Lectura en la nube


Me gusta escuchar música mientras intento “inspirarme” para escribir; tengo una cuenta gratuita en Spotify y me parecía muy acertado usar este servicio para comentaros que está en fase beta abierta “24symbols, el spotify de los libros”.  24symbolsOs iba a hablar del modelo de lectura social que nos ofrece y las posibles repercusiones en nuestras bibliotecas pero creo que lo haré otro día y que dedicaré el post de hoy a intentar explicar porqué creo que necesitamos un espíritu crítico para entender las nuevas formas de distribución de la lectura.




El escenario de la lectura en pantallas está cocinándose; el cambio de soporte conlleva un deplazamiento del contenido desde las estanterías (me da igual si son las de nuestro domicilio o las de nuestras bibliotecas) hacia la nube; y si ahora la nube pone a nuestra disposición un acceso que nuestras baldas serían incapaces de albergar nos niega algo muy preciado a lo que no deberíamos renunciar: el anonimato y la libertad de elección.
Cuando compramos un libro no nos piden el nombre ni los apellidos, podemos prestarlo a un amigo y leerlo tantas veces como queramos; cuando pagamos por un ebook debemos identificarnos para que nos den una licencia de utilización bajo determinadas condiciones…Nuestra capacidad de acceso es inversamente proporcional a nuestra capacidad de decidir; cuanta mayor sea la dejación de nuestros derechos más posibilidades nos ofrecen los nuevos señores de la edición digital… ¿Nos os habéis preguntado porqué las bibliotecas no podemos (por ley) hacer un seguimiento de las lecturas de nuestros usuarios?

Hace unos días estuve en Valladolid en un curso sobre “Edición digital” con colegas bibliotecarios; estuvímos dándole vueltas al cambio de escenario que se nos avecina con la fragmentación de la trinidad “dispositivo-continente-contenido” que auna el libro impreso y que con la edición digital pasa a mejor vida. Entre tanto cacharro y formato el personal estaba agobiado; en un momento determinado alguien comentó que nuestras estadísticas se iban a resentir porque íbamos a perder muchos de los usuarios que tenemos gracias a los pelotazos editoriales (sí, creo que con la nube la batalla de los best-sellers la tenemos perdida…al igual que los distribuidores editoriales como no espabilen) pero sinceramente, más grave me parece nuestra pérdida de identidad si no hacemos una defensa encendida de  la utilización de dispositivos, formatos y contenidos abiertos.


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2 pensamientos en “Lectura en la nube

  1. No, si el asunto, creo yo, más que de lo del anonimato y la libertad de elección, que también, es el cambio del objeto (=libro) al servicio (=ebook, nube…). Y ahí, amigo, nos pillan. Porque estamos acostumbrados a lo físico y no tanto a lo inmaterial. Sí, se dan servicios en las bibliotecas… pero siempre con algo físico (aunque sea un ereader). Pasar al servicio abstracto, intangible… me temo que va a provocar muuuuuchos quebraderos de cabeza.
    Pero me ha gustado la reflexión (imprescindible).

  2. Pingback: Lectura en la nube | TICs y Bibliotecas | Scoop.it

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