Gaseosa tamaño familiar

Ya hace un tiempo comentaba en este espacio experiencias colaborativas poco formales y más terrenales. Poco a poco se van obteniendo resultados, pero en esta ocasión quiero comentar uno que desde mi punto de vista es relevante y es un ejemplo de colaboración.

Logo Bib@prop

Me refiero a la reciente puesta en marcha de una APP (Bib@prop = bibliotecas cerca) en la que los estudiantes de Catalunya pueden conocer en tiempo real cuales son las bibliotecas o salas de estudio más cercanas en donde estudiar. Esta APP forma parte de la iniciativa LABObiblioteques, un proyecto de colaboración entre diferentes redes de lectura pública y redes universitarias entre cuyos objetivos hay el de un mayor aprovechamiento de los recursos disponibles. Y precisamente de uno de los recursos bibliotecarios trata la APP: de sus instalaciones y de su disponibilidad y horarios.

El tema era: ¿Cómo conseguimos recopilar los datos como localización y horarios entre otros de casi 500 bibliotecas pertenecientes a tres redes de lectura pública y a ocho redes universitarias y meterlo todo en una APP? A priori no era tarea fácil con diferentes modelos organizativos y diferentes sistemas de gestión y de información.

Y de ahí el título de este post, algo ya debe estar inventado, solo hay que experimentarlo (con gaseosa, claro): Vimos que cuando buscas una biblioteca en Google, la página de resultados muestra a la derecha una pequeña ficha con los datos de la biblioteca. Y ahí estaba la clave si ya lo tiene Google, vamos a ver cómo podemos aprovechar esta información.

En la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC, ya hacía un tiempo que teníamos algo de experiencia en esa ficha gracias a una sugerencia de Mar Romaní y en las que nos organizamos para gestionar la información disponible en Google, sólo era necesario profundizar un poco más en esta funcionalidad..

Allá que vamos y vemos que se trata de una de las prestaciones de la família de Alphabet o Google, conocida como Google Business (anteriormente Google Places), que contempla la información que necesitamos para la APP como horarios, horarios especiales (especialmente útil para aberturas extraordinarias como en épocas de exámenes), imágenes, sitio web, teléfonos y dirección.

Además, vemos que se complementa con las búsquedas de Google y con Google Maps y de propina nos da las indicaciones para llegar, gaseosa en estado puro señores, solo hay que seguir investigando un poco más.
Descubrimos que todas las ubicaciones disponen de un identificador único o PlaceID i además dispone de una API con la que podemos recuperar la información a partir de este identificador.

Y para cerrar el círculo comprobamos que buscando bibliotecas por diferentes poblaciones ya nos aparece la ficha informativa en la parte derecha de la lista de resultados. Tambiéno con un simple zoom en Google Maps vemos la ubicación. Conclusión ya lo tenemos todo, solo falta recopilar estos identificadores o PlaceiD y a por la APP. Sólo hay que coordinarse.

Si, … pero

Abrir una gaseosa, no siempre es fácil: las ubicaciones existen, pero la información que contienen es poco fiable: horarios desfasados, datos incompletos, bibliotecas que cambiaron de ubicación etc… y que en la mayoría de ocasiones el lugar lo debe haber creado Google o algún ciudadano, rara es la biblioteca que gestiona esa información.

Pues el primer paso es reclamar la “titularidad” del lugar, o si no existe crear la ubicación y una vez realizados los trámites actualizar la información de la biblioteca. Para eso creamos unas pautas que se distribuyeron entre las diferentes redes y en dónde al final se recogen los PlaceID en un formulario (también de Google, claro).

Durante el proceso de revisión, a por la APP

En paralelo vamos investigando como crear la APP Y de esto se encarga Fran Mañez que ya tiene experiencia en temas de geolocalización como el portal Geocommons que desarrollamos en la UPC a partir de contenidos geolocalizables del repositorio institucional de la Universidad.  Reuso del conocimiento en estado puro, amig@s.

Apostamos por Ionic un Kit de desarrollo de software (SDK) en código abierto que trabaja bajo Angular 2 y Apache Cordova y en dónde vía REST nos retorna la información de las bibliotecas vía el PlaceID en formato JSON con el que se construyen los contenidos en la aplicación.

¿Qué hemos conseguido?

Bien, pues la tarea ya es una realidad, la APP para Android ya está disponible en la Play Store y en breve en Apple iTunes, pero además creo que hemos obtenido otros beneficios:

  • Por primera vez en Catalunya esa deseada colaboración inter-redes de diferentes tipologías para compartir recursos. concretamente los espacios.
  • Nos hemos coordinado y distribuido las tareas de recopilación de los PlaceID sin interferir en los procesos y flujos de trabajo de cada red. Cada una se ha organizado como le ha ido mejor: de forma centralizada en algunos casos y descentralizada en otros.
  • Hemos aprendido lo que Google sabe de las bibliotecas y cómo modificarlo.
  • Algunas redes empiezan a compartir la gestión con los servicios centrales para tener una visión más amplia de la red
  • Descubrimos que hay unas estadísticas (Insights) con las que sabemos cómo han llegado a la información (Google Search o Google Maps), si a partir de ahí, nos han llamado con sus smartphones, si le han indicado a este cómo llegar, la visualización de imágenes, si visitaron la web y naturalmente gestionar los comentarios y opiniones que la mayoría de bibliotecas desconocían o no sabían qué hacer con ellos.

En resumen, mucho más que una APP, una nueva acción colaborativa y hemos tomado las riendas de una información que no gestionamos. Bien, esto mientras dure Google Business, que a Google cuando lo le salen las cuentas, cierra el servicio, el próximo Google Talk, pero ya sabemos eso del “beta permanente”.

¿Qué contiene la APP?. Pues, información de casi 450 bibliotecas entre la redes de la Generalitat de Catalunya, de la Diputació de Barcelona i de Biblioteques de Barcelona, además de las bibliotecas universitarias de la Universitat Politècnica de Catalunya, Universitat de Barcelona, Universitat Autònoma de Barcelona, Universitat Oberta de Catalunya, Universitat de Girona, Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, Universitat de Lleida y Universitat de Vic.

La APP muestra sus horarios (y si en el momento de usar la APP está abierta o cerrada), las más cercanas y el tipo de biblioteca

A propósito, ¿Alguien se anima a ampliarlo al resto de bibliotecas del Estado?

Coses que no m’agraden / Cosas que no me gustan …..

Nota de @jserranomz: Este post está redactado en catalán y castellano. Para intentar contextualizar la razón de esta entrada, si no estas al día del tema recomiendo previamente leer previamente este par de enlaces:


[CAT] Coses que no m’agraden (para la versión en castellano sigue este enlace)

Quin cap de setmana tant mogut dins la nostra professió. Des de divendres les xarxes van plenes sobre la resolució del concurs per cobrir la plaça del màxim responsable del sistema de lectura pública de Catalunya.

I em sorprèn la decisió final on ha primat la certificació del nivell de domini de la llengua materna per part dels candidats al càrrec. I dic sorprèn perquè conec els dos candidats i amb es dos hi he parlat, intercanviat correus o algun Wathasapp en la nostra llengua comuna i no he vist un “fet diferencial” on un dels candidats parlés o entengués el català mes que l’altre o en tot cas no m’ha fet falta passar a una segona llengua o requerir de traductor com fan alguns dels polítics que validen les pautes d’aquests concursos.

Puntuacions

Font: La Carronya del Tercer. Blog d’Adrià Pujol Cruells

Digueu-me “tonto”, però les dues persones han començat la seva carrera professional des dels taulells d’una biblioteca fins arribar a aquest “play off” final de màxima responsabilitat.  En algun moment van demostrar o certificar el coneixement de la llengua del país, Encara cal mes?.   Crec que a aquestes alçades el coneixement de la llengua “se le supone” als candidats, i que el valor sigui 2 i 0 quan les puntuacions van tan ajustades fa mala olor . Dit d’una altre manera: Un dels dos candidats no té ni idea de la nostra llengua? Vinga senyors, que tenen una trajectòria professional prou demostrada.

Però el pitjor no es aquest coneixement (que “se les supone”) sinó que aquest sigui l’element determinant per adjudicar la responsabilitat a un o altre candidat per sobre d’altres mèrits com la trajectòria professional, la memòria del projecte o bé altres factors vinculats a les responsabilitats del càrrec.

I trenco la llança per la Carme Fenoll que ja ocupava aquest càrrec des de 2012, Tota la tasca feta durant aquests anys no ha estat suficient per demostrar la seva vàlua? … Ah no! que no pot certificar que domina la seva llengua materna i no es pot garantir que les reunions amb el Serrano i els participants en el projecte de LABObiblioteques siguin entenedores. Ejem! Carme a les properes reunions si no es fa justícia, activarem el Google Translator per si no “pillem” les aportacions del Servei de Biblioteques de la Generalitat.

En tot cas i els meus col·legues de bloc hi estan d’acord: el “desllorigador” (toma! aquesta de certificat D++ de català) d’aquesta puntuació tant ajustada, té que ser la feina feta, que a més d’exemplar ha estat amb humilitat, empatia i amb projectes i resultats que podem visualitzar.

Es vergonyós que gràcies a decisions amb “tuf” polític, el nostre “futur país” renunciï a una gran professional que com ja s’ha comentat en altres espais es ben vista per tots els sectors de la cultura.

I més lamentable es que a Catalunya, tinguem aquests tics poc trasparents (creia que “lo estábamos dejando”). Vaja, jo tenia entès que volíem superar-los. Senyors (que no amics) del Govern de la Generalitat de Catalunya: resolguin amb dignitat aquesta injustícia. L’encàrrec que us va fer el poble de Catalunya no inclou aquest tipus de “tupinades” (aquesta es de Certificat D++ extreme). Si no ho entenen, servidor baixa del carro, que sempre lis puc donar la culpa als de l’altre costat.

Es probable que algun lector per un extrem o altre s’emprenyin ….. sincerament, “m’importa un pitu” (vaja aquesta m’ha sortit de certificat A– de català).

En tot cas tot el nostre suport a la Carme per part dels que fem aquest bloc.


[ESP] Cosas que no me gustan

Un fin de semana muy movido para la profesión. Desde el viernes las redes sociales arden respecto a la resolución de un concurso para cubrir la plaza del máximo responsable del Sistema de Lectura Pública de Catalunya.

Y me sorprende la decisión final, donde ha primado la certificación del nivel de dominio de la lengua materna por parte de los candidatos al cargo. Y digo que me sorprende porque conozco a los dos candidatos y con los dos he hablado, intercambiado correos o algún Wathasapp en nuestra lengua común y no he visto un “hecho diferencial” en donde uno de los candidatos hablara o entendiera el catalán más que el otro o en todo caso no hace falta pasar a una segunda lengua o requerir de traductor como necesitan algunos de los políticos que validan las pautas de estos concursos.

Puntuacions

Fuente: La Carronya del Tercer. Blog d’Adrià Pujol Cruells

Llamadme “tonto”, pero las dos personas empezaron  su carrera profesional desde abajo, en los mostradores de una biblioteca hasta llegar a este “play off” final de máxima responsabilidad, Vaya, que en algún momento demostraron o certificar el conocimiento de la lengua del país, ¿O deben demostrarlo aún mas?. Creo que a estas alturas el conocimiento de la lengua ya “se les supone”, y que el valor sea 2 y 0 cuando las puntuaciones van tan ajustadas huele algo mal. Dicho de otro modo: ¿Es que uno de los dos candidatos no tiene ni idea de nuestra lengua? Vamos señores, que tienen una trayectoria profesional suficientemente demostrada.

Pero lo peor no es este conocimiento (que “se les supone”) sino que este sea el elemento determinante para adjudicar la responsabilidad a uno u otro candidato por encima de otros méritos como la trayectoria profesional, la memoria del proyecto o bien otros factores vinculados a las responsabilidades del cargo.

Y rompo la lanza por Carme Fenoll que ya ocupaba este cargo desde 2012, ¿Toda la labor realizada durante estos años no ha sido suficiente para demostrar su valía? … ¡Ah no! que no puede certificar que domina su lengua materna y no se puede garantizar que las reuniones con el Serrano y los participantes en el proyecto de LABObiblioteques se puedan entender. ¡Ejem! Carme, en las próximas reuniones si no se hace justicia, activaremos el Google Translator por si no “pillamos” las aportaciones del Servei de Biblioteques de la Generalitat.

En todo caso y mis colegas de blog están de acuerdo: el “desatascador” en esta puntuación tan ajustada tiene que ser el trabajo realizado, que además de ejemplar ha sido con humildad, empatía y con proyectos y resultados que todos podemos visualizar.

Es vergonzoso que gracias a decisiones con “olor” político, nuestro “futuro país” renuncie a una gran profesional que como ya se ha ido comentando en otros espacios es bien vista por todos los sectores de la cultura.

Y es más lamentable, que en Catalunya tengamos estos tics poco transparentes (tenía la impresión de que “lo estábamos dejando”). Servidor tenía entendido que queríamos superarlos. Señores (que no amigos) del Govern de la Generalitat de Catalunya: resuelvan con dignidad esta injusticia. El encargo que os ha hecho el pueblo de Catalunya no incluye este tipo de “pucherazos”. Si no lo entienden, servidor se baja del carro, que siempre les puedo echar la culpa a los del otro lado.

Es probable que algún lector por un extremo u otro se enfade ….. sinceramente, “me importa un pito”.

En todo caso, todo nuestro apoyo a Carme por parte de los que hacemos este blog.

El uso de las bibliotecas públicas desciende en el Reino Unido

Los servicios de biblioteca pública cada vez se utilizan menos en el Reino Unido. En 2005-2006 casi la mitad de los adultos entrevistados afirmaba haberlos utilizado (48,2%), mientras que en 2015-2016 ese porcentaje se ha reducido a un tercio (33,4%). Es una de las conclusiones más significativas y alarmantes que revelan las estadísticas publicadas recientemente por el Department for Media, Culture & Sport de dicho país en el informe Taking Part 2015/16 Quarter 4.

Los datos también revelan que el uso de las bibliotecas públicas se mantiene estable en las áreas más desfavorecidas y es en las áreas con menos carencias donde más desciende, casi 15 puntos porcentuales entre 2009-2010 y 2015-2016.

DCM&S

Tendencias en las visitas a instituciones culturales en el Reino Unido, 2005-2016. Fuente: Taking Part 2015/16 Quarter 4.

Otras instituciones culturales, como los museos, no están sufriendo la misma suerte, sino que han visto incrementar la afluencia de público, como se puede apreciar en la imagen. El periódico The Guardian ha publicado una noticia en la que comenta estos y otros datos.

Aunque las estadísticas publicadas no explican la razón de este descenso, todo apunta a que el deterioro de los servicios bibliotecarios está detrás de ello. En los últimos años hemos tenido noticia del vapuleo que están sufriendo las bibliotecas de este país: 343 bibliotecas cerradas, casi 8.000 puestos de trabajo perdidos, según algunas fuentes, además de la sustitución del personal por voluntarios, menos horas de apertura y los severos recortes presupuestarios, como ha venido informando Ian Anstice en su blog puntualmente.

¿Nuevos modelos de cooperar, colaborar y compartir?

Desde hace décadas las bibliotecas han colaborado entre ellas para optimizar recursos, aunar esfuerzos, compartir experiencias etc.. que con el tiempo se han formalizado en redes, consorcios, asociaciones, etc.. como REBIUN la Red de Bibliotecas Universitarias Españolas, el Consorcio de Bibliotecas Universitarias de Catalunya (CBUC) que actualmente está integrado en el Consorcio de Servicios Universitarios de Catalunya (CSUC) o a más alto nivel como puede ser LIBER la Ligue des Bibliothèques Européennes de Recherche u OCLC.

Uno participa o ha participado en diferentes grupos de trabajo especialmente en las dos primeras entidades y sin desmerecer la utilidad y las ventajas de este tipo de entidades, en general se quedan en el nivel de direcciones y técnicos con poca influencia de los “front office” de las bibliotecas que finalmente tienen que implementar los proyectos acordados.

Pero en  los últimos diez días hemos vivido tres experiencias ligeramente diferentes a las dinámicas de esas macroentidades mencionadas.  

Por un lado el segundo encuentro entre equipos de las bibliotecas con perfil politécnico lease las bibliotecas de las universidades politécnicas de Madrid, Valencia, Cartagena y Catalunya. La idea surge a partir del proyecto UP4, una alianza entre las cuatro universidades para entablar acciones conjuntas en materia de docencia, investigación,
transferencia del conocimiento e innovación. 

El planteamiento de las bibliotecas de estas cuatro instituciones fue,  ¿Si lo hacen los de “arriba”,  porque no las bibliotecas? Pues nada, un sondeo aprovechando la última asamblea de REBIUN, unos e-mail más alguna llamada y manos a la obra.   

Mañana intensa en donde cada institución presentó sus proyectos más relevantes, además de tratar aspectos que nos inquietan y cómo los podemos afrontar, acordando algunos proyectos a desarrollar conjuntamente.

Se mostraron iniciativas, algunas de las cuales se presentarán en el próximo Workshop de REBIUN   como la geolocalización de la producción científica, mapas de la ciencia, plataformas de préstamo de e-books, como incorporar los materiales de las editoriales, la gestión de datos de investigación, cómo se gestiona el flujo de trabajo entre los CRIS y los repositorios,  el autopréstamo de portátiles. UP4

Todo un conjunto de temas en los que alguna de las bibliotecas está trabajando, otras ya lo hacen pero tienen inputs para mejorar o bien iniciativas para afrontar conjuntamente. Mención especial merece los costes que supone para cada una de las bibliotecas los productos digitales que suscriben: la diversidad de tarifas es sorprendente y  requieren de una normalización, No digo precios, pero algunas diferencias eran de escándalo y aquí hay tarea 😉

…. Y  seguimos: 24 horas más tarde celebramos un encuentro conjunto entre los equipos y directores/as de las bibliotecas de la Universidad de Barcelona (UB) y la de Politècnica de Catalunya  (UPC).

Contextualicemos primero: la zona universitaria de Barcelona debe ser una  de las áreas con mayor densidad de bibliotecas académicas. En poco más de un kilómetro cuadrado,  además de los servicios técnicos, hay siete bibliotecas de la UB y cinco de la UPC y resulta que salvo alguna excepción los responsables de la UB no conocen a los de la UPC y viceversa. UB_UPC

Pues la idea del encuentro es empezar a recortar ese “gap” entre bibliotecas que realizan actividades similares y que nunca habían hablado entre ellas cuando en algún caso les separa un semáforo o menos.

Tras una breve presentación se generaron un sinfín de propuestas de colaboración que por votación se redujeron a seis que se concretaron gracias a diferentes grupos de trabajo y de las que durante el próximo curso desarrollaremos un par de ellas, además del compromiso de realizar el encuentro regularmente.  

Mis percepciones del encuentro más allá de las propuestas: la importancia de conocer al o la de la biblioteca de al lado, las conversaciones sobre temas terrenales que afectan  a las bibliotecas como el modo de gestionar el silencio, los hurtos, el esfuerzo mantener las instalaciones abiertas con recursos reducidos, la gestión de los fondos, el mobiliario, los conflictos etc… una pausa y buen café tuvo su efecto.  Y creo que como decía Rick Blaine (Bogart) a Louis Renault (Claude Rains) en Casablanca:  presiento que este es el comienzo de una gran amistad.

Y para finalizar la semana una reunión de seguimiento del  Proyecto LaboBiblioteques  otro ejemplo de buenas prácticas y colaboración en dónde están implicadas la redes de bibliotecas públicas de la Generalitat de Catalunya, de la Diputació de Barcelona, del Consorci de Biblioteques de l’Ajuntament de Barcelona y las bibliotecas de la Universidades de Girona, Barcelona, Oberta de Catalunya y Politècnica de Catalunya.

LaboBiblioteques es un espacio abierto de colaboración entre bibliotecas públicas y universitarias y con toda una serie de actuaciones y propuestas.   En este caso, lo relevante labono es la reunión de seguimiento, sino comprobar cómo va avanzando las diferentes actuaciones y especialmente  la completa autonomía de las diferentes bibliotecas para entablar proyectos basándose en la proximidad, en la temática  intereses, etc… y cada proyecto es completamente autónomo y que avanza al ritmo que acuerdan los responsables del proyecto.  También son temas muy pero muy terrenales como coordinarse en las aperturas en época de exámenes, el intercambio  temporal de lotes de libros o la formación en programación a usuarios de bibliotecas públicas entre otras actividades que se van cocinando.

Si has llegado hasta aquí, te debes estar preguntado el porqué de contar estas tres iniciativas, pues porque creo que estamos viviendo un nuevo modelo de colaboración. Me explico:

En estos casos considero relevante a diferencia de las asociaciones digamos formales como las mencionadas al inicio, que hemos logrado bajar algún escalón de lo podríamos definir “jerarquía bibliotecaria”. Ya no es tan macro o por “arriba” sino ya a nivel de biblioteca, completamente informal y como ya he mencionado anteriormente más terrenal y que implica pequeñas actuaciones y no grandes proyectos que a las “grandes asociaciones” por sus dinámicas es lógico que no contemplen.

Es probable que en una época de crisis a la que si le añadimos rápidos cambios tecnológicos que afectan a los modelos de aprendizaje y por extensión a las bibliotecas aparezca una filosofía basada en una fuerte colaboración desde abajo a casi coste cero y abierta a ideas y proyectos.  Probablemente puro instinto de supervivencia.

El futuro de los diferentes acuerdos ¿Quién lo sabe? pero va a depender de los que están en primera fila de las bibliotecas no de las cabezas pensantes.

Curiosamente cooperar, colaborar y compartir empiezan en CO,  otra característica es que también es low COst.

Si conoces experiencias similares, este puede ser un buen lugar para compartirlo 

…. y luego dicen que cuando finaliza la actividad académica, las bibliotecas vamos al ralentí. Leyenda urbana naturalmente 😉

Usuarios en vulnerabilidad social ¿por qué y para qué generar capital cultural desde la biblioteca?

[José-Antonio Gómez-Hernández. Grupo ThinkEPI]

Este texto es una reproducción de la nota ThinkEPI enviada por José-Antonio Gómez-Hernández a la lista de distribución IWETEL y se ha publicado con el previo consentimiento del autor y del Grupo ThinkEPI. Cita recomendada: Gómez-Hernández, José-Antonio (2016). “Usuarios en vulnerabilidad social ¿por qué y para qué generar capital cultural desde la biblioteca?”. Anuario ThinkEPI, v. 10, en prensa.

En este texto partimos de considerar que para las personas en situación de desventaja social el capital cultural es importante, y que las bibliotecas son un servicio público de referencia para facilitarlo, como se ha venido declarando durante la crisis económica por organizaciones profesionales e instituciones nacionales e internacionales en distintos documentos que sintetizamos. Citamos también iniciativas que compendian lo que se está realizando en bibliotecas públicas españolas y finalmente hacemos unas reflexiones acerca de uno de los colectivos más afectados de exclusión, el de personas sin hogar, difícil de atender pero que debemos conocer más para ayudar, a partir del ejemplo de la Zagreb City Library.

1. Capital cultural y personas en situación vulnerable

Puede parecer que la crisis se ha superado en términos estadísticos, pues ciertos indicadores económicos ofrecen mejores resultados, augurando el fin de la recesión. Sin embargo, las desigualdades sociales se han incrementado como consecuencia de las políticas con las que se ha afrontado esta crisis (Llano-Ortíz, 2015) y el número de personas en riesgo de pobreza o exclusión no deja de aumentar: a fines de 2014 casi un 30% de la población española la sufre, con regiones como Valencia, Castilla-La Mancha, Canarias, Extremadura, Andalucía y Murcia muy por encima.

tabla1

La cultura es importante para este sector de la sociedad: el VII Informe sobre exclusión social (Fundación FOESSA, 2014) afirma que «el capital cultural (…) es la condición de posibilidad para que una persona, un grupo o un territorio se desarrollen y superen las situaciones de pobreza y exclusión. Dota a los sujetos de conciencia, orientación, juicio moral, ánimos, capacidades y recursos de reflexión, creatividad y comunicación. El capital cultural es progresivamente crucial para poder empoderarse y desarrollarse en la sociedad infomoderna que vivimos, caracterizada por reflexividad, redes, globalidad, diversidad, informacionalización, riesgo y participación». Siendo así, las bibliotecas públicas como instituciones promotoras de la cultura y la educación deben integrarse con las políticas sociales, en una labor compensatoria de la falta de oportunidades que conlleva la pobreza, contribuyendo en la medida de sus posibilidades y recursos a que las personas se empoderen. Así se formuló en la Declaración de Murcia sobre la acción social y educativa de las bibliotecas en tiempos de crisis (Castillo et. al., 2010).

Porque en el mismo Informe FOESSA recién mencionado se explicaba que «la pobreza agudiza las desigualdades de capital cultural relativo a medios de reflexión y expresión (…). Los pobres y excluidos tienen menos recursos de información y comunicación (…). Los pobres sufren una barrera para su participación en la conversación pública (…). Cuanto más pobre y excluida es la persona y el entorno en el que vive, menos accede a prensa, menos accede a Internet en su hogar y menos participa en redes sociales. Si lo comparamos con alguien que vive en una zona de clase media alta, un ciudadano que resida en una zona marginal tiene un 31% menos de probabilidades de poder acceder a la prensa y noticias, el 71% menos de que en su hogar se acceda a Internet y el 58% menos de que se participe en redes sociales». Y a este problema deberíamos sumar que el sistema educativo no parece estar consiguiendo la reducción de las desigualdades, pues según el Informe PISA. Estudiantes de bajo rendimiento, en España ser socioeconómicamente desfavorecido supone una probabilidad tres veces mayor de fracasar en los estudios (OECD, 2016). El nacimiento y la condición económica, lamentablemente, siguen marcando el éxito educativo, por la falta de políticas que compense la igualdad de oportunidades.

2. Declaraciones y estudios recientes sobre nuestra función social

En primer lugar recordemos la Declaración de Lyon (IFLA, 2014), promovida para que se incluyera el derecho de acceso a la información en la nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Para la Declaración de Lyon, «el creciente acceso a la información y al conocimiento, respaldado por la alfabetización universal, es un pilar fundamental del desarrollo sostenible. Una mayor disponibilidad de información y datos de calidad, así como la participación de las comunidades en el proceso de creación, originarán una asignación de recursos plena y más transparente». El acceso a la información sería un recurso transformacional y empoderador especialmente de los que viven en situación de pobreza y marginación, y condición de posibilidad para tener derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, para poder aprender y aplicar nuevas habilidades o para encontrar soluciones basadas en la comunidad. No hay desarrollo sostenible si no se hacen efectivos los derechos de modo que la desigualdad se pueda reducir, y ello implica el fortalecimiento, la educación y la integración de grupos marginales y minoritarios, migrantes, refugiados, personas con discapacidades y ancianas, niños y jóvenes. Y debe lograrse desde un enfoque de igualdad de género, de fomento del acceso equitativo a la información, de libertad de expresión, reunión y asociación, de respeto a la privacidad, y de posibilidad de participación pública de toda la ciudadanía.

Por ello en la Declaración de Lyon se proponía que las bibliotecas y los archivos junto a otros intermediarios ayudáramos a gobiernos, instituciones e individuos a transmitir, organizar, estructurar y comprender la información para el desarrollo,

  1. Ofreciendo información sobre los derechos fundamentales, servicios públicos, medio ambiente, salud, educación, oportunidades laborales y gasto público que apoye a las personas y comunidades locales a orientar su propio desarrollo.
  2. Identificando y centrando la atención sobre las necesidades y problemas que sean relevantes y urgentes entre la población.
  3. Vinculando a las partes interesadas más allá de las barreras regionales, culturales y de otro tipo para facilitar la comunicación y el intercambio de soluciones para el desarrollo que puedan adaptarse para conseguir un mayor impacto.
  4. Preservando y garantizando el acceso al patrimonio cultural, a los registros gubernamentales y a la información por medio de la gestión de bibliotecas y archivos nacionales y otras instituciones del patrimonio público.
  5. Proporcionando foros y espacios públicos para una mayor participación y compromiso de la sociedad civil en la toma de decisiones.
  6. Ofreciendo formación y desarrollo de habilidades que ayuden a las personas a acceder y comprender la información y los servicios que les sean más útiles.

Felizmente, la Agenda 2030 en vigor desde enero de este 2016 recoge la meta 16.10: «garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales» (Organización de las Naciones Unidas, 2015). De modo que marca un rumbo social a los bibliotecarios.

En España destacaríamos tres estudios que también nos orientan hacia esa función social. En primer lugar la Prospectiva 2020. Las diez áreas que más van a cambiar en nuestras bibliotecas en los próximos años, promovido por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria (Gallo León, 2013, coord.). Dos de sus tendencias están directamente concernidas con nuestro tema: (5) «Las bibliotecas deben reforzar su función de crear comunidades, dotarlas de cohesión social y garantizar la igualdad de oportunidades de los ciudadanos en el acceso a la información» y (6) «Bibliotecas ágora o bibliotecas como tercer lugar». De acuerdo con la Prospectiva 2020 las bibliotecas deben fortalecer su rol instrumental en las políticas contra la exclusión social y ser cada vez más una plaza pública, un espacio social democratizador y en donde se desarrolle el conocimiento mediante herramientas, actividades, experiencias y oportunidades. Y asumir retos como profundizar en su dedicación a las necesidades de la comunidad, generar espacios y servicios que faciliten el acogimiento de los ciudadanos y usuarios, renovar actitudes del personal de las bibliotecas hacia una perspectiva aún más abierta de sus funciones y servicios bibliotecarios, concienciar a las autoridades para que respalden este uso de las bibliotecas como espacios abiertos y libres, y diseñar campañas para que la ciudadanía conozca y aproveche los nuevos usos de los centros. La Prospectiva 2020 incide también en que los usuarios participen en la toma de decisiones sobre la oferta de la biblioteca, que diseñaremos no solo para ellos sino también con ellos.

Un segundo documento de referencia es el Estudio FESABID sobre el Valor económico y social de los servicios de información: bibliotecas (Gómez-Yáñez, 2014). Además de acreditar que lo que se invierte en bibliotecas prácticamente multiplica por tres su valor económico medido en servicios prestados, resaltaríamos varias observaciones que nos dirigen en la misma línea:

  • La ciudadanía en general, incluso la no usuaria, tiene ya la consideración de nuestras instituciones como lugares acogedores, amables, siempre disponibles y que contribuyen al bienestar social a través de una variedad de servicios, altamente valorados por quienes las utilizan (en torno a 8 sobre 10). En contrapartida, aún no las perciben suficientemente como instrumento para mejorar sus cualificaciones profesionales o mejorar sus oportunidades de empleo, marcando una necesidad de comunicar más estas iniciativas que llevan tiempo realizando.
  • Los principales razones mencionadas para no usar las bibliotecas, la falta de tiempo (circunstancia aludida sobre todo por los empleados), y la disponibilidad de ingresos para acceder a los contenidos de modo privado, explican que la asistencia a las bibliotecas tienda a ser inversamente proporcional al estatus económico, y que tengamos que atender a los colectivos menos favorecidos por situaciones de desempleo y bajo nivel de renta.

En tercer lugar es fundamental la investigación de la Diputació de Barcelona sobre El valor de las bibliotecas públicas en la sociedad (Togores, 2014), porque identificó y explicó quince ámbitos de beneficio social de nuestra labor, así como diez recomendaciones para incrementarlos. Los beneficios son: el fomento del hábito y la competencia lectora, el acceso universal al conocimiento y la lectura, la inclusión social, la inclusión de personas con discapacidad, la inclusión de la diversidad cultural, el fomento de la inclusión laboral, la alfabetización informacional, la inclusión digital, la preservación y difusión de la memoria cultural local, el progreso cultural y artístico local, la cohesión social, el capital social, la revitalización del espacio público, el fomento del progreso económico y social local y en suma el posibilitar sociedades más y mejor informadas. Y las recomendaciones para incrementarlos:

  1. Aprovechemos que somos una institución de proximidad: debemos implicarnos al máximo en la realidad social inmediata para contribuir al bienestar y la calidad de vida del entorno.
  2. Procuremos accesibilidad e igualdad, porque la equidad de acceso es nuestra seña de identidad y hay que prestar especial atención a quienes tienen más dificultades.
  3. Fomentemos actividades que favorezcan los valores del diálogo, la autonomía crítica y la identidad, colaborando en planes de cohesión social, de lectura o alfabetización del territorio, como espacio público de referencia que somos.
  4. Hemos de evolucionar, adaptarnos e innovar de acuerdo con las nuevas realidades y las necesidades sociales para asegurar la sostenibilidad de las bibliotecas, apostando por la creatividad para afrontar el difícil contexto económico.
  5. Cooperemos con otros servicios públicos, empresas privadas, entidades ciudadanas y entre las propias bibliotecas para aumentar el alcance de los beneficios generados.
  6. Integremos la participación de la ciudadanía en la detección de necesidades, el diseño de servicios y el apoyo a nuestras actividades a través del voluntariado, el micro-mecenazgo o la evaluación, para asegurar la adaptación máxima de la biblioteca a su entorno.
  7. Fomentemos en los equipos de trabajo la formación, compromiso, creatividad, aptitud, flexibilidad, polivalencia y capacidad de generar sinergias: es base del éxito de una biblioteca más social.
  8. Planifiquemos y evaluemos las actuaciones sin perder de vista sus funciones y distinguiendo las propias de las que son de otros servicios.
  9. Comuniquemos activamente para que la oferta de servicios llegue a los públicos a los que se dirige y se supere el concepto sesgado de la biblioteca está todavía en parte vigente.
  10. Busquemos la eficiencia, calidad y sostenibilidad ajustando la oferta a las necesidades.

3. Conocer los problemas y las buenas prácticas

Los bibliotecarios han estado poniendo en práctica ya durante estos años un enfoque inclusivo de su trabajo. Este rol social y ciudadano, con énfasis en colectivos de personas mayores y desfavorecidas, fue una de las oportunidades percibidas en el Estudio FESABID sobre los profesionales de la información (Merlo-Vega et. al., 2011). Y para reforzarnos es bueno que se conozcan tanto las dificultades como las buenas experiencias, como ejemplo y para su continuidad.

Ambas ya fueron descritas en publicaciones de Gómez-Hernández (2013), y Hernández-Sánchez & Arroyo-Vázquez (2014) entre otros, pero nos gustaría reconocer dos esfuerzos colectivos por difundir los problemas sufridos durante la crisis: el Mapa de recortes bibliotecarios que puso en marcha la Plataforma No al préstamo de pago en bibliotecas (2012), y la recopilación cooperativa de experiencias, a través del documento Bibliotecas en acción, iniciado por Merlo-Vega (2012), que luego las categorizó en ocho tipos de actuación: profesional, comunicativa, social, política, digital, patrimonial, económica y ontológica, logrando una amplia panorámica de las actuaciones de los bibliotecarios para seguir atendiendo a sus usuarios.

Y una última labor a resaltar aquí es la que realiza la Fundación Biblioteca Social, a partir de su convicción de que son un eje clave para la mejora de la calidad de vida, para la cohesión y para el crecimiento. Una de sus iniciativas es convocar el Premio Biblioteca y Compromiso Social, que reconoce la voluntad de paliar la situación de los sectores más vulnerables por parte de nuestras instituciones. Gracias a este Premio se está conociendo y difundiendo más la labor de las bibliotecas que se presentan, y se ha generado un Mapa de proyectos bibliotecarios (Fundación Biblioteca Social, 2015) en el que se describen tanto los proyectos ganadores como finalistas y demás participantes.

4. Personas sin techo o infravivienda como usuarias de la biblioteca

Entre las personas en exclusión social, un sector extremo es el de aquellos que están sin hogar o en situación de infravivienda, que suelen carecer de empleo y prácticamente de ingresos por prestaciones sociales. Conforman un colectivo heterogéneo, marginado por causas diversas y combinadas, no siendo solo cuestión de adicciones o enfermedad mental como sugiere el estereotipo. Tenemos actualmente personas en exclusión con un perfil más joven y masculinizado, quizás con estudios que ya no son garantía de protección. Muchas veces son usuarios de la biblioteca pública, y quizás los bibliotecarios necesitarían saber más sobre sobre cómo orientar los servicios para, más allá de acogerlos y permitirles la estancia y el uso, profundizar en su atención.

Ocasionalmente coincido o me cruzo en la Biblioteca Regional de Murcia con otros usuarios a los que veo ejercer la mendicidad en mi barrio, a la entrada de supermercados o panaderías. Pregunto al personal de la biblioteca qué suelen hacer y me explican que algunos aprovechan para estar pasando el tiempo, otros leen o ven películas pero sobre todo muchos ocupan la sala de ordenadores con acceso a Internet, algo lógico porque en las clases medias está prácticamente generalizado el acceso privado en el hogar y en los teléfonos móviles. No son pocos: la Biblioteca Regional de Murcia registra que 715 usuarios al hacerse el carné de usuario dieron como domicilio el del Albergue Jesús Abandonado para personas sin hogar que hay en nuestra ciudad.

Para saber más de estas problemáticas, IFLA está recopilando las experiencias internacionales de atención en las bibliotecas a personas sintecho (IFLA Section on Library Services to People with Special Needs, 2016), y con la información redactará unas normas sobre servicios para este colectivo (Bunić, 2015a). Bunić es la bibliotecaria de la Zagreb City Library que ha llevado durante cinco años el proyecto A book for a roof (Bunić, 2015b), a través del cual ha gestionado actividades para sus usuarios sintecho, con iniciativas como:

  • Talleres para enseñar las competencias digitales e informaciones.
  • Incorporación de personas sintecho como voluntarias de la biblioteca para ejercer de mediadoras ante otros usuarios en exclusión.
  • Talleres de apoyo psicológico y formación para la búsqueda de empleo de los sintecho.
  • Venta en la biblioteca de objetos hechos por los sintecho y de la edición croata de la revista La farola.
  • Asesoramiento para la redacción de artículos para La farola.
  • Actividades de promoción y publicaciones divulgativas del Programa A book for a roof con la participación de los sintecho.
  • Reuniones con el fin de traer amigos a la biblioteca («Bring Along A Friend» gatherings).
  • Campañas de donación de ordenadores y libros para las asociaciones de apoyo a los sintecho.

Toda esta experiencia permite a Bunić formular conclusiones de utilidad para nosotros: que nos formemos para el servicio; que identifiquemos las necesidades reales de los sintecho de nuestra comunidad; que trabajemos junto con las ONGs que atienden a estos grupos; que decidamos qué servicios podemos gestionar; que incluyamos a personas sintecho y voluntarias en los programas, y que nos asesoremos con los profesionales expertos en su atención (trabajadores sociales, psicólogos, abogados, enfermeros…). Sobre todo, Bunić defiende que siempre es mejor hacer algo que nada, y que debemos sensibilizar, construir redes y promover el cambio. Lo que hagamos redundará siempre en la mejora de la imagen pública de la biblioteca, en su integración con otros organismos sociales y en financiación para continuar con los programas.

Pero Bunić, a pesar del éxito de un proyecto que ha contribuido a que vuelvan a buscar empleo estos usuarios, e incluso algunos lo hayan encontrado, declara su sensación de estar agotada por el esfuerzo y por trabajar casi en solitario, pues ni otras bibliotecas ni otros bibliotecarios croatas colaboran y desarrollan de modo estable este tipo de actividades. Para saber por qué se producían sus dudas, encuestó a una muestra de 33 colegas, que arguyeron principalmente falta de preparación específica, dificultad para la comunicación empática con estos usuarios o la necesidad de realizar otras tareas. A pesar de las aristas del tema, Sanjia Bunić (2015b) concluía con una advertencia: «if librarians do not build a community that shows compassion and care for the homeless, that same community might not show compassion and engagement when libraries’ resources are drastically reduced and the libraries start closing. Today, somebody else is homeless, but tomorrow, it could be our library!» Es decir, nuestra función de cohesión es algo que también nos legitima socialmente. Sabemos que no es fácil, pero es necesario: hay que lograr unos servicios que realmente mejoren sus condiciones, fomentando una adaptación mutua, tanto de la biblioteca a sus circunstancias como de los usuarios sin recursos a las condiciones elementales para el uso.

Reflexiones finales

En todo caso son situaciones complejas, y se nos plantearán otras. Por ejemplo, tanto en el conjunto de Europa como en España deberemos acoger en un futuro próximo a muchos cientos de miles de personas refugiadas por causa de guerras, la persecución política o la inhabitabilidad de zonas afectadas por el cambio climático. Entre los nuevos inmigrantes que huyen de la guerra en Siria habrá una amplia diversidad de niveles de estudio y profesiones, y además un tercio menores de edad, que necesitarán aprender idiomas o apoyo escolar. Se convertirá en un nuevo reto para la biblioteca ayudar a estos ciudadanos, sin recursos económicos pero una vida por delante, contribuyendo a su integración.

En resumen: las bibliotecas públicas son un espacio social que junto con otros puede posibilitar procesos de integración ciudadana. Sus servicios contribuyen al ejercicio de derechos básicos como el acceso a la información, la educación y la cultura, que tienen un carácter universal. La gratuidad, su enfoque compensatorio de dificultades y su presencia en el centro de pueblos y ciudades las hace un recurso de cohesión social, de aprendizaje permanente y de generación de oportunidades. En particular para colectivos en desventaja, personas desempleadas, con exclusión residencial, con dificultades para acceder a los servicios por razones de enfermedad, discapacidad o limitaciones funcionales… No es cuestión de voluntarismo, sino de necesidad: si la biblioteca pública es para todos, especialmente lo debe ser para quienes menos medios propios o alternativos tienen para acceder a información, lectura, ocio, cultura o redes de comunicación.

Ya les atendemos, pero se puede avanzar más: hacerlo con un enfoque proactivo, en el que se busque e integre a los usuarios adaptando los servicios a sus necesidades y situaciones personales. Comprender sus características, intereses y problemas que les atañen. Conocer las condiciones de producción del capital cultural en la sociedad y, especialmente, entre las personas y enclaves que sufren riesgo de exclusión social. Y a partir de esta sistematización identificar dificultades y articular propuestas de mejora, preparándonos como profesionales para lograr una óptima atención.

La filósofa Adela Cortina en su Discurso de Investidura como doctora honoris causa en la Universidad de Murcia (2016), hizo una afirmación por la que me sentí interpelado como profesor, y creo que también podríamos asumirla como bibliotecarios: «Una universidad del siglo XXI se ve instada a formar ciudadanos de su tiempo, de su lugar concreto, y abiertos al mundo. Sensibles a los grandes desafíos, entre los que contarían el sufrimiento inefable de quienes buscan refugio en esta Europa (…), el drama de la pobreza extrema, el hambre y la indefensión de los vulnerables, los millones de muertes prematuras y de enfermedades sin atención. Si la Universidad quiere perseguir sus metas en nuestro tiempo, tendrá que educar, pues, ciudadanos compasivos, capaces de asumir la perspectiva de los que sufren, pero sobre todo de comprometerse con ellos».

Como bibliotecarios y como educadores, y sobre todo como ciudadanos, se trata de que seamos capaces de comprender la perspectiva social de los que sufren y comprometernos con ellos desde la actividad profesional que desempeñemos. Es cierto que queda mucho por hacer para realizar la utopía de lograr bibliotecas o escuelas que contrarresten las desigualdades en una sociedad más justa, pero debemos continuar aportando nuestro pequeño granito de arena. Y como en 2016 se cumplen quinientos años desde que Tomás Moro publicara su Utopía, tenemos una buena excusa para celebrarlo intentando hacerlo.

Referencias

Bunić, S. (2015a). Guidelines for Library Services to Homeless people: why we need them? Zagreb. http://www.ifla.org/files/assets/lsn/projects/homeless/zagreb-2015-bunic.pdf

Bunić, S. (2015b). Why they need us and why we hesitate: the homeless in the library. http://library.ifla.org/1261/1/100-bunic-en.pdf

Castillo Fernández, J., Gómez-Hernández, J.-A., & Quílez Simón, P. (Eds.). (2010). Declaración de Murcia sobre la acción social y educativa de las bibliotecas públicas en tiempo de crisis. In La biblioteca pública frente a la recesión. Acción social y educativa (pp. 199–201). Murcia: ANABAD y Ediciones Tres Fronteras. https://digitum.um.es/jspui/handle/10201/47755

Cortina, A. (2016). Ética para una universidad cosmopolita. In Discursos pronunciados en el Acto de investidura de la profesora Adela Cortina Orts como doctora honoris causa de la Universidad de Murcia. Murcia: Ediciones de la Universidad de Murcia.

Fundación Biblioteca Social. (2015). Mapa de proyectos de bibliotecas públicas. http://fundacionbibliotecasocial.org/es/categories-map/convocatoria-2014-es/

Fundación FOESSA. (2014). VII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España. 2014. Madrid. http://www.foessa2014.es/informe/uploaded/descargas/VII_INFORME.pdf

Gallo León, J. P. (2013). Prospectiva 2020. Las diez áreas que más van a cambiar en nuestras bibliotecas en los próximos años. Madrid. http://www.mecd.gob.es/cultura-mecd/dms/mecd/cultura-mecd/areas-cultura/bibliotecas/mc/consejocb/grupos-de-trabajo/21/estudio-prospectiva-2020.pdf

Gómez-Hernández, J.-A. (2013). Adaptación y reacciones del sector bibliotecario a la crisis de presupuestos públicos para cultura. Anuario Thinkepi, 7(2012), 138–145. doi:10.13140/RG.2.1.4832.5203

Gómez-Yáñez, J.-A. (2014). Estudio Fesabid: El valor económico y social de los servicios de información: bibliotecas. Madrid: FESABID. http://www.fesabid.org/sites/default/files/repositorio/fesabid-valor-economico-social-servicios-informacion-bibliotecas.pdf

Hernández-Sánchez, H., & Arroyo-Vázquez, N. (2014). Efectos de la crisis económica en las bibliotecas españolas. El Profesional de La Información, 23(2). http://eprints.rclis.org/22806/1/158-164_Hernandez-Sanchez.pdf

IFLA. (2014). Declaración de Lyon sobre el acceso a la información y el desarrollo. http://www.lyondeclaration.org/content/pages/lyon-declaration-es-v2.pdf

IFLA Section on Library Services to People with Special Needs. (2016). Call for examples: Library services to people who are experiencing homelessness. http://www.ifla.org/node/9978?og=50

Llano-Ortíz, J. C. (2015). El estado de la pobreza. Seguimiento del indicador de riesgo de pobreza y exclusión social en España: 2009-2014. http://www.eapn.es/ARCHIVO/documentos/noticias/1444835952_20151015_el_estado_de_la_pobreza_seguimiento_del_arope_2014_pdf.pdf

Merlo-Vega, J.-A. (2012). Acción ante la recesión: el compromiso de las bibliotecas con los ciudadanos. Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, (104), 65–91. http://gredos.usal.es/jspui/handle/10366/123012

Merlo-Vega, J.-A., Gómez-Hernández, J.-A., & Hernández-Sánchez, H. (2011). Estudio FESABID sobre los profesionales de la información: prospectiva de una profesión en constante evolución. Madrid: FESABID. doi:10.13140/RG.2.1.2489.6080

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Plataforma No al préstamo de pago en bibliotecas. (2012). Mapa de recortes bibliotecarios. http://noalprestamodepago.org/2012/01/08/mapa-de-recortes-bibliotecarios/

Togores, R. (2014). El valor de las bibliotecas públicas en la sociedad: El caso de la red de bibliotecas municipales. Versión reducida. Barcelona. http://www.diba.cat/documents/16060163/22275360/valor_social_bibliotequesXBM_cast.pdf/02926665-2d7e-4044-88c2-9634abed0c89

La segunda oportunidad (la gestión del ahora III)

msthematics¿También te pones nerviosa cuando se te acumulan los usuarios en el mostrador? Los que trabajamos en solitario pasamos en un instante de la soledad más absoluta a estar desbordados durante diez minutos por personas que han decidido que, por ejemplo, cuando has decidido ir a tomar el café (sí, confieso, todos los días) es un buen momento para solicitar un préstamo, pedir ayuda para imprimir un documento o interesarse por un libro del que han oído hablar pero que no encuentran en ninguna parte.

El préstamo y la impresión son demandas rutinarias que exigen tiempo pero no reflexión; si todo va bien (conexión a internet mediante) en cinco minutos se libera de nuevo el mostrador. Pero cuando se trata de suministrar información, de buscar un dato, necesitamos un momento de pausa que a veces no tenemos. Cuántas veces no habremos hallado eso que nos demandaba el usuario cuando ya se ha ido (un libro que no encontramos por estar en la estantería equivocada, una referencia, …) o respondes apresuradamente y te quedas con esa sensación de “tendría que haberle comentado esto”.

Hace poco, instantes antes de cerrar la biblioteca, me preguntaron por un libro de matemáticas. Tras buscar en varios catálogos no conseguí dar con él; la usuaria, apurada al ver mis esfuerzos y temiendo perder el autobús, comentó que no me preocupase y se marchó como había venido, sin noticias del libro. Tenía el dato del autor (Parnaut),  el título (Dimensions in Mathematics) y decidí preguntarle a Google… Lisbeth Salander, la heroína-hacker de la trilogía Millennium, es una gran aficionada a las matemáticas que intenta resolver el enigma de Fermat mientras devora un libro ficticio –Dimensions in Mathematics de L. Parnaut- cuya existencia tuvo que negar la prestigiosa editorial de Harvard ante las peticiones de los fans de la trilogía sueca.

Solo habían pasado diez minutos desde que la usuaria había abandonado la biblioteca y consideré que la biblioteca necesitaba una segunda oportunidad;  decidí enviar un wasap para, con la disculpa del hallazgo, transmitir un mensaje de calado: tus demandas de información nos preocupan, y en la medida de nuestras posibilidades intentaremos satisfacerlas aunque tal vez no podamos hacerlo al momento; te has molestado en venir a la biblioteca, lo agradecemos y, por supuesto, la biblioteca también acudirirá a tí para informarte.

El inmediato ok confirmó que el mensaje había sido recibido y, espero, la declaración de principios entendida.

Piketty, la desigualdad económica y el papel de la biblioteca en la era digital

Llevo varios días leyendo en la prensa sobre el libro de Piketty, El capital en el siglo XXI, que defiende la tesis de que «la desigualdad económica es un efecto inevitable del capitalismo y que, si no se combate vigorosamente, la inequidad seguirá aumentando hasta llegar a niveles que socavan la democracia y la estabilidad económica», en palabras de Moisés Naim. Desde que estallara la crisis económica hemos visto en nuestro entorno más cercano cómo esa desigualdad ha ideo creciendo, por lo que la teoría de Piketty nos resulta evidente, sean o no ciertas las acusaciones de manipulación de datos que se han vertido sobre su obra.

La creciente desigualdad económica es un aspecto de especial relevancia para las bibliotecas públicas, que siempre han trabajado, y lo siguen haciendo, por acortar esa brecha económica y también la digital. Por eso las bibliotecas son ahora más necesarias que nunca y prescindir de ellas, como está sucediendo en algunos países, significaría un aumento de la desigualdad.

Las bibliotecas no son menos necesarias ante el avance de lo digital, sino que siguen siendo imprescindibles en la lucha contra la desigualdad. Esta es la idea con la que comienza Andrew Roskill, director ejecutivo de BiblioLabs, su charla en TEDx Charleston. En poco más de once minutos Roskill explica su teoría sobre por qué existe una gran diferencia entre el número de estadounidenses que considera importantes las bibliotecas (el 95%, según los datos de Pew Internet) y el porcentaje de población que las usa (52%).

¿Por qué la gente no utiliza los servicios de las bibliotecas, aunque crea que son importantes? Porque son complicadas. Esa es la respuesta de Roskill, para quien los sitios web de las bibliotecas son mucho más complicados que los de Google, Amazon o Apple. ¿Por qué hay mucha más gente que compra libros electrónicos en Amazon que libros impresos y, sin embargo, no se prestan más libros electrónicos en bibliotecas, a pesar de ser gratuitos?, se pregunta. Son cinco los puntos que Roskill recomienda a las bibliotecas:

  1. Enfocarse hacia los dispositivos móviles, que cada vez utiliza más gente.
  2. Hacer los sitios web más fáciles de usar, elegantes y de forma que enganchen.
  3. Atención al contenido: lo que la gente busca son best sellers, ¿por qué no dárselos?
  4. Curation, selección de contenidos y su puesta en contexto.
  5. Presencia física, que sigue siendo una ventaja competitiva también en el entorno digital.

En definitiva, las bibliotecas deben pensar como un negocio si quieren seguir tendiendo puentes que acorten la brecha económica y digital.