Lectura en la nube


Me gusta escuchar música mientras intento “inspirarme” para escribir; tengo una cuenta gratuita en Spotify y me parecía muy acertado usar este servicio para comentaros que está en fase beta abierta “24symbols, el spotify de los libros”.  24symbolsOs iba a hablar del modelo de lectura social que nos ofrece y las posibles repercusiones en nuestras bibliotecas pero creo que lo haré otro día y que dedicaré el post de hoy a intentar explicar porqué creo que necesitamos un espíritu crítico para entender las nuevas formas de distribución de la lectura.




El escenario de la lectura en pantallas está cocinándose; el cambio de soporte conlleva un deplazamiento del contenido desde las estanterías (me da igual si son las de nuestro domicilio o las de nuestras bibliotecas) hacia la nube; y si ahora la nube pone a nuestra disposición un acceso que nuestras baldas serían incapaces de albergar nos niega algo muy preciado a lo que no deberíamos renunciar: el anonimato y la libertad de elección.
Cuando compramos un libro no nos piden el nombre ni los apellidos, podemos prestarlo a un amigo y leerlo tantas veces como queramos; cuando pagamos por un ebook debemos identificarnos para que nos den una licencia de utilización bajo determinadas condiciones…Nuestra capacidad de acceso es inversamente proporcional a nuestra capacidad de decidir; cuanta mayor sea la dejación de nuestros derechos más posibilidades nos ofrecen los nuevos señores de la edición digital… ¿Nos os habéis preguntado porqué las bibliotecas no podemos (por ley) hacer un seguimiento de las lecturas de nuestros usuarios?

Hace unos días estuve en Valladolid en un curso sobre “Edición digital” con colegas bibliotecarios; estuvímos dándole vueltas al cambio de escenario que se nos avecina con la fragmentación de la trinidad “dispositivo-continente-contenido” que auna el libro impreso y que con la edición digital pasa a mejor vida. Entre tanto cacharro y formato el personal estaba agobiado; en un momento determinado alguien comentó que nuestras estadísticas se iban a resentir porque íbamos a perder muchos de los usuarios que tenemos gracias a los pelotazos editoriales (sí, creo que con la nube la batalla de los best-sellers la tenemos perdida…al igual que los distribuidores editoriales como no espabilen) pero sinceramente, más grave me parece nuestra pérdida de identidad si no hacemos una defensa encendida de  la utilización de dispositivos, formatos y contenidos abiertos.


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El Boletín del Observatorio del Libro y la Lectura en Extremadura, del papel al blog

boletines[Biblioblog] Con una trayectoria de seis años a sus espaldas, el Boletín del Observatorio del Libro y la Lectura en Extremadura, elaborado por el Plan de Fomento de la Lectura de la Consejería de Cultura y Turismo (Junta de Extremadura) y el Departamento de Análisis y Estudios de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, abandona la publicación en papel para hacerse totalmente digital. Desde finales de mayo los contenidos del Boletín se publican a través de su blog, con un diseño renovado en el que priman las secciones temáticas (portada, Observatorio, Plan de Fomento, bibliotecas públicas, bibliotecas escolares y libro y edición) y las últimas noticias publicadas en cada una de ellas. Aquí pueden consultarse los números anteriores, en formato PDF.

La agilidad de la publicación digital, que permite transmitir las novedades con mayor celeridad, hará a esta herramienta informativa más dinámica, inmediata y comunicativa y llegará igualmente a los buzones de correo (electrónico) de todos aquellos que así lo deseen a principios de cada mes. Para ello tan sólo hay que suscribirse a través del propio blog.

Son cinco los redactores que contribuyen a los contenidos del blog: el propio Observatorio, el Plan de Fomento de la Lectura en Extremadura y tres colaboradores: Conchi Jiménez, a cargo de la sección de bibliotecas públicas, Dolores Moreno, en la sección de bibliotecas escolares y Urbano Pérez, sobre libro y edición. En esta nueva etapa se aportarán además contenidos multimedia, sólo posibles en formatos digitales, y se abrirá la comunicación con el público a través de los comentarios.

Además de este blog, el Observatorio del Libro y la Lectura está también presente en la web a través de su portal, en el que se pueden encontrar documentos, actividades y otros recursos relacionados con sus áreas temáticas, y de la red social Facebook.

Blog del Observatorio http://www.observatorio-lectura.info/extremadura/blog/
Sitio web http://www.observatorio-lectura.info/extremadura/
Facebook http://www.facebook.com/observatoriolecturaextremadura

Bibliotecario visionario

Hipólito Escolar Sobrino

Hipólito Escolar Sobrino (Foto: El Adelantado de Segovia)

[Biblioblog] Colecciono libros. Desde hace unos años estoy recopilando las obras de autores españoles que tratan de organización de bibliotecas y temas similares. Cada cierto tiempo, rastreo bibliografías e intento localizar los libros en servicios de venta en línea. Así, tengo ya una representativa colección de libros de lo que puede considerarse la historia de la enseñanza de la biblioteconomía en España, desde las instrucciones que escribió María Moliner para las bibliotecas del frente de batalla, hasta los manuales con los que nos hemos formado todos los que estamos en activo, pasando por los excelentes y olvidados breviarios de los años 50 y 60 del Servicio Nacional de Lectura. En ocasiones, reviso “mi colección” y confirmo una frase que he empleado en algunos escritos y que he elegido como título para la conferencia de clausura que dictaré en las Jornadas Bibliosalud 2011: El pasado es el presente y el presente es el futuro. Explico.

1972 fue declarado por la Unesco Año Internacional del Libro. En España, las conmemoraciones incluyeron una pequeña publicación de Hipólito Escolar titulada Historia del libro en cinco mil palabras, en la cual, quien fue una de las figuras esenciales en el desarrollo de la bibliotecas en España, reflexiona sobre la evolución del libro, de sus soportes y de su futuro. Estamos en los 70, por lo que el debate entre el formato digital y el impreso no era más que una intución (a la que dedica un capítulo: “Las computadoras”); más bien, la atención principal del momento eran los modernos y atrayentes nuevos formatos: los audiovisuales. Escolar, visionario y clarividente, prevé que el libro debe adaptarse para sobrevivir, avanza que la lectura pervivirá sea cual sea la forma del libro y destaca la capacidad de metamorfosis del libro. La intuición de Escolar Sobrino fue más allá, ya que incluso libró a su texto del derecho de copia y especificó la libertad de su reproducción total o parcial. Así que, como homenaje a una de las personas que más aportó en España al libro y a las bibliotecas, he dedicado esta mañana de sábado a digitalizar esta obra y he puesto sus 5000 palabras en consulta pública.  En el documento embebido se puede leer esta breve historia/reflexión, pero aquí les dejo su visión sobre el futuro del libro (ojo, recuerden que este texto es de 1972):

El libro tradicional puede ser una rémora si no cambia su forma para adaptarse a las nuevas realidades, como hizo en otros tiempos con esa capacidad metamórfica que le ha permitido sobrevivir a lo largo de milenios y brindar en cada momento, manteniéndose en su perenne categoría de factor esencial de las relaciones humanas, la forma más en consonancia con las necesidades sociales.

¿Les recuerda algo esta reflexión? Si desean leer las 5000 palabras, dejamos a su disposición el texto completo, que además del capítulo “Crisis del libro impreso en papel”, del que se ha extraído el párrafo anterior, finaliza con una acertada prospectiva sobre la “Supervivencia del libro escrito”.  Hace 40 años, los argumentos ya eran los de hoy.

El concepto de lectura se amplía en nuestro país

esp_hab10A finales de la semana pasada vió la luz el primer barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España, correspondiente al primer cuatrimestre de 2010 (véanse la nota de prensa y el documento con los datos del estudio). A pesar de que ya ha pasado tiempo desde entonces y su publicación ya no es noticia, no quería dejar pasar la oportunidad de hacer referencia a él por su significación. Por vez primera desde que estos estudios comenzaron a realizarse, en el año 2000, se tienen en cuenta las lecturas en otros soportes diferentes del papel y por motivos profesionales. Esto no es más que una muestra de la evolución que el concepto de lectura está sufriendo en nuestra sociedad y una valoración de otras lecturas y otros soportes, que cambian la percepción de la realidad lectora en nuestro país: si el pasado año el 55% de los españoles mayores de 14 años eran considerados lectores, este año comienza con un dato del 91,1%.

Si nos centramos en estos dos grupos de datos, la lectura en soportes digitales y por motivos profesionales, hay algunos puntos que considero interesantes:

  1. La lectura por motivos de trabajo sólo amplía en 3,8 puntos porcentuales el dato de lectura de libros. Así, la mayoría de los españoles lectores lee por motivos de ocio y/o de trabajo, pero son pocos quienes sólo leen por motivos de trabajo.
  2. El 48,6% de los españoles lee en formato digital, especialmente en  el ordenador (47,3%). La lectura en teléfonos móviles o PDAs (6,6%) y lectores de libros electrónicos (0,8%) son aún muy residuales.
  3. Los contenidos más leídos  en formato digital son los contenidos nativos de internet, como sitios web, foros o blogs (37,6%), seguidos de la prensa (32,1%) y, más de lejos, la lectura de revistas (6,4%) y libros (4,7%). La lectura digital de cómics parece no existir. Estos datos y los expuestos en el punto anterior muestran cómo el peso de la lectura digital recae actualmente en nuestro país sobre la web y el incipiente estadio en que se encuentra el libro electrónico (que supone tan solo el 1,6% de toda la lectura digital). El perfil del lector digital se asemeja al del usuario de internet, ¿se puede hablar por lo tanto de una brecha de la lectura digital?.
  4. La lectura en formatos digitales está más extendida entre los hombres (al contrario que la lectura de libros), la población más joven (de los 14 a los 45 especialmente), quienes viven en municipios mayor tamaño y gente con mayor nivel de estudios. Este último factor tiene mayor peso que en el caso de la lectura de libros. De hecho, los menores (de 10 a 13 años) son más lectores en formato digital que los adultos (55,2%), incluso de libros electrónicos (6,4%).

La nota de prensa del estudio en tu móvil.

Se echan de menos en este informe datos sobre la compra de libros digitales, sobre el empleo de contenidos digitales en las bibliotecas y los libros electrónicos más leídos. Sabemos el por qué de la no lectura de libros (la falta de tiempo es el motivo más extendido) y podemos intuir por qué no se leen contenidos web (brecha digital le llaman), pero no sabemos exactamente por qué no se leen libros electrónicos: ¿será por desconocimiento, por lo caro de los aparatos o por su escaso desarrollo? ¿O será porque, como comentaba recientemente mi compañero de blog, la producción editorial sigue siendo creada para ser impresa?

En el incumpleaños del libro

Semana complicada en las bibliotecas, toda la profesión de cabeza con el día del libro: encuentros con escritores, lecturas, feria va feria viene;  en la nuestra celebramos el incumpleaños del libro y no hacemos nada especial.  Así que como soy la única pata ociosa de este blog (Natalia nos está “movilizando” y Merlo está…en otras cosas) me voy de posteo con vosotros.

Si entre encuentros y lecturas encontráis tiempo para pasar por algún sarao del (engranaje industrial del) libro empezaréis a constatar cómo las pantallas toman posiciones en el reino del papel; la posición marginal de años anteriores dará paso a un “pantallo-centrismo” progresivo que ira in-crescendo en ediciones futuras. Interesante para ver cómo se despide una manera de hacer e irrumpe “algo” nuevo (más cercano al gravamen que al incentivo creativo, visto lo visto). E interesante para ver cómo a pesar de que los actores de la industria editorial cambian todos desean que los lectores no lo hagamos (business es business); nada mejor que unos lectores sumisos a la espera de que les digan cómo tienen que “consumir” los productos.

Mientras sostengo mi ebook sé que me están haciendo comprar un aparato  que, de momento,”solo” sirve para leer  aquello que no me interesa leer (sí, es cierto, tenemos los clásicos…), que habrá quien intente obligarnos a leer “exclusivamente” lo que les compremos y en las condiciones que estipulen; que no me venden el libro que sí me gustaría leer (y comprar)…y soy consciente de que, como lector,estoy habituado a leer lo que deseo, a comprarlo donde me apetece, a prestárselo a un amigo, a ir a la biblioteca a por un fiambre sueco o un príncipe azul…y como usuario de “cacaharros” a usar tecnologías que permiten leer, oir y hablar todo en uno.


Como bibliotecario reflexiono (es un decir) y analizo el panorama: la evolución de las pantallas, las condiciones de la edición electrónica, los canales de distribución, los impuestos, los márgenes de beneficio que se  pretenden, las dificultades para comprar, para prestar.

Y acabo viéndolo con una claridad meridiana: su negocio no es nuestro negocio, ni como lectores ni como profesionales. Nuestro negocio es explicar que se puede leer en diferentes formatos y que sea cual sea el que el lector desee allí estará la biblioteca; que vamos a ser capaces de crear contenidos para las personas, las conpantalla (presentes y futuras) y las sinpantalla, que podemos ayudar a contar cosas, a difundirlas, a conservarlas…

Y mientras divago y espero a que el panorama editorial se aclare  me acuerdo de lo de la música 🙂

bekereka2

Y mientras divago y espero...


Hábitos de lectura y variables socio-políticas

[Hilario Hernández, DAE-FGSR]. Algunos comentarios más (Biblioblog 27/07/09) sobre los resultados del Barómetro de Junio 2009 del CIS (Estudio nº 2.806), dedicado a la lectura y la opinión de los españoles sobre la misma.
Las variables socioeconómicas, políticas e ideológicas utilizadas en el  Barómetro CIS ofrecen algunos datos de interés y, por lo demás, novedosos, a la hora de analizar los hábitos de lectura de la población española. El Barómetro tabula sus resultados en un informe por variables de clase social, a saber, la condición socioeconómica y el estatus socioeconómico, y por variables políticas, según el recuerdo de voto en elecciones generales de 2008 y la escala de ideología.
Dejemos aparte la ‘condición socioeconómica’ utilizada, que equivaldría a la variable ‘ocupación’ de los Barómetros de la FGEE, ya que está desagregada en doce ítems, lo que hace más complicada su comparación. La clasificación por estatus socioeconómico incluye cinco variables: Clase alta / media-alta (Profesionales y técnicos, directivos y cuadros medios); Nuevas clases medias (Asalariados no manuales); Viejas clases medias (Empresarios, autónomos y agricultores); Obreros cualificados (Manuales cualificados, semicualificados, capataces y artesanos);  y Obreros no cualificados (Obreros de la industria y de los servicios, y jornaleros del campo).
Pues bien, la lectura de libros aparece como un hábito claramente asociado al estatus socioeconómico de las personas, que leen en mayor proporción conforme su estatus es más elevado. Se registran diferencias de 40 puntos entre el porcentaje de lectores en la clase alta/media-alta y las de los obreros cualificados y no cualificados, una desviación solamente superada por la variable del nivel de estudios.

Lectura de libros según estatus socioeconómico

Clase alta/ media-alta

Nuevas clases medias

Viejas clases medias

Obreros cualificados

Obreros no cualificados

Lectores

TOTAL

Frecuentes

40,2

67,4

47,0

30,7

29,8

27,5

Ocasionales

20,3

20,9

23,6

19,6

18,1

20,4

No lectores

39,4

11,7

29,2

49,4

52,0

52,1

Lectores

60,5

88,3

70,6

50,3

47,9

47,9

En la clasificación del Barómetro CIS según el voto en las últimas elecciones generales de 2008, hay que tener en cuenta un cierta desviación en la muestra, que mantiene un representación proporcional bastante similar al voto real en los partidos minoritarios, pero reducida en los dos partidos mayoritarios, en mayor medida en el caso del PP que del PSOE, reducción que pasa a engrosar el porcentaje de personas que no contestan o no recuerdan su voto (16,8% y 3,4%). Según esta clasificación, lo más significativo es que los índices de lectura en los votantes de PSOE y PP apenas presentan diferencias, siendo muy ligeramente inferiores al índice general, mientras que son los votantes de los partidos minoritarios, nacionalistas y el voto en blanco los que superan netamente la media, con diferencias entre 12 y 22 puntos. (En el apartado ‘Otros’ se incluyen PNV, UPyD, ERC, BNG, CC y Na-Bai).

Lectura de libros según recuerdo de voto en las Elecciones Generales 2008

Lectores

TOTAL

PSOE

PP

IU/ICV

CiU

Otros

No tenía edad

En blanco

No votó

No recuerda

N.C.

Frecuentes

40,4

38,8

42,6

60,6

55,6

51,7

40,0

53,4

32,7

34,6

39,0

Ocasionales

20,2

21,4

17,0

18,2

26,7

20,7

18,0

26,6

22,2

13,1

20,9

No lectores

39,4

39,7

40,2

21,2

17,8

27,5

42,0

20,0

45,1

52,4

39,3

Lectores

60,6

60,2

59,6

78,8

82,3

72,4

58,0

80,0

54,9

47,7

59,9

Aunque puede ser aventurado dar una interpretación a esta alineación de tendencia política y hábitos de lectura, podrían apuntarse dos consideraciones. En primer lugar, cabe interpretar los altos índices de lectura en el electorado nacionalista como un reflejo de la incidencia de la lectura de libros en el desarrollo y mantenimiento de las identidades nacionales, algo que vendría avalado por los porcentajes que leen en sus respectivas lenguas nacionales en los territorios donde existen. (A este respecto, cabe comentar que los índices de lectura en catalán, euskera, gallego o valenciano como idioma habitual que ofrece el Barómetro FGEE están muy por debajo de los que se registran en el estudio Opiniones y actitudes de los usuarios de las Bibliotecas Públicas del Estado, de próxima publicación). Por otra parte, el alto porcentaje de lectores en los partidos minoritarios de izquierda cabe interpretarlo en la tradición de estas corrientes políticas, que han defendido secularmente el acceso a la lectura, la educación y la cultura como forma de emancipación de las clases populares. En un sentido similar cabría interpretar el alto índice de lectores de voto en blanco (si bien representan una base muy reducida en la muestra), como actitud especialmente crítica favorecida por los hábitos de lectura.
La distribución de los índices de lectura en función de la escala de ideología política que ofrece el Barómetro CIS abunda en la interpretación anterior, ya que presenta una clara asociación entre alineación ideológica en la izquierda y mayores hábitos de lectura:

Lectura de libros según escala de ideología política

Lectores

TOTAL

Izquierda

Centro

Derecha

N.S.

N.C.

( 1 – 2 )

( 3 – 4 )

( 5 – 6 )

( 7 – 8 )

( 9 -10 )

Frecuentes

40,4

50,3

44,2

42,3

39,8

34,3

25,5

38,0

Ocasionales

20,2

18,8

20,9

22,5

21,1

16,4

14,4

19,2

No lectores

39,4

31,0

35,1

35,2

39,0

49,3

60,2

42,0

Lectores

60,6

69,1

65,1

64,8

60,9

50,7

39,9

57,2

Opiniones sobre la lectura y el fomento de la lectura en España

[Hilario Hernández, DAE-FGSR]. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha dedicado su último Barómetro, de Junio de 2009 (Estudio nº 2.806), en su parte central, a la lectura. Con una encuesta realizada entre 2.482 españoles de 18 y más años, a través de entrevistas personales, incluye varias novedades de interés con relación a los estudios sobre hábitos de lectura que viene realizando la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) desde hace diez años.   Las novedades más significativas que aporta el Barómetro del CIS son: la tabulación de resultados por variables socioeconómicas (condición y estatus) e ideológico-políticas (escala ideológica y voto en las últimas elecciones generales de 2008), lo que resulta totalmente novedoso en los estudios de hábitos de lectura (y culturales); y algunas de las preguntas realizadas, en especial aquellas que requieren la opinión de los españoles sobre el fomento de la lectura y sobre el futuro del libro y el libro electrónico.

Según el Barómetro del CIS, dos de cada tres españoles opinan que en España se lee poco (63,7%) o nada (3,6%), frente a una cuarta parte (24,6%) que opina que se lee bastante o mucho. En consecuencia, el 80,1% cree ‘que debería dedicarse más tiempo a la lectura’, una opinión mayoritaria de la que han venido haciéndose eco los medios de comunicación con cierta frecuencia en los últimos años. Con todo, existe una percepción positiva con respecto a la evolución de la lectura en España, ya que quienes piensan que se lee mucho o bastante más que hace diez años (41,1%) superan a quienes creen que se lee igual (23,4%) o menos (23,5%).

La inmensa mayoría de los españoles considera que es necesario fomentar la lectura entre la población en general (98,1%) y, específicamente, entre los niños y adolescentes (97,9%), colectivos para los que el fomento de la lectura es considerado como muy importante por el 71,2% y como bastante importante por un 26,7%. Se trata de opiniones en las que apenas hay diferencias entre las distintas variables analizadas, pudiéndose señalar tan solo que la importancia del fomento de la lectura entre niños y jóvenes adquiere menor relevancia precisamente entre los jóvenes de 18 a 24 años y entre los habitantes de poblaciones con menos de 10.000 habitantes.

El Barómetro CIS incluye una pregunta de especial interés para quienes trabajamos en el fomento de la lectura: ‘¿Estaría más bien de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o más bien en desacuerdo con que se gastase más dinero público en promover la lectura y las bibliotecas, aunque esto supusiera un recorte en otras áreas?’. Las respuestas no dejan lugar a muchas dudas: tres de cada cuatro españoles (74,4%) muestran su acuerdo ante esta propuesta (27,5% ‘más bien de acuerdo’ y 46,9% ‘de acuerdo’), frente a un 10,1% que se manifiesta ‘en desacuerdo’ y un 4,6%, ‘más bien en desacuerdo’. El 11,0% no sabe o no contesta a esta pregunta, por lo que si la tabulación se hiciera tomando como base aquellos que responden, el grado de acuerdo con la propuesta de asignar más recursos públicos al fomento de la lectura alcanzaría al 83,6% de los españoles.

El grado de acuerdo es algo mayor entre las mujeres que entre los hombres (3 puntos de diferencia), mientras que, por edades, el mayor índice de acuerdo se da en los adultos entre 35 y 44 años (la generación con hijos en proceso educativo), mientras que están por debajo de la media (entre 3 y 4 puntos) los jóvenes de 18 a 24 años y las personas con más de 55 años. El nivel de acuerdo es también superior entre los habitantes de localidades con menos de 2.000 habitantes (casi 6 puntos por encima de la media) y de ciudades entre los 50.000 y 100.000 habitantes (5 puntos más), pero ronda los 10 puntos menos que la media en las ciudades con más de un millón de habitantes. Entre las personas sin estudios terminados, el nivel de acuerdo es en 5,5 puntos inferior a la media, mientras que aumenta conforme se amplía el nivel educativo, algo similar a lo que ocurre según la clasificación de estatus socioeconómico.

Por lo que respecta a las variables ideológicas y políticas, se pueden apreciar algunas diferencias de interés. El nivel de acuerdo (con una media del 74,4%) es del 78,0% entre los votantes del POSE y del 72,4% entre los del PP. Los porcentajes suben al 81,8% en los votantes de IU/ICV, al 83,5% en los de otros partidos minoritarios (PNV, UPyD, ERC, BNG, CC y Na-Bai) y al 86,7% entre los que votaron en blanco en las últimas elecciones. Sin embargo, se reduce al 71,1% en los votantes de CiU, que habían respondido afirmativamente de manera unánime (100%) a las preguntas sobre la necesidad de fomentar la lectura en general y entre niños y adolescentes.

La clasificación ideológica muestra un mayor nivel de acuerdo con la propuesta de asignar más recursos al fomento de la lectura entre quienes se manifiestan de izquierdas, un porcentaje similar a la media entre quienes se adscriben ideológicamente al centro, y un menor nivel de acuerdo entre las personas de derechas, con una diferencia de casi 10 puntos entre ambos extremos (82,9% frente al 73,5%), diferencia que, en todo caso, refleja un importante nivel de consenso en el conjunto de la sociedad española.