el puente de Euskalduna en plena refriega) y hubiese asistido a las encendidas charlas que en defensa de los astilleros se hicieron en aquel momento sabe el desenlace: en un mercado mundial las reglas, nos gusten o no, son globales. El otro día, en el taller, no pasé por el puente pero sí que volví a estar en una de esas “charlas”…

Y, curiosamente, también volví a estar en uno de los Encuentros que celebran los de BiblioRedes. Porque es precisamente un modelo como el de BiblioRedes lo que necesita todo aquel que quiera saber cómo poner contenidos locales en internet.

En Chile, además de enseñarnos a utilizar twitter en casos de emergencia (#terremoto) y a rentabilizar las cuitas de la explotación laboral con rescates espectaculares, saben planificar. Y saben planificar desde la humildad, la racionalidad y la visión de futuro; humildad para recurrir a quien tiene dinero para obtener tecnología; racionalidad para emplear bien los recursos (creación de un proyecto, BiblioRedes, para conseguir la capacitación tecnologíca de toda la población) y visión de futuro (“en un mundo globalizado es necesario que Chile esté en la red y para ello nuestros ciudadanos tienen que ser capaces de contar sus historias”).

Y mientras en España los pioneros de la web 2.0 en las bibliotecas eran figuras marginales predicando en el desierto BiblioRedes les invitaba a sus Encuentros para que explicasen sus ideas y contagiasen su entusiasmo.

La organizadora del taller invitó al bibliotecario de Muskiz pero quién asisitió fue la biblioteca 404 de la región ultramarina de BiblioRedes… ¿lo tendrán en cuenta?

El concepto de lectura se amplía en nuestro país

esp_hab10A finales de la semana pasada vió la luz el primer barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España, correspondiente al primer cuatrimestre de 2010 (véanse la nota de prensa y el documento con los datos del estudio). A pesar de que ya ha pasado tiempo desde entonces y su publicación ya no es noticia, no quería dejar pasar la oportunidad de hacer referencia a él por su significación. Por vez primera desde que estos estudios comenzaron a realizarse, en el año 2000, se tienen en cuenta las lecturas en otros soportes diferentes del papel y por motivos profesionales. Esto no es más que una muestra de la evolución que el concepto de lectura está sufriendo en nuestra sociedad y una valoración de otras lecturas y otros soportes, que cambian la percepción de la realidad lectora en nuestro país: si el pasado año el 55% de los españoles mayores de 14 años eran considerados lectores, este año comienza con un dato del 91,1%.

Si nos centramos en estos dos grupos de datos, la lectura en soportes digitales y por motivos profesionales, hay algunos puntos que considero interesantes:

  1. La lectura por motivos de trabajo sólo amplía en 3,8 puntos porcentuales el dato de lectura de libros. Así, la mayoría de los españoles lectores lee por motivos de ocio y/o de trabajo, pero son pocos quienes sólo leen por motivos de trabajo.
  2. El 48,6% de los españoles lee en formato digital, especialmente en  el ordenador (47,3%). La lectura en teléfonos móviles o PDAs (6,6%) y lectores de libros electrónicos (0,8%) son aún muy residuales.
  3. Los contenidos más leídos  en formato digital son los contenidos nativos de internet, como sitios web, foros o blogs (37,6%), seguidos de la prensa (32,1%) y, más de lejos, la lectura de revistas (6,4%) y libros (4,7%). La lectura digital de cómics parece no existir. Estos datos y los expuestos en el punto anterior muestran cómo el peso de la lectura digital recae actualmente en nuestro país sobre la web y el incipiente estadio en que se encuentra el libro electrónico (que supone tan solo el 1,6% de toda la lectura digital). El perfil del lector digital se asemeja al del usuario de internet, ¿se puede hablar por lo tanto de una brecha de la lectura digital?.
  4. La lectura en formatos digitales está más extendida entre los hombres (al contrario que la lectura de libros), la población más joven (de los 14 a los 45 especialmente), quienes viven en municipios mayor tamaño y gente con mayor nivel de estudios. Este último factor tiene mayor peso que en el caso de la lectura de libros. De hecho, los menores (de 10 a 13 años) son más lectores en formato digital que los adultos (55,2%), incluso de libros electrónicos (6,4%).

La nota de prensa del estudio en tu móvil.

Se echan de menos en este informe datos sobre la compra de libros digitales, sobre el empleo de contenidos digitales en las bibliotecas y los libros electrónicos más leídos. Sabemos el por qué de la no lectura de libros (la falta de tiempo es el motivo más extendido) y podemos intuir por qué no se leen contenidos web (brecha digital le llaman), pero no sabemos exactamente por qué no se leen libros electrónicos: ¿será por desconocimiento, por lo caro de los aparatos o por su escaso desarrollo? ¿O será porque, como comentaba recientemente mi compañero de blog, la producción editorial sigue siendo creada para ser impresa?

En el incumpleaños del libro

Semana complicada en las bibliotecas, toda la profesión de cabeza con el día del libro: encuentros con escritores, lecturas, feria va feria viene;  en la nuestra celebramos el incumpleaños del libro y no hacemos nada especial.  Así que como soy la única pata ociosa de este blog (Natalia nos está “movilizando” y Merlo está…en otras cosas) me voy de posteo con vosotros.

Si entre encuentros y lecturas encontráis tiempo para pasar por algún sarao del (engranaje industrial del) libro empezaréis a constatar cómo las pantallas toman posiciones en el reino del papel; la posición marginal de años anteriores dará paso a un “pantallo-centrismo” progresivo que ira in-crescendo en ediciones futuras. Interesante para ver cómo se despide una manera de hacer e irrumpe “algo” nuevo (más cercano al gravamen que al incentivo creativo, visto lo visto). E interesante para ver cómo a pesar de que los actores de la industria editorial cambian todos desean que los lectores no lo hagamos (business es business); nada mejor que unos lectores sumisos a la espera de que les digan cómo tienen que “consumir” los productos.

Mientras sostengo mi ebook sé que me están haciendo comprar un aparato  que, de momento,”solo” sirve para leer  aquello que no me interesa leer (sí, es cierto, tenemos los clásicos…), que habrá quien intente obligarnos a leer “exclusivamente” lo que les compremos y en las condiciones que estipulen; que no me venden el libro que sí me gustaría leer (y comprar)…y soy consciente de que, como lector,estoy habituado a leer lo que deseo, a comprarlo donde me apetece, a prestárselo a un amigo, a ir a la biblioteca a por un fiambre sueco o un príncipe azul…y como usuario de “cacaharros” a usar tecnologías que permiten leer, oir y hablar todo en uno.


Como bibliotecario reflexiono (es un decir) y analizo el panorama: la evolución de las pantallas, las condiciones de la edición electrónica, los canales de distribución, los impuestos, los márgenes de beneficio que se  pretenden, las dificultades para comprar, para prestar.

Y acabo viéndolo con una claridad meridiana: su negocio no es nuestro negocio, ni como lectores ni como profesionales. Nuestro negocio es explicar que se puede leer en diferentes formatos y que sea cual sea el que el lector desee allí estará la biblioteca; que vamos a ser capaces de crear contenidos para las personas, las conpantalla (presentes y futuras) y las sinpantalla, que podemos ayudar a contar cosas, a difundirlas, a conservarlas…

Y mientras divago y espero a que el panorama editorial se aclare  me acuerdo de lo de la música 🙂

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Y mientras divago y espero...


Tocar antes de teorizar

Ayer estuve en Bilbao, con @jserranom y algunas amigas bibliotecarias. Jordi había venido de “tourné” invitado por ALDEE a dar un curso sobre ebooks.  Me arrepiento de no haber asistido (la teoría me produce urticaria): tienes que ser muy bueno para que el auditorio te aguante cinco horas; y cojonudo para que después de teorizar sobre el ebook el personal salga contento (y doy fe que todo el mundo salía encantado aunque todavía me pregunto cómo se puede hablar tanto tiempo sobre algo que, hoy por hoy, es una entelequia.  Eso sí, la entelequia bibliotecaria del momento, con permiso del facebook , del twitter…)

La tertulia del vino fue muy profesional: “que si el dispositivo tal, el formato cual, la plataforma x…”; tenían una cara parecida a la de quien tras pasar la mañana en una megatienda buscando una cámara de fotos sale sin compra, desorientado ante tanto pixel, zoom, resolución…, confuso ante la constatación de su ignorancia tecnológica y  lo que es peor,  habiendo olvidado lo importante: el porqué de la necesidad de compra, hacer fotos. Ante el aluvión jurídico-tecnologíco mis amigas también habían olvidado el porqué de su asistencia, que no es comprar un ebook ni discutir sobre DRMs sino dar un servicio al usuario.

Nuevos hábitos de e-lectura

Nuevos hábitos de e-lectura

Intuyo que no habían manoseado ningún artilugio de esos; no es de  extrañar que saliesen con esa sensación de vértigo ante lo desconocido; si hasta llegaron a meterme miedo. Así que si eres un profesional que te encuentras en esa misma situación te recomiendo algo, que aunque no infalible, es barato: cómprate un cacharro (el más barato porque para lo que van a durar no merece la pena gastar mucho) y juega con él; utilízalo, leéte El Quijote (lo único que encontrarás sin problemas con la sgae, que al parecer el autor la palmó hace tiempo y sus herederos no cobran), intenta después abordar un best-seller (y ya no necesitarás que nadie te explique que el cacharro no es el problema sino encontrar quien te lo venda; también aprenderás qué es eso del emule y entenderas a qué se refieren los que saben con eso de “no repetir lo de la música”, a ver si se aclaran); verás que algunos “libros” están en pdf, otros en epub, otros en no se qué; que a veces un pdf se vé bien y otras no tanto (lo cual te ayudará a entender lo del formato…); empezarás a preguntarte si la pantalla es táctil, si tiene wifi, si sólo sirve para leer; que a color estaría más mono. Perdido el miedo, desaparecido el vértigo, estarás en situación para la gran pregunta: ¿y qué puede aportarme esto en la biblioteca?

Entonces, superado el “Tocar para entender” llegarás al siguiente estadio: “Haz primero, teoriza después” y estarás más cerca del objetivo final (“Be open, my friend”). Y hasta aquí puedo contar. Si deseas enterarte de qué va eso ya sabes, paásate por aquí 🙂

Continuará…


Crear libros electrónicos con Wikipedia

Libros E con Wikipedia[Biblioblog] Fernando, una de las tres patas de este blog, nos dice donde puede y en cuanto puede, que las bibliotecas deben aprovechar este momento de evolución de la producción editorial para convertirse en creadoras de contenidos que se puedan poner a disposición de los usuarios para su lectura en dispositivos móviles y lectores de libros electrónicos. Y razón no le falta, que aparte de compartir blog, también compartimos perspectivas profesionales.  No es difícil incorporar a nuestras bibliotecas lectores de libros electrónicos; todo lo contrario, eso es lo más sencillo, aunque parece que es en lo que ahora estamos entretenidos. Sabemos ya más características de los equipos que los propios fabricantes. Pero la discusión no debe ir por ahí, sino por qué contenidos debemos incorporar a nuestras webs y catálogos, para que los usuarios los descarguen en lectores y dispositivos móviles. Para aportar un granito, vamos a dedicar este biblioblog a una posibilidad real: hacer libros electrónicos con los contenidos de Wikipedia.

Wikipedia ha incluido una nueva posibilidad de consulta de sus contenidos: Crear un libro. En su menú principal se ofrece este opción, que, tras elegirla, se incorporará ante cada artículo, para que a medida que navegamos por la enciclopedia, podamos ir seleccionando qué contenidos queremos convertir a libro electrónico. En pocos pasos, el método es el siguiente:

  1. Elegimos la opción Crear un libro en el menú principal.
  2. Aceptamos Comenzar creador de libro.
  3. Usamos Wikipedia con normalidad. Ante cada artículo aparecerá Añadir esta página a su libro.
  4. Vamos incorporando aquellas páginas que deseemos exportar y, cuando hayamos terminado de seleccionar contenidos, elegimos Mostrar libro.
  5. En la opción Gestionar libro, desde la que podremos elegir un título y un subtitulo para el libro que estamos creando, además de realizar un índice y organizar los artículos seleccionados.
  6. Una vez hecho el índice, elegimos Descargar. Nos da la opción de hacerlo en pdf y en OpenDocument Text (odt). El formato pdf es visualizable en cualquier lector de documentos, pero su calidad deja que desear, ya no se suele adaptar bien a las pantallas. Nosotros recomendamos descargar en odt, que es el formato abierto de OpenOffice, que también te recomendamos usar (es muy bueno y gratuito).
  7. La descarga se abre en una página web, que podrás guardar en tu ordenador. Si abres el archivo con OpenOffice podrás editarlo como desees, ya que es un documento de procesador de textos. De igual forma, podrás guardarlo en el formato que desees, además de odt, en doc, rtf, etc.
  8. Un último consejo: convierte el archivo guardado en formatos estándares de documentos electrónicos, como epub. Para eso, emplea programas como Sigil, Calibre o el conversor de Papyre.

Con Wikipedia, podemos hacer libros temáticos, con contenidos locales, especiales para dossieres, información para apoyo educativo, etc. La biblioteca pone el porqué y Wikipedia el qué y el cómo.

En marcha el proyecto Territorio e-book: dossier informativo

[Biblioblog] El pasado 3 de febrero se presentó en Peñaranda el proyecto Territorio e-book (que ya anticipamos en este blog), puesto en marcha por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y en el que colaboran varias instituciones españolas y europeas. Teniendo en cuenta los días que han pasado desde entonces y la amplia cobertura que del evento hicieron los medios de comunicación, esta información no entrañaría ningún interés si no fuera por la reciente publicación de un extenso dossier con gran parte de la documentación generada hasta el momento.

Entre dicha documentación se encuentran los textos de los participantes en la presentación del proyecto, noticias relacionadas vertidas en la prensa, datos sobre el contexto de los estudios a realizar y los primeros resultados obtenidos.

Territorio e-book tiene como objetivo investigar sobre el uso del libro electrónico entre los lectores, y para ello se han definido varias etapas que se desarrollarán a lo largo de dos años entre diferentes ámbitos de población: niños y jóvenes (de 9 a 17 años), adultos (de 18 a 54 años) y mayores de 55 años, así como entre el propio personal bibliotecario. Todas estas fases serán llevadas a cabo desde Centro de Desarrollo Sociocultural y el Centro  Internacional del Libro Infantil y Juvenil del Libro de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, y con ellas se pretente obtener información que permita enfocar las actuaciones a desarrollar en el futuro en torno al libro electrónico. Esperaremos esos resultados.

El dossier completo, en formato PDF, puede ser descargado desde la web http://www.fundaciongsr.es/pdfs/dossier_informativo_ebook.pdf

Con diez ebooks por banda…


Declaración de principios: todo lector es un (potencial) pirata. Es más, tal y como está planteado el negocio editorial esa declaración no es una hipótesis, es una realidad…por lo menos si quieres leer algo que merezca la pena. Así que acomodo la pata de palo y ciño el parche en el ojo para ponerme a divagar sobre nuestra experiencia con esos gadgets que nos quieren (im)poner de moda: los libros electrónicos, ebooks o como demontre quieran que se llamen.

Nuevos hábitos de e-lectura

Nuevos hábitos de e-lectura

En la biblioteca de Muskiz compramos hace un año tres dispositivos de tinta electrónica. Sábiamos que estábamos comprando una tecnología cara y obsoleta pero creíamos (y creemos) que la biblioteca debe saber amoldarse a los nuevos hábitos de lectura. Hemos aprendido a diferenciar contenido-formato-dispositivo y sabemos gestionarlos (almacenar y prestar el dispositivo, las memorias, los contenidos…). Curiosamente, casi un año después, no ofrecemos el dispositivo a nuestros lectores porque  no hemos sido capaces de encontrar dónde comprar lo que nuestros usuarios quieren leer.

Seamos serios: nuestros usuarios quieren leer lo que la maquinaria del mercado les marca y nosotros queremos ofrecérselo; estamos incluso dispuestos a claudicar ante las leyes del nuevo mercado editorial (“compra este dispositivo ideal de la muerte que solo sirve para leer lo que yo te venda en las condiciones que yo establezca”); ni por esas: hoy por hoy encontrar un fiambre sueco en nuestras bibliotecas sólo es posible en papel.

La pregunta es: ¿qué hace la gente que se ha comprado un cacharro de estos por navidades? Supongo que buscarse la vida. Como ese usuario que  tras preguntar en el mostrador de la biblio si estaba disponible un libro y comprobar que era el enésimo en la lista de reserva ni corto ni perezoso saca el móvil del bolsillo, abre una aplicación y nos enseña, entre pícaro y jocoso, ese texto que le acabábamos de denegar. Me fijé bien en su cara…y no ví ningún parche tapándole el ojo.


Leer en el iPad de Apple

ipad[Biblioblog] A las 7 de esta tarde, hora española, comenzaba la presentación del último aparato de Apple, el esperadísimo iPad. Se trata de un terminal híbrido, entre iPhone y ordenador portátil, que ha nacido con el nombre de tableta por su forma y del que se ha hablado hasta la saciedad antes de su aparición pública. Su utilidad en situaciones de movilidad es indiscutible: incluye programas ofimáticos (edición de textos, hoja de cálculo, presentaciones, agenda y calendario), navegación web (a través de wifi y conexiones 3G) y correo electrónico; gestión de imágenes, escucha y descarga de música desde iTunes; juegos, visualización de vídeos y descarga de aplicaciones. Y todo ello desde una pantalla táctil de menos de 10 pulgadas.

Pero centrémonos en sus capacidades para la lectura de libros y prensa. Su forma y dimensiones le asemejan a cualquier otro lector de libros electrónicos, con la única diferencia de que no incluye tecnología de tinta electrónica. Durante la presentación de Steve Jobs ha sido evidente que el iPad ha sido construido pensando en los lectores, y lo ha demostrado con la presentación de las aplicaciones iBooks (para la descarga de libros y creada en colaboración con Amazon, los que supone una clara apuesta por el formato epub) y para la lectura del New York Times.

Pero las implicaciones del iPad para el mundo de la lectura van más allá. La mayor parte de las aplicaciones para iPhone funcionarán en el nuevo dispositivo también, y el libro supone en ellas un amplio trozo del pastel: la segunda categoría con más aplicaciones es la de libros, sólo por detrás de la de juegos. Entre ellas hay varias dedicadas a la lectura, como las veteranas Stanza y Reader o la más nueva Wattpad. En cuanto a la prensa, ya se puede leer en línea, pero además también existen varias aplicaciones para ello. El iPhone y el iTouch, apesar de sus limitaciones en cuanto al tamaño de la pantalla, ya han desvelado su potencial para la lectura, y por lo tanto, lo que ha hecho Apple con su iPad es mejorar esas prestaciones.

La entrada en escena de las tabletas (antes de la de Apple se presentó la de Microsoft, con un planteamiento muy similar, y todo apunta a que durante este año aparecerán otras) pueden suponer un serio competidor para los lectores de libros electrónicos: ¿por qué comprar un aparato que sólo tiene  una utilidad cuando puedes comprar otro para varias? Mucho tienen que cambiar el planteamiento de los e-readers en este escenario. El modelo de aplicaciones en el mundo de la lectura ya se ha mostrado exitoso, hasta el punto de que el propio Kindle, así como otras empresas, han lanzado recientemente su propia aplicación para iPhone.

Ante esta perspectiva no se puede saber a ciencia cierta qué tipo de aparatos se utilizarán el un futuro próximo para la lectura (el tiempo lo dirá), pero sí que la lectura electrónica se ha convertido en un valor por el que están apostando todos los fabricantes de tecnología, de una u otra forma. Y eso es algo que deben tener muy en cuenta las bibliotecas.

Maneras de vender, maneras de no comprar: Queridos reyes magos

[Biblioblog] Me gusta el café expreso. Una de las razones por las que me desplazo a trabajar es la cafetería que se encuentra al lado de la biblioteca; si hay suerte y la camarera combina adecuadamente el café, la presión, la temperatura..umm el resultado merece abandonar el trabajo unos minutillos; si además tengo compañía el cafeteo se convierte en memorable.

El otro día me acerqué a un centro comercial con la intención de  comprarme una de esas máquinas que te permiten preparar un expreso casero en condiciones. Iba dispuesto a darme el capricho pero no estaba preparado para enfrentarme a un sudoku de prestaciones y marcas en la que la premisa fundamental es el matrimonio indisoluble de un artefacto con una determinada casa comercial. Así que decidí que para degustar un café no debía dar el “sí, quiero” sin posibilidad de divorcio.

Tan demencial como la política de las cafeteras es la de los libros electrónicos, ebooks o como quieran que se llamen. Pretenden colarnos unos dispositivos neonatos, obsoletos e incómodos que imponen un peaje de fidelidad draconiano. Ante el descaro de vender (así) está la virtud de no comprar (así).

carbon1Ya sé que no es políticamente muy correcto que un bibliotecario anime a no comprar libros pero es que hay maneras de vender que merecen ser correspondidas con maneras de no comprar.

Mi Olentzero me dejó sin cafetera pero no sin café; hablad con Melchor, Gaspar y Baltasar y recordadles que os gusta la lectura pero no a cualquier precio.

Postdata: La única forma de llevar la nube en el bolsillo y con ella nuestras bibliotecas son las compañías de telefonía cuyas condiciones no tienen nada que envidiar a la de cafeteras y libros electrónicos; ese monopolio las hace imprescindibles…de momento.

Territorio e-book en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez

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[Florencia Corrionero  Salinero, CDS-FGSR] La Fundación Germán Sánchez Ruipérez incorporará los libros electrónicos a sus servicios bibliotecarios y educativos con el proyecto Territorio e-book. Desde este verano se ha iniciado una fase piloto en la que han participado bibliotecarios, que culminará en las próximas semanas con las primeras pruebas con usuarios. La experiencia ha comenzado en la población salmantina de Peñaranda de Bracamonte, localidad de cerca de 6.800 habitantes, cuya biblioteca tiene más de 9.400 carnets de usuario. A lo largo de 2010, se extenderá, en primer lugar, al centro de la Fundación en Salamanca, dedicado al público infantil y juvenil y, después, a centros educativos y a grupos de universitarios y a usuarios de otras entidades colaboradoras.

La Fundación Germán Sánchez Ruipérez está dedicada a la promoción de la lectura y, en este caso, centra su interés en la interacción entre lectura y tecnología en los contextos bibliotecario y educativo. Además de proporcionar un nuevo servicio a los usuarios de sus centros, ha diseñado Territorio e-book como un proyecto de investigación sobre la experiencia de lectura en estos dispositivos electrónicos. Se pretende conocer mejor cómo viven el proceso de lectura los usuarios y, así, anticipar algunos de los roles a los que bibliotecario y usuario, profesor y alumno tendrán que adaptarse en un futuro cercano.

Este trabajo de seguimiento e investigación está coordinado simultáneamente por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y el laboratorio Orion Medialab de la Universidad Pontificia de Salamanca. El primer paso consistió en realizar una evaluación de los diferentes modelos de dispositivos digitales de lectura existentes en el mercado, desde las variables directamente relacionadas con el ámbito bibliotecario y educativo: préstamo, lectura de prensa, seguridad, ergonomía y legibilidad.

A principios de 2010, usuarios de las bibliotecas de la Fundación en Peñaranda y Salamanca pasarán a ser el núcleo de la investigación: grupos de lectores mayores de cincuenta y cinco años comenzarán este proyecto, a los que se unirán de manera sucesiva grupos de lectores infantiles y juveniles y de usuarios entre dieciocho y cincuenta y cinco años que formarán parte de una actividad de préstamo controlado, lo que permitirá a los investigadores conocer la interacción de estos diferentes públicos con el libro electrónico y su opinión sobre la experiencia lectora. Entre otras actividades, se va a hacer una experimentación con la lectura de la obra, El manuscrito de piedra, de Luis García Jambrina, editada por Alfaguara –editorial que ha cedido la licencia para la reproducción en los dispositivos digitales de lectura– con el fin de contrastar el impacto de las técnicas de dinamización.

Al mismo tiempo que se desarrolla esta experiencia de lectura y préstamo controlado, los usuarios habituales de prensa diaria podrán acceder, de forma abierta y libre, a diferentes periódicos usando para ello un lector de libros electrónicos. Territorio e-Book se complementa con otras acciones referidas a la divulgación, documentación, formación y transferencia de los resultados obtenidos a otras bibliotecas y centros educativos.