Encontrar el camino

Encontrar el camino: correcciones necesarias para incorporar una nueva idea de biblioteca al repertorio de elementos esenciales de la ciudadanía.

fullsizerender4Una cuestión de valor

Las bibliotecas y sus profesionales nos encontramos en una situación complicada: no es fácil hacer frente a la adversidad económica y a sus consecuencias (disminución del presupuesto, empobrecimiento de colecciones y servicios, descenso de préstamos y visitas, cierre de bibliotecas, despidos,1) en plena crisis de identidad.

Los ciclos económicos se suceden y las bibliotecas se acompasan a su ritmo. Durante las crisis las políticas culturales sufren, el sentimiento de que las bibliotecas suponen un gasto se acentúa y toca esforzarse en demostrar su valía para minimizar los recortes presupuestarios. Lo peculiar (y preocupante) de la actual crisis es que ha venido acompañada de un argumentario que justifica recortes y cierres aludiendo a la (supuesta) obsolescencia de las bibliotecas en una sociedad digital. En un momento en el que estamos replanteando la esencia de su misión y decidiendo hacia dónde orientar el futuro se cuestiona también algo que dábamos por descontado: su (nuestro) valor social2.

En este contexto de restricción presupuestaria y nuevas necesidades sociales toma gran importancia obtener evidencias rigurosas (la evidencia no avalada con facturas es insuficiente para evitar cuestionamientos) que permitan poner en valor los servicios públicos que se prestan a la ciudadanía. Desde las asociaciones profesionales se han realizado estudios (entre nosotros son conocidos los realizados por Fesabid3, la Diputación de Barcelona4 y el más reciente del Sistema de bibliotecas de Navarra5) que demuestran, ISO 16439 mediante6, que el retorno de inversión7 de las bibliotecas es positivo. Expresar el valor de las bibliotecas en euros (con datos obtenidos gracias a las calculadoras de servicios bibliotecarios creadas ad hoc8,9) y estar respaldados por unos datos positivos (sí, efectivamente, somos inversión) nos dará confianza para negociar los presupuestos  aunque (sepamos que) tal vez sea insuficiente para invertir la tendencia.

La biblioteca pública desarrolla sus funciones en ámbitos muy diversos y se configura como un agente comunitario con capacidad para contribuir a la transformación social de su entorno10. Calcular el valor social es todavía una práctica minoritaria y poco homogénea debido a la complejidad de medir una actividad no cuantificable económicamente y vinculada, en gran medida, a la generación de (beneficios sociales) intangibles13. A nosotros (parte implicada) su incidencia en la mejora de la sociedad nos parece evidente e incuestionable (podríamos esgrimir que ayudan a disminuir la brecha digital, a subir los niveles de alfabetización, a facilitar la educación permanente, la inclusión social…11,12) y creemos que es uno de los mejores indicadores del nivel sociocultural de una sociedad.

Gracias al estudio realizado por la Diputación de Barcelona14 disponemos de un marco conceptual sistematizado y útil para evaluar y comunicar el valor social que genera un servicio bibliotecario de acuerdo con una doble perspectiva: beneficios en el individuo (en términos de transformación de sus habilidades y conocimientos) y beneficios en la comunidad (en términos de transformación de la realidad y dinámicas de relación existentes en la sociedad). El estudio, que se ha centrado en cuatro ámbitos (el cultural, el social, el económico y el educativo), identifica 15 beneficios sociales y propone diez puntos sobre cómo incrementar este valor. Muchas de las acciones propuestas ya se realizan cotidianamente lo que significa que la cuestión no es tanto ofrecer nuevos servicios como mejorar la comunicación para dar a conocer y animar a  participar.

Sí pero…

En la inauguración del ciclo de mesas redondas “100 Años de Bibliotecas: ¿y ahora qué? Miradas personales” organizadas por el Servicio de Bibliotecas de la Generalitat de Catalunya se preguntaban si hoy, en esta sociedad que acostumbra a relegar aquello que no puede mercantilizar, se habrían inventado las bibliotecas públicas15. Aunque preocupante, creo que el mayor problema no es de índole económica (afortunadamente las bibliotecas públicas están inventadas y en marcha… ya vendrá el cambio de ciclo) sino de percepción: se reconoce su pasado pero no se les encuentra fácil acomodo en el futuro digital. Las bibliotecas son más queridas que utilizadas y pocos las sitúan en el nuevo escenario de la formación, de la información y del conocimiento16. Estudios y calculadoras nos reconfortan como profesionales, pero ni el ROI que esgrimimos (dato que conviene tomar con un punto de escepticismo)17 ni el demostrado valor social parecen suficientes para eludir su consideración secundaria entre políticos (que la relegan a la hora de competir por financiación con otros servicios básicos18,19) y vecinos (que no encuentran tiempo para frecuentarlas). Si no conseguimos reencontrar (la idea de) su utilidad el cariño no evitará una desafección ciudadana que dificultará recobrar porcentaje presupuestario cuando cambie el ciclo económico y facilitará la toma de medidas drásticas cuando sea necesario20.

El imaginario que reflejamos

Yuval Noah Harari en su obra ¿Por qué los humanos gobiernan la Tierra? argumenta que nos diferenciamos del resto de los animales en que somos capaces de vivir en una doble realidad: la realidad objetiva (el pan que comemos, el suelo que pisamos, la casa que habitamos) y la realidad ficcionada, subjetiva, fruto de nuestras creencias, que nos hace diferentes y explica nuestra hegemonía. La realidad ficcionada existe porque hemos decidido que así sea y será válida mientras esa creencia comunal persista21. La biblioteca son ideas y sentimientos, un intangible que depende de lo que sobre ella se opina. Un ejemplo de realidad ficcionada: las bibliotecas son espacios ordenados y muy silenciosos, en los que se custodian los libros que contienen la información y el conocimiento; otro, derivado del anterior: el desarrollo tecnológico al posibilitar acceder a la información desde cualquier sitio hace de las bibliotecas espacios del pasado carentes de futuro.

Hasta el último tercio del siglo XX era una creencia generalmente aceptada que la lectura era buena en sí misma y que en la preservación de la palabra impresa descansaban los valores básicos de la civilización. Esta preeminencia que se otorgaba a la lectura se fue difuminando a medida que empezábamos a hablar más de la información y sus tecnologías. En las bibliotecas de la sociedad digital los usos innovadores de la tecnología y la aplicación de las teorías de gestión empresarial relegan a los lectores en favor de usuarios y clientes, descuidamos la lectura al intentar satisfacer “necesidades de información”. Parece que hemos olvidado que el trabajo y los servicios de la biblioteca van más allá de cualquier tecnología de comunicación particular y que tiene preocupaciones que son más complejas e importantes que el almacenamiento y la difusión de información.

Nuestra actuación profesional, nuestra forma de entender, construir y mostrar la biblioteca en relación a la información y el conocimiento han contribuido a crear este imaginario que antes (con la palabra impresa) beneficiaba y ahora (con internet) perjudica. Para encarar el “no necesito bibliotecas porque tengo toda la información en internet” (que en tiempos de crisis se combina peligrosamente con el “prefiero que destinen mis impuestos a algo más necesario”) necesitamos incorporar una nueva idea de biblioteca al repertorio de elementos esenciales de la ciudadanía, un nuevo imaginario que nos traslade desde el lugar que da acceso a la información (en el que no somos competitivos con los nuevos agentes tecnológicos) hasta el espacio flexible en el que combinamos apuesta social, alfabetización digital, acceso a la información y fomento de la lectura en nuevas formas y soportes.

No existe una receta fácil, única y maravillosa pero de la misma manera que para obtener argumentos fiables y contrastables hemos realizado estudios que demuestran nuestro valor económico y social, que para negar la obsolescencia y proclamar que somos relevantes estamos decididos a forzar nuestro futuro (imaginando cómo nos gustaría que fuera y planificando actuaciones en ese sentido)22 creo que debemos aplicarnos en la construcción/transformación del imaginario. Un imaginario de escala local y larga cola, asequible a nuestra realidad y a nuestras posibilidades, comprensible y cercano para el usuario que nos frecuenta y aprehensible y moldeable por nosotros mismos, verdaderos muñidores de lo que puede llegar a ser (o no) la biblioteca de proximidad que utilizarán nuestros conciudadanos. Y para ello es inevitable preguntarse cuál es la esencia de la biblioteca que queremos transmitir y tener la autoestima para creer que vamos a ser capaces de dejar esa impronta23.

Un simple aleteo

“Cuando no estés de acuerdo con el rumbo de las cosas, recuerda que el simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”. Fesabid nos deseaba un feliz 2017 con este guiño a la teoría del caos24 (a nosotros, amantes del orden y los reglamentos) animando al inconformismo frente a lo cotidiano, a la introspección activa para alterar las inercias cotidianas y, porqué no, a apostar por nuestra actitud para crear una (nueva) realidad bibliotecaria en la sociedad conectada25.

Las bibliotecas en las que la mayoría empezamos a trabajar se parecían a la mía: analógicas, aisladas y autárquicas (por tanto muy vulnerables frente a las crisis), islas pertenecientes a una (sólo nominalmente) red bibliotecaria. No recuerdo cuando el islote dejó de serlo pero sí el origen del cambio: internet. La realidad del cambio que Internet ha supuesto es compleja y, en muchos aspectos, inesperada: la tecnología está cambiando el papel que desempeñan las instituciones y el espacio que tradicionalmente han ocupado; también el concepto sobre lo que es considerado normal en nuestra relación con ellas, las expectativas sobre lo que son, sobre lo que deberían ser. Nuestra propia experiencia en la red como usuarios individuales está modificando la manera en la que nos percibimos como profesionales (nos hemos acostumbrado a que las respuestas se den en tiempo real, a compartir información para difundir ideas o buscar financiación para proyectos, a cierta filosofía basada en una organización más horizontal, de abajo a arriba, no jerárquica) y nos anima a intentar romper el aislamiento y convertir nuestra biblioteca (tal vez sin saberlo) en un nodo receptivo y activo de una red distribuida26. Cobra significado el mensaje de Fesabid, la posibilidad del aleteo en sí mismo; aleteo que se producirá siempre que seamos capaces de asumir y facilitar la interconexión (cooperación, trabajo en red, benchmarking, co-creación) y que ayudará a recuperar la utilidad, a esquivar la supuesta obsolescencia digital.

Porosidad

Volviendo a los imaginarios: es una creencia muy extendida que Internet cambiará nuestras instituciones haciéndolas más abiertas  y colaborativas. Así, hemos vuelto comunes términos como transparenciaapertura, colaboración, comunicación. Antes de que de tanto repetir sin poner en práctica se queden vacios me gustaría comentar uno que me tiene cautivado porque, intuyo, nos puede ayudar a esquivar el sentimiento de obsolescencia que tanto nos preocupa: porosidad27.

Absorto (es un decir) intentando explicar qué es la porosidad, levanto la cabeza del mostrador y veo, agrupados frente a la puerta y en espera de una indicación de la profesora para entrar todos juntos, un grupo de escolares. Entran ordenadamente y se distribuyen buscando cada cual el rincón que más le agrada; conocen el espacio y la dinámica de uso gracias a aquella primera visita (concertada) de “descubrimiento” que tuvo su continuidad un par de veces al mes cuando, en función de sus necesidades y sin cita previa, se acercan hasta la biblioteca “en la hora de lengua”. En su momento, intrigados por la asiduidad de sus visitas, preguntamos a la profesora el porqué; nos comentó que, simplemente, porque consideraban que la biblioteca era un lugar ideal: está relativamente cerca (el traslado en sí es contemplado como parte del aprendizaje), tiene un fondo bien seleccionado con el que no pueden ni soñar en su centro escolar, el espacio es muy agradable, el resto de usuarios no ponen malas caras ni quejas airadas 28  y l@s bibliotecari@s se muestran receptivos (dejan hacer)… Ser como somos, nuestra forma de entender, construir y mostrar la biblioteca hace de esta un recurso valioso para el centro escolar (que lo ha integrado en su curricula) y un lugar “no obligado” e incluso lúdico para ese grupo de chavales, muchos de los cuales se acercan de vez en cuando a pasar la tarde. Ser “porosos” (disminuir las barreras entre la institución y los usuarios; hacer de la biblioteca un espacio utilizable) es la condición previa a cualquier tipo de colaboración con otros agentes, depende de uno mismo y es aplicable a todo tipo de biblioteca independientemente de sus recursos y posibilidades económicas. Y si bien no ha impedido un nuevo recorte presupuestario (ay, la economía) sí nos permite ofrecer una imagen más fresca y que una parte de nuestra comunidad nos reencuentre la utilidad… que no es poco.

Notas y referencias

1 En España el número de bibliotecas ha dejado de crecer desde 2010, provocando un envejecimiento de las colecciones. Además, entre 2009 y 2014, el gasto en adquisiciones ha descendido de 1,50 euros a 56 céntimos por habitante. Debido a esto, a pesar de que se ha producido un incremento en el número de inscritos en las bibliotecas, han descendido también los préstamos y las visitas. http://anatomiadelaedicion.com/2017/01/panorama-de-la-lectura-en-espana-informe-fgee-2017/

2 La digitalización de la cultura desborda la lógica de los equipamientos culturales tradicionales y las bibliotecas públicas se enfrentan a la caducidad de buena parte de sus principios https://ddd.uab.cat/pub/caplli/2015/163522/biblioteca.pdf

3 Estudio FESABID: El valor económico y social de los servicios de información: Bibliotecas. http://www.fesabid.org/repositorio/federacion/estudio-fesabid-el-valor-economico-y-social-de-los-servicios-de-informacion-b

4 El retorno a la inversión de la Red de Bibliotecas Municipales de la provincia de Barcelona (2007-2011) http://www.diba.cat/documents/16060163/22275360/ROI_edicio_web_castellano.pdf/1f863db6-db0a-4cf6-af69-d7675cddd2c4

6 La ISO 16439 expone cómo debe medirse el impacto económico de las bibliotecas http://www.iso.org/iso/catalogue_detail.htm?csnumber=56756

10 Huysmans, Frank; Oomes, Marjolein. «Measuring the public library’s societal value: a methodological research program». En:World Library and Information Congress: 78th IFLA General Conference and Assembly. Helsinki: IFLA, 2012. 14 p.

http://conference.ifla.org/past-wlic/2012/76-huysmans-en.pdf

11 Gómez-Hernández, José-Antonio; Hernández-Pedreño, Manuel; Romero-Sánchez, Eduardo (2017). “Empoderamiento social y digital de los usuarios en riesgo de exclusión de la Biblioteca Regional de Murcia, España”. El profesional de la información, v. 26, n. 1, pp. 20-32. http://recyt.fecyt.es/index.php/EPI/article/view/5469

12 De nuevo, una imagen que muestra cómo la biblioteca ayuda a dismunuir la brecha digital es un factor que incrementa la vulnerabilidad porque la carencia de acceso y de competencia limita o excluye el conocimiento, la comunicación, las relaciones, el trabajo o el ejercicio de derechos “Yo, Daniel Blake” (Ken Loach, 2016) https://vimeo.com/188997363.

13 Berryman, Jennifer. Sustaining Communities: Measuring the Value of Public Libraries.Sídney: State Library of NSW for the Public Library Network Research Comité, 2005. 41 p.

https://www.sl.nsw.gov.au/sites/default/files/sustaining_communities.pdf

14 TOGORES, Rosa, El valor de las bibliotecas públicas en la sociedad: El caso de la Red de Bibliotecas Municipales, Barcelona: Diputación de Barcelona, 2014

http://www.diba.cat/web/biblioteques/publicacions-i-documents/detall/-/journal_content/56_INSTANCE_123t2AhpydNB/16060163/37535285

16 Los expertos del sector de la información y las nuevas tecnologías que contribuyeron en el análisis del informe de Tendencias de la IFLA no encuentran a biblioteca y bibliotecari@s como agentes clave en las tendencias de futuro relacionadas con el acceso a la información, la educación en línea, la nueva economía de la información… http://trends.ifla.org/

17 Si desconfíamos de las estimaciones que se hacen cuando hablan del monto de, por ejemplo, la piratería digital cómo no hacerlo de las que realizamos sobre el valor económico de nuestros servicios.

18 ¿Cómo explicar que con un retorno de 5£ por cada 1£ invertida en UK no cesen las noticias del cierre de bibliotecas? http://www.bl.uk/aboutus/stratpolprog/increasingvalue/index.html

19 Libraries lose a quarter of staff as hundreds close http://www.bbc.com/news/uk-england-35707956

20 los recortes y cierres asumidos como indoloros en términos políticos durante una crisis se agravarán cuando la situación sea más crítica, como decidir qué equipamientos deben ser reconstruidos tras una catástrofe… http://www.makaia.org/index.shtml?apc=t1-48—&x=1304

21 Yuval Noah Harari ¿Por qué los humanos gobiernan la Tierra?

https://www.ted.com/talks/yuval_noah_harari_what_explains_the_rise_of_humans?language=es

23 A menudo los modelos de biblioteca de futuro que nos proponemos en Jornadas y Congresos profesionales están tan alejados de nuestra realidad cotidiana que resultan poco creíbles e irrealizables y más que animar desaniman.

26 No estoy pensando en la red bibliotecaria administrativa aunque pueda tener alguna intersección.

28 “El silencio es un servicio que esta biblioteca ofrece pero no garantiza” https://biblioblog.org/2009/09/24/descatalogando/

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